Opinión / Columna
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René Arce Islas
10 puntos para el debate
El Sol de México
4 de noviembre de 2009
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Estamos a un escaso mes de la celebración del XII Congreso Nacional del PRD; su importancia radica en que puede ser la última oportunidad para los perredistas -antes de las elecciones presidenciales del 2012- de discutir sobre la refundación y el futuro del partido. Lo que se defina en el próximo congreso marcará la debacle o el reposicionamiento de la izquierda en México, por ello, es necesario abrir el debate, desde ahora, sobre lo que realmente se concibe como la refundación del PRD.
En Nueva Izquierda consideramos 10 puntos que se pueden abordar, no como únicos pero sí como principales, en esta refundación, los cuales son: hacer del PRD un instrumento de transformación en el país; generar acuerdos nacionales; ser una izquierda moderna; construir una nueva imagen; buscar y generar alianzas; tener congruencia; fomentar la educación y/o formación política; utilizar nuevos métodos de elección de dirigentes y candidatos; generar la unidad, y apegarse a la legalidad.
Cuando hablamos de hacer del PRD un instrumento de transformación es porque el partido debe volver a ser el motor de los cambios en el país. Resulta una contradicción insostenible que un partido de izquierda se convierta en elemento del status quo, cuando debería servir como instrumento a la sociedad para la transformación de su lacerante realidad.
El PRD debe generar los grandes acuerdos nacionales que necesita México, pues sólo será posible redefinir al Estado mexicano, en la lógica de su democratización, construyendo acuerdos nacionales con las demás fuerzas políticas e involucrando a la sociedad civil y a la opinión pública en la discusión de los diversos temas.
El PRD debe representar una izquierda moderna que aprende de la historia, que deja atrás prejuicios y resabios y se atreve a pensar de manera distinta y novedosa. Una izquierda que, lejos de aislarse, interactúa con el mundo y le da seguimiento a otras experiencias para sacar de ellas enseñanzas. En ese sentido, su compromiso con las libertades y la democracia debe ser contundente e inequívoco.
Resulta indispensable cambiar la imagen del partido, porque la que se ha hecho predominante en el imaginario social ha traído como consecuencia el crecimiento del rechazo ciudadano. Para dejar de ser visto como una organización rijosa y conflictiva, es indispensable el compromiso absoluto de moverse en el plano de la legalidad y la lucha institucional, sin avalar acciones de fuerza que contradigan su convicción democrática.
Hay que generar alianzas para acabar con los feudos de los gobernadores en los estados. La alternancia en dichas entidades sería una oportunidad para impulsar la transición democrática hasta hoy desconocida en esas tierras. Contar con una agresiva política de alianzas permitirá disputar las gubernaturas al partido oficial de la entidad mediante la conformación de una coalición opositora.
Los perredistas tenemos la obligación de ser congruentes. Lo que exigimos como oposición lo debemos dar como gobierno. Por eso, nuestras administraciones tienen el compromiso de ser más democráticas, más tolerantes, más incluyentes que las de otros partidos, así como erradicar privilegios, autoritarismo, corrupción e impunidad.
La formación política, la educación de los militantes, debe pasar de ser una prioridad en los discursos a una en los hechos. El Instituto de Formación Política puede fusionar todas las escuelas y establecer cursos obligatorios para gobernantes, dirigentes y legisladores. Es preciso mejorar el perfil de nuestros líderes, representantes y miembros de la administración pública, así como generar identidad y cohesión a través de la comunión de visiones y propuestas.
La principal fuente de conflictos en el partido es la celebración de elecciones para elegir dirigentes y candidatos. Además, está visto que ese método no garantiza tener a los mejores abanderados y dirigentes. Se requieren nuevos mecanismos de elección que en lugar de premiar el clientelismo promueva la valoración del mérito, la trayectoria, el compromiso y la capacidad.
Para generar la unidad, creemos que el Partido Frente es la mejor opción para coexistir en la diferencia y reconocer a cada parte su derecho a realizar su propia política y mantener un margen considerable de autonomía, sin que eso signifique renunciar a la posibilidad de acordar una línea política común y enfrentar juntos los procesos electorales.
El cumplimiento de la legalidad no puede seguir siendo arbitrario y caprichoso. No puede haber justicia cuando las normas se aplican discrecionalmente y algunos gozan de impunidad. Los primeros obligados a respetar el estatuto son los líderes, dirigentes, gobernantes y representantes populares. Si ellos no cumplen con la legalidad, entonces no tendrán autoridad moral para hacerla cumplir en la militancia.
Algunos otros puntos puede conllevar la crisis del PRD, pero si en las diferentes expresiones logramos debatir y consensar sobre los anteriores, daremos un paso importante para empezar a salir de la crisis en la que se encuentra actualmente el partido.
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