Opinión / Columna
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Alejandro Díaz
Transparencia en el ISR
El Sol de México
3 de noviembre de 2009
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Los debates siempre despiertan interés, y más cuando quienes participan en ellos lo hacen con argumentos bien fundamentados e ilustran a quienes los escuchan. Los debates enriquecen a los participantes, a los que los siguen con atención, a quienes creen haberlo ganado por la seguridad en sus argumentos, a quienes lo escuchan a pesar de haber ya tomado partido y a quienes el debate los convence de una u otra posición. Si bien no siempre son constructivos, los debates que sí lo son aportan mucho a quienes los escuchan, mientras los destructivos sólo buscan disminuir la calidad de los argumentos del contrario, y en ocasiones, además, afectar la imagen de la persona con la que debaten.
El reciente intercambio de comentarios entre el presidente de la República y algunos destacados miembros de la iniciativa privada hasta ahora no ha dado frutos. Sólo ha sido un intercambio de declaraciones que aún no llegan a ser un debate formal. Aunque pudiera diluirse este intercambio en los próximos días para evitar un desgaste general, sería conveniente el que se diera un debate constructivo con el que pueden ganar todos los actores, sobre todo el país. El Gobierno tiene información suficiente para argumentar, pero no la comparte, mientras que los dirigentes empresariales sólo la tienen en forma parcial. El resto de los actores -medios de comunicación, partidos políticos, ONG's y el público en general- sólo tienen supuestos. Por eso, el compartir información relevante llevará a una solución aceptable a todos en beneficio del país.
El jueves pasado el presidente de la República criticó a aquellas "empresas que más ganan, y rara, rara vez pagan impuestos". Lo dijo muy claro: "Es imprescindible fortalecer las finanzas públicas. No es grato para ningún gobernante recolectar impuestos, pero es necesario que los gastos para proveer satisfactores al ciudadano provengan de contribuciones equitativas". El Consejo Coordinador Empresarial contestó afirmando que no comparte la opinión presidencial, y que si bien puede haber abusos de "algún grupo", no se puede generalizar. Agregó: "estamos de acuerdo, cumplamos, pero todos, no sólo los de siempre". Hasta aquí, pareciera que no habría debate hasta que surgieron nuevas declaraciones.
Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, asumiendo una postura política que hasta ahora había evitado exteriorizar, declaró: "Lo insaciable del aparato gubernamental para extraer recursos a los ciudadanos llega ahora a extremos. 'Nos doran la píldora' con el cuento de que quieren ayudar a los pobres, pero si realmente quisieran hacerlo, el Gobierno tendría que recortar el gasto." Su defensa fue el ataque, y aunque tenga la razón en que el Gobierno debe dar muestras de austeridad, es un debate distinto que se abordará al discutir el presupuesto. En estos momentos el tema es garantizar los recursos necesarios con el concurso de todos para que contribuyamos en forma proporcional a nuestros ingresos.
Transparentar los datos en poder de Hacienda es parte de la solución. Sin publicar información personal que pudiera ser mal utilizada y que pusiera en riesgo la vida o la seguridad de las personas, debemos saber lo que pagan de impuestos las mil o dos empresas más importantes del país. En estos momentos esa posibilidad es potestativa de Hacienda, pero puede hacerse obligatoria si la Cámara de Diputados lo establece por ley. Ya los senadores habían propuesto a dicha Cámara el otorgar autoridad al Congreso para solicitar a Hacienda información fiscal de los contribuyentes, pero no fue incluida por los diputados. Ahora hay una segunda oportunidad al devolverles el paquete fiscal.
Evidentemente, publicar listas de los impuestos pagados por cada uno de los causantes pondría en riesgo a los principales contribuyentes al exponerlos a chantajes y secuestros. Pero publicar los datos de los impuestos pagados por las empresas es distinto. Éstas ya tienen una visibilidad que es proporcional a los impuestos a pagar, visibilidad que tienen independientemente de que Hacienda publique o no, la lista con los impuestos pagados. Sería evidente que algunos deberían pagar más si fueran honestos con su declaración. Las palabras del dueño de TV Azteca tomarían su dimensión real si supiéramos con certeza los ingresos de su empresa, lo que paga de impuestos, y los pudiéramos comparar con los de una pequeña televisora de provincia que paga más que la de él.
Evitemos especulaciones y suposiciones, que exista transparencia para saber cuánto ganan y cuánto pagan de impuestos las principales empresas del país. Terminarían especulaciones y elusiones.
alediaz@elsoldemexico.com.mx
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