Opinión / Columna
 
Por Correo Electrónico 
Muy verde para azul
Organización Editorial Mexicana
2 de noviembre de 2009

  Nunca, en su larga historia, el Partido Acción Nacional había tenido líderes con un marcado índice de estulticia, ausencia de oficio político, imprudentes, irreflexivos, bravucones y sumisos.

Manuel Espino, con su misticismo religioso mezclado con su carácter provocador, no pudo -o no quiso- aprovechar el "efecto Fox" para que el panismo permaneciera en la senda de los triunfos. Con su liderazgo empezó la cadena de derrotas, continuada por Germán Martínez Cázares y ratificada ahora por César Nava.

El nuevo encargado de la presidencia panista, Nava Vázquez, ha superado en incompetencia, inmadurez, impericia y ausencia de talento a su antecesor, Germán Martínez Cázares, de quien -al parecer- le heredó el comportamiento provocador y el discurso mendaz.

A poco más de tres meses de ser designado "presidente nacional del PAN" y ocupar la oficina del bunker en la colonia del Valle, repite la fracasada estrategia aplicada por Germancito, de confrontación con los otros partidos políticos -a los que considera sus enemigos más que adversarios- y además, emitir declaraciones y propuestas cargadas de demagogia y alta dosis de inmadurez y estulticia. Y estrenado con las derrotas panistas en Coahuila y Tabasco.

Su comportamiento confirma el pronóstico de Vicente Fox, en el sentido de que "César Nava es inmaduro, es inexperto y que está muy verde para conducir al partido".

El joven amigo y paisano de quien le dio el cargo, ha pronunciado varios discursos negativos para el PAN-gobierno: ha calificado de "señores feudales" a los gobernadores priistas y casi los ha responsabilizado de todos los problemas que hay en el país, incluida la crisis económica; también ha acusado a los diputados tricolores de actuar con cerrazón y con rechazo a la iniciativa fiscal presidencial.

Esa expresión provocó lo que todos ya conocían: que el impuesto líder es como Germancito Martínez: "oportunista, irresponsable, llorón, cobarde, perverso, maricón" y otros epítetos no publicables, que le han aplicado.

Sus palabras injuriosas ocasionaron un nuevo distanciamiento entre el Gobierno Federal y el priísmo y eliminaron de tajo las largas horas de negociación con el PRI, no sólo las acordadas inicialmente relativas al paquete fiscal, sino para futuras alianzas.

Existe la versión de que fue convocado a Los Pinos para recibir una brutal reprimenda por creer que en realidad es el líder panista y tener la libertad de opinar sin pedir permiso.

El diputado Nava, ya es conocido como el "don Roque" de Calderón, pero existe la duda sobre si, como Chucky, cobró vida propia o sus declaraciones fueron autorizadas.

Con esta segunda imposición de Calderón, -la primera fue la de Martínez Cázares- el PAN se ha alejado de su identidad, la que siempre proclamaron sus fundadores, y ahora dependen totalmente de Los Pinos.

Con el "liderazgo" prestado de sus dos más recientes "presidentes" -Germán Martínez y César Nava- ya se hizo realidad el presagio de Calderón "Hay que ganar el gobierno sin perder el partido".

Ganaron el gobierno, "haiga sido como haiga sido" pero perdieron al partido. El dueño del PAN está en Los Pinos. Esto tal vez explica la conducta de Martínez y Nava, quienes con su comportamiento han confirmado la sentencia de que la diatriba es el recurso de los tontos.

El joven michoacano, recibió un partido con el sello de la derrota, dividido, confrontado con sus diversos grupos (tribus) y con la disposición de obedecer todas las "orientaciones" de quien lo puso en la silla.

En su primera incursión como diputado federal en la tribuna de San Lázaro, con "sencillez franciscana", propuso una reforma constitucional y de la legislación secundaria para modificar la fórmula, a través de la cual se calcula el financiamiento público para los partidos políticos.

Al "presidente" azul se le "olvidó" que el "gobierno" de Fox, derrochó o desperdició miles de millones de pesos obtenidos de los excedentes de los altos precios del petróleo, y así como la creación de puestos de primer nivel, para darle empleo a sus "cuates", lo que ha ocasionado un alto costo en el gasto corriente del gobierno, de tal manera que no tiene autoridad moral para solicitar "austeridad" partidaria.

También, promueve una alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), no sólo para tratar de alcanzar el gobierno de Oaxaca, así como unir sus "fuerzas" en Puebla y Veracruz.

Tendrá que aceptar, -en caso que se concrete- la alianza con el Partido de la Revolución "Democrática", cuyos dirigentes (todavía) no reconocen totalmente la autoridad presidencial de Felipe Calderón y continúan denostándolo en todos los tonos.

Al parecer lo que no entiende Nava, es que los liderazgos se ganan con hechos y con talento político y no con discursos mendaces.

¿César Nava se mantendrá en la silla panista, a pesar de las recientes derrotas del PAN, en Coahuila y Tabasco? ¿El "líder nacional" de Acción Nacional, además de heredar la oficina, heredó las incongruencias de Germancito?

¿La propuesta de reducir a la mitad las prerrogativas a los partidos, fue idea propia, o fue alguna instrucción de quien tiene el bastón de mando azul?
 
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