Opinión / Columna
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Desde los Tendidos
Guadalupe Vergara S.
3 de noviembre de 2009
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* Como es el tema de moda, tenemos aquí la exposición Tauromaquía: Mano a Mano
A lo largo de la historia, la lucha entre el hombre y el toro tiene como fundamento enfrentar la bravura natural del toro ante la inteligencia del hombre para crear arte. Desde la práctica de jóvenes en tránsito a la adultez en tribus de la Edad de Bronce, la demostración de nobleza familiar por integrantes destacados en la antigua Roma, hasta las celebraciones de conquistas bélicas en la Edad Media. La corrida de toros que se practica en la actualidad tuvo su origen en la España del siglo XVII, cuando el torero no necesariamente de origen noble, despojado del caballo, se enfrentaba al toro de lidia a pie.
Esta práctica tuvo su apogeo a principios de 1900 en la llamada "Época Dorada de la Tauromaquia".
La fiesta taurina no sólo ocurre en la magnificencia del toro de lidia, en la destreza y valentía del torero o en la belleza de la indumentaria y herramientas de los actores que comparten la plaza, la fiesta también ocurre en el espectador, quien la transforma en cultura, pasión y referente.
La exposición "Tauromaquia: Mano a Mano" es una colección de estampas realizadas por grandes actores del arte, quienes como espectadores fueron provocados para realizar buena parte de su obra retratando e interpretando todo aquello que sucede dentro de la fiesta taurina y como consecuencia de ella.
Entre las piezas a destacar se encuentran cuarenta grabados sobre cobre que datan de 1815, en los que Francisco de Goya retrata lo esencial: el momento en el que el toro y el torero disputan su destino. Goya relata este duelo desde la perspectiva de una localidad cercana a la escena, anulando la distancia de los elementos principales.
El trabajo de Pablo Picasso, revelador siempre de su fascinación por el mundo taurino, muestra la escena desde una óptica aérea, en la que puede apreciarse la plaza, el público, el torero, el picador... La obra es pureza de su concepto clásico.
Salvador Dalí en siete estampas propone lo fantástico de la tauromaquia: peces a la manera de jueces dentro del ruedo, un toro con cabeza de anciano frente a una maja torera, un piano que lleva a un toro en el arrastre.
Poeta, cineasta e investigador francés, Jean Cocteau dedica un libro de estampas al arte de torera, valiéndose de la línea y el dibujo. Laquee Price, artista británico del siglo XIX, realiza una pieza de grabado acuareleado por cada momento de la corrida. Alberto Gironella, el pintor mexicano más destacado en el tema taurino, eleva a magia la realidad de los movimientos del torero en piezas de gran formato.
Debemos al Centro Cultural Santa María, de la ciudad de Morelia, la aportación de la mayor parte de piezas que integran esta muestra, a la que también concurre obra de la colección del Instituto de Artes Graficas de Oaxaca y del acervo del Museo Nacional de la Estampa.
El debate actual que existe sobre la tauromaquia no anula la extensa producción artística que ha generado a lo largo de varios siglos. Es por ello que esta exposición es un homenaje a todos los personajes que, como ondas concéntricas que se forman cuando una piedra cae en el agua, van desplegando su existencia en torno a ese animal fantástico y mitológico que es el toro.
Michel Tourinier en "El Crepúsculo de las mascaras" se pregunta quién de nosotros no se ha sentido alguna vez héroe negro que sale a la arena, dispuesto a enfrentar un destino que viste de luces, nos dice Luis Morales Corona.
Por su parte, Octavio Fernández Barrios, director del recinto, perfecto sitio en la plazoleta de la Santa Veracruz frente a la Alameda y las iglesias que lo bordean como al Museo Franz Mayer, construidas por orden de Hernán Cortes, destacó que la muestra es todo un acontecimiento, pues la primera vez que la que la tercera edición de la serie de Goya se exhibe completa.
Destaca también en este "mano a mano" las 25 litografías a color "La Taouromachia or The Bullfights of Spain", del artista inglés Lake Price William, con la dedicatoria "To her Most Catholic Magesty, Queen Isabella II 1852, obras espléndidas sobre este apasionante tema.
Esta exposición esta abierta todo el mes de noviembre de martes a domingo.
Ya entrados en gastos, de la mano de Ricardo Conklna, director de Servicios Educativos del Museo Nacional de la Estampa, recorrí la expo. Reconocido académico, artista y fervoroso impulsor del arte de la estampa, Alejandro Alvarado es también un acérrimo coleccionista.
Desde imágenes religiosas del periodo novohispano, grabados basados en obras pintadas por grandes maestros del arte europeo, ejercicios académicos, libros ilustrados con estampas, hasta hojas volantes de crítica política, las más de mil obras de su propiedad representan prácticamente cinco siglos de producción grafica bajo distintas técnicas.
Si bien la conformación de una colección de arte privada responde a los intereses y gustos particulares, así como a la personalidad del coleccionista, también las colecciones hablan de aquellos personajes que cuidadosamente buscaron y adquirieron cada una de las piezas, que en conjunto representan una historia de vida y amor por el arte y la cultura.
En el caso del maestro Alvarado, su colección no sólo constituye una oportunidad para viajar visualmente a través del tiempo y percibir la depuración de las técnicas tradicionales, de igual manera, permite apreciar los cambios en los motivos artísticos o temas tratados en el arte de la estampa, según las diferentes épocas de creación.
La muestra plantea un recorrido que comienza por una de las características técnicas más importantes del grabado desarrollado en la Edad Media: la posibilidad de reproducción múltiple de las imágenes piadosas en sustitución del dibujo y la pintura de márgenes de libros religiosos.
Nos veremos más tarde, que el cielo los juzgue.
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