Opinión / Columna
|
Juan José González Figueroa
Fox: El arte de no hacer nada
El Sol de México
3 de noviembre de 2009
|
(Segunda y última parte)
Poner el dedo en la llaga es lo que hizo Francisco Rojas Gutiérrez, en la Cámara de Diputados, cuando informó que durante los ocho años de Gobierno panista, seis en la administración de Vicente Fox Quesada y dos más en la de Felipe Calderón Hinojosa, las arcas nacionales recibieron en promedio anual 100 mil millones de pesos provenientes de la venta al exterior de petróleo y que no se sabe en absoluto de la aplicación de tales recursos.
He dicho que la coyuntura favorable para México resultó innegable y que quizá sea irrepetible; esto es, que la diosa Fortuna pasa una vez en la vida y en muy pocas ocasiones suele repetir su tránsito. He dicho, además, que el recurso petrolero tiene la característica de ser no renovable; que una explotación irracional, como la realizada por los gobiernos mexicanos no sólo los panistas, afectaría tarde o temprano al país; y que la situación se torna de extrema urgencia cuando los excedentes petroleros no fueron canalizados en la debida forma; que es decir: como punta de lanza para proyectos de desarrollo que generen empleos, estimulen el crecimiento económico y sirvan, en definitiva, para que la sociedad mexicana alcance niveles de bienestar hasta la fecha desconocidos para la mayor parte de los ciudadanos.
Mediante la comparación demuestro la grave omisión en que incurrió principalmente el régimen de Vicente Fox Quesada. Para ello recurro a la historia mundial reciente; me traslado hasta los tres primeros años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Europa Occidental, devastada por la conflagración que desatara el nazismo alemán y el fascismo italiano, sentía el aliento del comunismo soviético en la nuca. El fantasma de otro totalitarismo se cernía sobre naciones famélicas, aquejadas por una guerra que las desnudó hasta ubicarlas en niveles de pobreza, desempleo y todo lo que ello representa.
En 1947, junio para ser exactos, el secretario de Estado de EU, George Marshall, anunció la creación de un programa económico mediante el cual se reconstruirían las economías europeas, se reactivaría el crecimiento y el desarrollo y, sobre todo, se frenaría el factible influjo del régimen soviético. El denominado Plan Marshall tenía como objetivo combatir al hambre, a la pobreza y eliminar la desesperación. Desde 1948 y hasta 1951 se aplicaron los recursos provenientes del Plan Marshall en Europa, en forma muy especial en Gran Bretaña, Francia y Alemania. En total se estima que todas las naciones europeas recibieron ayuda económica por un monto de 13 mil millones de dólares, con el propósito final de pasar de una Europa devastada a una Europa reconstruida; de un páramo, a una tierra pródiga.
Según el Instituto Mexicano para la Competitividad, esos 13 mil millones de dólares tienen una cotización de 8.96 dólares de 2009; lo que equivale a 1.6 millones de millones de pesos mexicanos. La misma fuente precisa: todas las transferencias hechas por la Federación, sólo entre los años de 2006 a 2008, alcanzaron la suma de 2.4 millones de millones de pesos. Esto es, los gobernadores y alcaldes mexicanos gastaron en tres años 33 por ciento más de recursos que los que Europa recibió a través del Plan Marshall para la reconstrucción.
Escandalosa es la situación ¿o no? Por ello la reiterada exigencia que no petición, para los dos gobiernos panistas: ¿a cuánto ascendieron los recursos de excedentes petroleros transferidos a los gobiernos de los estados y los municipios? ¿Qué hicieron con ellos los gobernadores y los alcaldes? O, seamos bien intencionados: ¿En qué cuenta bancaria se depositaron? Los requerimos ahora que descendieron las cotizaciones del crudo y bajaron nuestros niveles de exportación petrolera; más aún, cuando la incertidumbre ocasionada por la crisis financiera nos atenaza y dobla.
Reitero: Que responda Vicente Fox Quesada primero que todos.