Opinión / Columna
 
Francisco Fonseca 
México hace 110 años
El Sol de México
3 de noviembre de 2009

  ¿Qué se decía en la prensa nacional, hace 110 años, cuando estaba por iniciar el siglo 20, un nuevo siglo, esperanzador y promisorio? Para entonces y para muchos, 1899 era el último eslabón de una cadena de acontecimientos que ataba el desarrollo de nuestro país a la tierra y al arado. Y era natural. El triunfo de la revolución industrial resquebrajó los moldes económicos y la organización de las comunidades a nivel mundial. Era el advenimiento inevitable de una nueva era científica y tecnológica.

Se avecinaba la era del petróleo, de las inversiones de los empresarios extranjeros, de los ferrocarriles, de las grandes procesadoras metalúrgicas, de los poderosos centros mineros de las cervecerías, del beisbol, de la "cuba libre", de las vacas gordas.

"Para comenzar una certeza (según un editorial de la época): "el avance de México es innegable. El país más caótico del mundo ahora está en orden. La nación más combatida y calumniada recibe hoy el elogio de la prensa internacional. Por fin, se nos acepta en la comunidad de los civilizados. Durante por lo menos siete años ha habido una indudable bonanza económica. Los ingresos de la Federación muestran un superávit. Las ciudades crecen y se embellecen; los ferrocarriles cruzan el territorio; las estadísticas hablan y en su mensaje deletrean una palabra: progreso".

Ahí estaban los datos reveladores de una nueva realidad. En Tampico se descubría una región capaz de producir en cantidades ilimitadas, "aquello de lo que el mundo tiene mayor necesidad, el petróleo". Más al norte, en Chihuahua, en el viejo desierto de los apaches, en la inhóspita serranía de los tarahumaras, se hablaba de un auténtico emporio en el que participaban los Creel y los Terrazas en asociación con empresarios extranjeros. Ellos eran dueños de 50 haciendas y 500 mil cabezas de ganado. Poseían minas, bancos, industrias, aserraderos.

México ocupaba uno de los primeros lugares en el mundo en la producción de cobre y la capital de la República registraba "un asombroso crecimiento en su población, 14 veces más que en 1877" y las chimeneas fabriles de Monterrey se alzaban como un reto abierto al porvenir.

Había empezado la fiebre del beisbol, "un extraño juego originario del vecino país del norte. El beisbol se juega en un campo extenso y abierto entre dos equipos de nueve individuos. Casi todos tienen un nombre especial en inglés: pitcher, catcher, shortstop, fielders, por ejemplo".

Y que decir de la "cuba libre". La juventud "dorada" de entonces puso de moda "un extraño brebaje que se obtiene mezclando una parte de ron con cierto tónico y reconstituyente, turbio jarabe que sólo se vendía en las boticas pero con tanto éxito que ya se industrializó como gaseosa en el país del norte". Quien iba a decir que nuestros abuelos verían también el nacimiento del primer refresco de cola en el mundo.

Salud, pues, por los recuerdos, siempre amables, de un siglo, el 19, que dio paso a los siglos 20 y 21 que nos han tocado vivir y transformar en la medida de nuestras cada vez más limitadas posibilidades.

pacofonn@yahoo.com.mx
 
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