Metrópoli
Urge ordenar crecimiento urbano: Francisco García
Francisco García Flores, jefe delegacional de Milpa Alta. Foto: El Sol de México
El Sol de México
4 de noviembre de 2009

En la Mira

Fernando Ríos

Ciudad de México.- El jefe delegacional en Milpa Alta, Francisco García Flores, demandó detener el crecimiento de la mancha urbana que invade suelo de conservación en las siete delegaciones del sur de la Ciudad de México, lo que indicó, será posible si se da a los dueños de la tierra, a los productores, alternativas para que vivan dignamente.

En entrevista para el programa En la Mira, que conduce Federico Lamont y que se transmite por Radio ABC, el funcionario señaló, se debe dignificar las condiciones de vida a los habitantes de los asentamientos humanos irregulares que ya se encuentran en esos sitios.

Insistió en que de llegar a controlar ese crecimiento desordenado en los suelos de conservación ecológica, se recuperaran los espacios verdes, que son, además, de recarga de los acuíferos para la Ciudad de México.

García Flores, reconoció que en Milpa Alta existen 114 asentamientos humanos irregulares, los que dijo, representan alrededor del dos por ciento del territorio de la demarcación, sin embargo, es urgente controlar ese crecimiento a través de programas de proyectos ambientales, de ayuda a los productores de manera directa, programas que es necesario reforzar, sostuvo.

Dejó en claro que los asentamientos irregulares en la demarcación no fueron producto de políticas de invasión como se ha dado en otras demarcaciones.

Precisó que a partir de 1991, inició el crecimiento desordenado de la mancha urbana en la demarcación porque se empezaron a pavimentar y a electrificar barrancas y caminos, antes dijo, existía un crecimiento natural de los pueblos con una zona urbana perfectamente delimitada.

Indicó que el sismo de 1985 también expulsó gente que llegó a la demarcación, pero aclaró, fue en menor medida.

En el caso de Milpa Alta aseguró, los asentamientos irregulares fueron formados por jornaleros que llegaron para trabajar en el cultivo del nopal, en el caso de los pueblos nopaleros, mientras que la gente de San Pedro Atocpan, fueron personas que se dedicaron a la producción del mole, en este caso es gente que llegó de provincia y que se adaptó a las costumbres de la localidad.

Por otro lado manifestó, la gente que llegó expulsada de otras partes de la Ciudad de México, quienes tienen básicamente necesidades concretas de servicios como agua, luz, drenaje y pavimentación, y que, además, se encuentran alejados de las tradiciones de la delegación, pero que la ciudad los desechó y son los pobres de la ciudad que llegaron a vivir a los asentamientos irregulares.

A estos grupos señaló, se les da un tratamiento diferente a través del programa de Unidades de Mejoramiento Ambiental y Desarrollo Comunitario (Umadec).

Reconoció que para contener el crecimiento de la mancha urbana, las siete delegaciones con suelo de conservación deben organizarse en el Parlamento del Sur como ya se encuentran Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta y Tlalpan, a quienes se han sumado Magdalena Contreras y Álvaro Obregón y próximamente Cuajimalpa, integrada por los jefes delegacionales, diputados locales y federales.

Indicó que estas demarcaciones solicitarán a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) un presupuesto especial para este territorio donde en conjunto se encuentran asentados ejidos, pueblos y comunidades que representan más del 50 por ciento del territorio del DF, para que sea considerado en la retribución por los servicios ambientales otorgados a la Ciudad de México que hasta el momento no han sido valorados en su justa dimensión, señaló.

Indicó que como zona de conservación se le solicita a la Ciudad de México que aporte mayores recursos para que esta parte del DF se mantenga como zona de recarga de acuíferos.

Por otra parte dijo, se trabaja en un programa de atención a los asentamientos humanos que se encuentran fuera de los cascos urbanos de los pueblos, donde se les quiere dar a la gente que por necesidad se encuentran habitando en suelos de conservación.

En Milpa Alta comentó, se impulsa el programa en Unidades de Mejoramiento Ambiental y Desarrollo Comunitario (Umadec), que incluso manifestó, podría ser un modelo para la zona de conservación en el Distrito Federal.

También dijo se plantea que la gente del campo de Milpa Alta viva dignamente de lo que produce, con apoyos del rescate de zona de conservación y de recarga de los acuíferos.

Sostuvo que si la gente sigue vendiendo la tierra por falta de poyos gubernamentales, el crecimiento de la mancha urbana terminará por afectar a la Ciudad de México.

Se propone explicó, apoyar con programas de rescate de zonas en donde la recarga del acuífero es importante, como las barrancas en donde se han construido represas, ollas de captación de agua, cercas de piedra acomodada, política pública que, además, da empleo a los comuneros de la demarcación como forma de mantener el empleo a esta zona que durante mucha tiempo ha permanecido marginada.

La gobernabilidad se da en cuanto a la satisfacción de las demandas ciudadanas, por lo que en este primer mes al frente de la demarcación se ha dado una respuesta inmediata a dos problemas que se presentaron de manera simultánea, la falta de agua potable a los pueblos de la montaña y los cortes de energía eléctrica a raíz de la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

Adelantó que para el 12 de noviembre, el Parlamento del Sur presentará en la ALDF, la defensa del maíz criollo heredado por los antepasados y para el 19 del mismo mes, encabezarán una concentración en el Zócalo capitalino en la que también participará el Jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard.

Reconoció que en Milpa Alta el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sigue vigente como fuerza política a partir del corporativismo de la Confederación Nacional Campesina (CNC).

Expresó que en Milpa Alta se impulsa la conservación del entorno a través de proyectos ecoturísticos que le den viabilidad al desarrollo de la demarcación, para que la gente disfrute del paisaje, de las tradiciones, de la arquitectura y de la ruta histórica como el cuartel zapatista y conventos.

Destacó que la delegación cuenta con 17 mil hectáreas de bosque que no han sido aprovechados por la comunidad, donde existen paisajes que no han sido explorados por la gente del Distrito Federal, donde encontraran el calor de los habitantes que siempre se encuentra dispuesta a compartir lo que tiene, concluyó.