Opinión / Columna
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Rosamaria Villarelo Reza
Los impuestos a internet
El Sol de México
4 de noviembre de 2009
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Cuarenta años cumplió internet el pasado 28 de octubre, cuando en 1969 se envió el primer mensaje con las letras L y O. No es que haya sido un mensaje corto o en clave, sino que se debió, según contó el profesor Leonard Kleinrock que encabezaba al equipo de la Universidad de California, a una falla de la computadora receptora del Instituto de Investigación de Stanford, que no pudo recibir la palabra completa "login" cuando el estudiante Charley Kline la trató de enviar, conforme lo narran los protagonistas en el festejo del que dio cuenta Los Angeles Daily News.
En su origen, internet no había sido pensada como una forma de comunicación que pudiera ser utilizada por millones o miles de millones, sino únicamente con fines científicos, como lo fue de alguna manera la invención de la computadora u ordenador que se creó con fines bélicos alrededor de la II Guerra Mundial y que ha sido una de las inventivas más revolucionarias del siglo XX.
Kleinrock y Kline sostienen que jamás se imaginaron que la red pudiera expandirse como ha sucedido y, además, que tampoco calcularon el indebido uso que se pudiera hacer de internet, como "un adolescente que ya en los años noventa se portaba mal" y, por lo tanto, hay mucho más que esperar.
A este adolescente en México se le ha querido ahora tratar como adulto, al querer imponerle un impuesto por su uso. No pasó en esta Legislatura por un sinfín de razones de entre las que hay que destacar, además de ser parte del "bodrio" presupuestal, por el simple hecho de la falta de comprensión de un medio de comunicación del que seguramente quien o quienes lo propusieron ni siquiera saben enviar un correo electrónico, pero que lo más importante es que no logran percibir la dimensión de los beneficios que en muchas áreas de la actividad humana, social, cultural, política, representa esta red.
Por supuesto que el movimiento llamado de los "twitteros" que inició el pasado 19 de octubre, fue fundamental para llamar la atención y presionar a diputados y senadores, así como a los representantes del Ejecutivo Federal. El hecho que se haya retirado tan pronto el rubro de internet del impuesto a las telecomunicaciones evidencia varias cosas, como el no tener claro qué es lo que contenía el paquete fiscal propuesto de 2010 y no querer meterse con una población informada y activa que sí hubiese traído otras consecuencias, por tratarse de un grupo amplio pero aún minoritario del país que sí cuenta con una computadora y que también representa a un sector pensante y joven.
No se trata de esa mayoría minoritaria afectada que se pierde en el anonimato al exigir que no se le cobren más impuestos de los que ya está pagando -los causantes cautivos- y los que pagarán más de los estratos de menos ingresos. Así lo hemos percibido todos. Fue un científico, Alejandro Pissanty, el presidente de la Sociedad Internet México, quien puso en movimiento a los usuarios de You Tube, Facebook y Twitter principalmente, al mandar su mensaje de rechazo, puesto que argumentó que el internet es una necesidad básica que implica no dificultar ni encarecer su acceso sino facilitarlo e impulsarlo, sobre todo para los sectores con menor poder adquisitivo.
La respuesta a Pissanty fue tan inmediata, que en pocos días movilizó y dio inicio a lo que se conoció como el movimiento "internetnecesario". Sus alcances aunque todavía no los podemos medir, sí nos los podemos imaginar, dada la evolución y revolución que este medio está teniendo en todo el mundo y del cual México forma parte. Para simplemente mencionar algunos campos, además del científico, su aplicación en la educación es ya indispensable, sobre todo desde que se comenzaron a incorporar las ya mal llamadas en estos tiempos nuevas tecnologías de la información, pero una de las cuestiones más relevantes es la socialización de sus usuarios, su movilización para cualesquiera fines, por no hablar más de lo que ya ha representado en el mundo de la política que ha hecho cambiar y modificar escenarios que ya se daban por hechos, como las todavía recientes campañas electorales presidenciales en Estados Unidos, que dieron el triunfo a un candidato que supo comunicar sus ideas y propuestas a través de los medios electrónicos. Así, el mundo puede cambiar y lo que se consideraba predestinado por una tradición, puede dar la vuelta de 180 grados.
En México todavía falta mucho que aprender y usar de internet; su adolescencia de la que hacían mención sus impulsores originales, en nuestro país por otro lado apenas alcanza la niñez, puesto que no se le ha dado la importancia que tiene. No obstante, el tema no quedará sólo en las discusiones de la carga tributaria para el 2010, sino que seguramente será objeto de más, en los siguientes años en los que esperamos que los que tienen que decidir estén mejor informados y preparados a buscar recursos fuera de lo que realmente es un impulsor del conocimiento.
Qué bueno que la sociedad está tan atenta de un tema que anteriormente no interesaba, como es el hacendario. Ojalá que por medio de internet, la población conozca más de sus derechos, los ejerza y exija mayor congruencia a sus representantes.
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