Opinión / Columna
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Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
CAVOUR, Artífice de la unidad italiana proclamó el Reino Unido de Italia
El Sol de México
1 de noviembre de 2009
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* El niño le escribe a la "Caperucita"
A los siete años de edad le escribía "cartitas mundanas a su caprichosa Caperucita", y le daba celos narrándole de la carroza dorada con la que otra niña, Julieta Barolo, lo llevaba a pasear por el río Po.
Caperucita era Antoneta Filipalde, compañera de escuela que unas veces le besaba, otras se iba con otro chico, y luego lo buscaba para que tomados de la mano, él le recitara versos. El pequeño Camilo se había enamorado de Julieta y ella ni en cuenta lo tomaba.
De modo que, como en la fábula del perro de las dos tortas, ni con Julieta ni con Antoneta, y esta experiencia marcaría toda su vida política y diplomática: "ni con melón ni con sandía".
* Hijo de marqués
Hijo menor del marqués Miguel Benso de Cavour y de Adela de Seellon, de la nobleza protestante ginebrina, nace en Turín, Italia, el 10 de agosto de 1810.
Es un niño rubio y rosado, a quien le dan el nombre de Camilo, y era un "condesito mimado al que se le permitían ciertas inocentes exhibiciones" y así, después de un viaje fatigoso a Ginebra, a Camilo que protestaba contra el maestro de posta que había proporcionado caballos viejos y agotados y deseaba despedirlo, le fue concedida una audiencia ante el síndico de la ciudad y se le prometió que "el torpe empleado será castigado por su negligencia". Camilo tenía seis años de edad.
* Conscripto a los 10 años
Para Miguel, el hijo primogénito, el marqués, en razón de que le estaba reservada la estola o la espada, le otorgó gran parte del patrimonio familiar y se le encauzó hacer carrera en la política. Al pequeño Camilo se le destinó a la carrera militar y a los diez años de edad fue inscrito en la Real Academia Militar de Turín.
Se aplicó bastante a los estudios, "logrando siempre evitar la pesada aureola de ser el primero de la clase". Obtuvo buenos resultados en matemáticas y luego también en las ciencias históricas y morales, aunque mantuvo y fortaleció "sus vicios capitales: la vanidad y la petulancia".
Era un tipo alegre, extravertido, charlatán y siempre hambriento: "Tiene siempre la mica en la mano y la historia en la boca", decía complacido el marqués su padre acerca de su hijo de trece años.
* Paje de la Corte
Cuando, luego de algunas maquinaciones de su padre, en 1824 el rey Carlos Alberto nombra al adolescente paje de la Corte, y le es concedido el honor de vestir la librea roja de la Corte, que además ha de gozar también de un buen sueldo y muchas facilidades y distinciones sociales, Cavour torna ser intolerante, se muestra orgulloso y manifiesta un gran desprecio por todos y el rey, al tener conocimiento de su actitud, no duda un instante en quitarle el honor:
"El pequeño Camilo se ha portado como un jacobino y lo he despedido".
Esto significa un gran pesar su padre y para toda la familia y para el ámbito de pertenencia en que gravitaba la casa Cavour.
* Comienza su carrera militar
Después de este episodio, al cumplir diecisiete años, Camilo deja la Academia con las charreteras de subteniente de ingenieros: "me apresté a comenzar una carrera ya comprometida desde el comienzo por la desgracia en que había incurrido ante el soberano y con este estigma de traición para con mis antepasados y la casta con el que había sido amargamente tachado por mi padre", y viaja a Turín.
En Turín, Ventimigilia, Exilles, Lesseillon, hace su aprendizaje en el ejército y luego a Génova: "la gran ciudad abierta a los nuevos aires que se respiran en Europa, tan diferentes de Turín, producen una gran impresión en mi ánimo ya cultivado por la atmósfera de la razón que se respira en Ginebra, según me escriben mi tìo De Sellon y mi primo De La Rive".
Cavour se siente "hermano de los liberales franceses en su odio a Polignac, a todas las aristocracias y a las potencias de la Santa Alianza, cuidadoras del privilegio".
Así, cuando llega a Génova la noticia de las jornadas revolucionarias de 1830, se lanza bajo el pórtico de los Ingenieros en mangas de camisa y blandiendo un cortapapel grita: "¡Viva la revolución! "¡Viva la República!", entre el estupor y compasión de los camaradas y superiores.
Sin embargo, se desilusiona y pronto recupera con serenidad su puesto de cadete turinés-ginebrino.
El descontento ante la propia condición lo llevan a la indisciplina, le atraen las mesas de juego y las alcobas de las bellas mujeres. Estas dos pasiones no lo abandonaron durante toda su vida.
* Su gran pasión
En esas, en Génova, se enamora "perdidamente" de la condesa Ana Corvetto Giustaniani, quien se le entrega y la relación se hace pública, sobreviene el escándalo en toda Génova, y la condesa lo abandona.
Para sanarlo de tal quebranto es enviado algunos meses a la sana meditación en el fuerte de Bard, en el corazón de los Alpes, y la meditación fue tan seria que el 12 de noviembre de 1831 se convierte en el exteniente de ingenieros y retorna al seno de la familia para cuidar los intereses de la casa Cavour, convirtiéndose en agricultor.
* Los años oscuros
En 1841 escribe al profesor De la Rive: "Soy un segundón, lo que quiere decir mucho en un país aristocráticamente constituido; es necesario que me cree una posición con el sudor de mi frente. Para ustedes los ricos, que poseen millones y millones, es fácil ocuparse de ciencias y teorías; nosotros, los pobres diablos, hijos menores, debemos sudar sangre antes de conquistar un poco de independencia".
Los años de 1833, hasta el 15 de diciembre de 1847, en que funda y dirige y aparece el primer número del Risorgimiento, en cuyas páginas insistirá sobre la política moderada de las reformas, del justo medio y de la idea nacional, hasta el 8 de mayo de 1848 en que se presenta candidato a diputado en la Cámara de Diputados subalpina, vencido en los cuatro distritos en los que se presentaba y es elegido en las suplementarias de junio, los pasó dedicado a cuidar los intereses de la casa y tornó ser agricultor.
Se abisma en el juego, reanuda momentáneamente su relación con la condesa Giustiniani, que vuelve a dejarlo, y piensa en serio en el suicidio, cosa que no lleva a cabo, viaja mucho, y con seriedad y aplicación administra la vasta hacienda de Leri por cuenta del padre y "parece que me iba a convertir, verdadera y definitivamente en uno de los tantos señores de la campiña que en toda Europa constituyen el nervio de la clase dominante".
El año de 1838 comienza a frecuentar la Bolsa de París y "aquel juego, tan directamente ligado a las vicisitudes de la economía mundial, comienza a atraerme más que los juegos de naipes".
Entonces, en octubre de 1840, basándose en una información apresurada, quiere especular en la Bolsa con la crisis de Siria. Juega a la baja y jugó fuerte, cuando llegó la noticia del bombardeo de Birut.
La guerra no se hizo y perdió 45 mil francos, que luego fueron reducidos por maniobras de un banquero a 20 mil.
La lección "fue durísima y siempre la tuve en mente el resto de mi vida".
Regresa a Turín, ya no se subordina a su padre y entra en la política.
* Diputado, luego ministro
Diputado en 1849, impulsó el movimiento independiente de su país y se manifestó hostil a Austria, contra la cual había luchado en 1848, y asentó los principios de la monarquía constitucional.
En el Risurgimiento escribió: "En Italia, una revolución democrática no tiene probabilidad de éxito. Para convencerse de ello basta con analizar los elementos de que se compone el partido favorable a las novedades políticas.
"Este partido no encuentra grandes simpatías en las masas, que salvo algunas raras poblaciones urbanas, se hallan en general muy aferradas a las viejas instituciones del país. Su fuerza reside casi exclusivamente en la clase media y en parte en la clase superior, y tanto una como la otra tienen muchos intereses para conservar y defender".
Por lo tanto, a excepción de los jóvenes estudiantes, se puede afirmar que en Italia existe sólo un pequeñísimo grupo de personas seriamente dispuestas a poner en práctica los principios democráticos exaltados por una secta exasperada por la desventura".
En 1850 es ministro de Comercio y Marina y posteriormente de Finanzas en el Piamonte.
En 1852 formó gobierno y desempeña, además, las carteras de Hacienda y Comercio y se muestra fiel a la Constitución de 1848, desarrollando una política liberal, que asegura la libertad de cultos y de prensa y disminuye los privilegios del clero, específicamente a los jesuitas, a los que quita el monopolio de la enseñanza y reduce el número de órdenes religiosas y enajena los bienes de "manos muertas".
En ese cargo, promovió la construcción de hogares para la infancia, emprendió una eficaz política de comunicaciones, desarrollando la red ferroviaria y las instalaciones portuarias de Génova y Le Spezia; se multiplicaron las industrias y fueron aportadas importantes mejoras a la agricultura tras la canalización del río Vercellese y, en pocos años, se multiplicaron las exportaciones y las importaciones y reformó el viejo sistema financiero, aumentando los impuestos y la deuda pública, lo que le permitió una vasta política de obras públicas.
Llevó adelante nuevas leyes de impuestos sobre la tenencia de carruajes, sobre las sociedades anónimas y mutuales, el acuerdo sobre navegaciín transatlántica, mejoró la pavimentación de Cerdeña y el condado de Niza, y se dispuso la adjudicación de la explotación racional de las salinas sardas, e hizo pasar el proyecto que confiaba al Banco Nacional la tesorería del Estado y aumentó su capital a 32 millones de oro.
En 1854 induce al rey del Piamonte, Víctor Manuel, a invadir Crimea para tener derecho después a tomar parte en la Conferencia Europea, que debía celebrarse para arreglo de la cuestión de Oriente y aprovechar la oportunidad para reclamar en el Congreso de París de 1856 contra el proceder de Austria en Lombardía.
En 1859 consigue que el emperador francés Luis Napoleón III declare la guerra a Austria, con el resultado de que se anexara Lombardía al Piamonte, a cambio de la cesión de Saboya y Niza a Francia.
Aprovecha los esfuerzos de Giuseppe Garibaldi, cuando éste y sus "camisas rojas" iniciaron una rebelión en Nápoles y así logra la anexión de Toscana, Módena, Parma, Nápoles y Sicilia y parte de los Estados Pontificios.
El 17 de marzo de 1861 proclama el Reino Unido de Italia, diez días después, el Parlamento subalpino proclama a Victorio Emanuel II rey de Italia. Roma es proclamada capital de Italia y, en vano, Cavour trata de inducir al Papa Pío IX a renunciar al poder temporal.
Muere de malaria en el palacio de su familia en Turín, el 6 de junio de 1861.
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