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Migración
Recuerdan con misa binacional a migrantes caídos en la frontera
Organización Editorial Mexicana
3 de noviembre de 2009
OEM-Informx
Ciudad Juárez, Chihuahua.- Una misa binacional se llevó a cabo en la malla divisoria de la frontera Ciudad Juárez - El Paso, Texas, a la altura de Anapra- Sunland Park, Nuevo México, para recordar a los migrantes que han perdido la vida en su intento por cruzar la frontera en busca del sueño americano. Con la presencia del obispo de la Diócesis de Ciudad Juárez, Renato Ascencio León, del lado mexicano y por el lado norteamericano los obispos de El Paso, Texas y Las Cruces, Nuevo México, entre numerosas personas de ambos lados de la frontera. En lo que va del año, son 360 los migrantes que han perdido la vida a todo lo ancho de la frontera norte de México, desde el Estado de Baja California hasta Tamaulipas y desde hace 16 años que se ha celebrado la misa binacional de tres obispos fronterizos, entre Anapra- Sunland Park, han fallecido 5 mil migrantes, en su intento por llegar al "otro lado". Mientras tanto, el drama, la verdadera tragedia de las malas políticas migratorias es lo que padecen las numerosas familias que se encuentran separadas por la injusticia de las leyes migratorias de México y Estados Unidos. Por eso cientos de ellos, aprovecharon la misa binacional para verse en la malla que divide a los dos países; desgarrados por la separación, con lágrimas en los ojos, entre los alambres se agarraban los dedos, mostrando en su rostro el amor a sus seres queridos y la impotencia de no poder abrazarse. La gran tragedia de los migrantes es que sí efectivamente se han ido al otro lado, pero directamente al otro lado del universo, al perder la vida, en el agua de mojados, en el sol por el desierto, entre otros abusos y violaciones que padecen por parte de "coyotes", que los dejan abandonados a su suerte. Por lo que el recuerdo en la misa binacional del Día de Muertos, fue dedicada precisamente para todos esos migrantes que bajo esas características han cruzado la frontera o no la pudieron cruzar nunca, perdiendo la vida en el intento. Entre las familias que aprovecharon para verse en la malla que divide a los dos países, durante la misa binacional, los Hernández, desgarrados por la separación, con lágrimas en los ojos, entre los alambres se agarraban los dedos, mostrando en su rostro el amor a sus seres queridos y la impotencia de no poder abrazarse. Tal es el caso de Raúl Hernández, deportado hace años, desde los diez años, vivió solo en Juárez, ahora está casado y tiene hijos, pero está separado de toda su demás familia, madre, padre, hermanos, entre otros. Raúl, con miles de esfuerzos logró llegar a la malla, acompañado de su esposa e hijos pequeños y un bebé, primero llegó a la plaza Monumento a Juárez, los dejó el camión gratuito, que cabe mencionar que trasladó a muy poca gente y se fue antes de las doce horas que estaba anunciada su salida. Después Raúl y su familia se fueron en un camión de ruta, la número diez, entró a Puerto Anapra, las horas pasaban con el riesgo de no poder llegar a tiempo. Luego de una hora en la ruta, más de media hora, a caminar por la malla, al acercarse al lugar de la misa, todo lo que deseaba Raúl era poder ver a su madre Margarita, del otro lado de la frontera, estaba ella esperándolo para poder tocarse cuando menos de los dedos. Las oraciones versaron en torno a los migrantes muertos, en su intento por cruzar la frontera. Cabe destacar las desigualdades que no es nada nuevo para la gente, del lado americano, en el sector de Sunland Park, se puede apreciar carreteras, bulevares y buenas vialidades. Hubo mucha vigilancia estuvo la patrulla fronteriza de Estados Unidos, saludando a los mexicanos en español. Mientras que de lado mexicano, Anapra, carente de calles pavimentadas, pobreza, basura y hasta animales muertos en medio de la gente. |
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