Opinión / Columna
|
César Duarte
Desatinos en agricultura
Organización Editorial Mexicana
31 de octubre de 2009
|
El miércoles pasado escuchamos al hasta entonces subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Secretaría de Agricultura, Jeffrey Max Jones Jones, declarar que los campesinos deben aprender la lógica del mercado del narcotráfico, porque "ellos saben cómo usarlo".
Lo anterior lo dijo en el marco del foro La política agroalimentaria en un escenario de crisis económica global, y luego ratificó sus dichos en una entrevista con los medios de comunicación presentes en la cobertura del evento.
-¿Está consciente de lo que dijo?-Preguntaron los reporteros.
-"Claro, hay que aprender del modelo del narcotráfico. Identifican su mercado y crean su logística. Desafortunadamente están integrados a cultivos ilegales. ¡Ellos sí saben atender los mercados!" (La Jornada, jueves 29 de octubre), soltó el todavía funcionario federal-.
Esa misma noche, la Secretaría de Agricultura, a través de un comunicado de prensa, se deslindó de las declaraciones del subsecretario. "Lo expresado por Jefrey Max Jones no corresponde a la posición de esta dependencia", precisó la Sagarpa.
Al siguiente día, el jueves por la noche, la Secretaría emitió un nuevo comunicado para dar a conocer la renuncia de Jones Jones, producto de lo desatinadas de sus declaraciones.
Los yerros en esta administración cometidos por esa dependencia son numerosos, y no observamos un real apoyo al campo ni a los sectores productores del país. Por el contrario, hay obstáculos que impiden la fluidez de los recursos a los campesinos y productores nacionales.
Durante los casi tres años de este gobierno, en mi calidad de diputado federal la pasada Legislatura, y como integrante permanente del sector agrario del PRI, he luchado por el desarrollo del campo mexicano; sin embargo, las respuestas han sido ambiguas y, en muchas ocasiones, nulas.
Es innegable que el campo requiere de nuevas tecnologías que le permitan su desarrollo, pero éstas no pueden ser copia de una actividad ilícita, ni ésta puede ser un ejemplo de cómo deben actuar nuestros campesinos.
Tiene que ser, necesariamente, el Gobierno federal, en coordinación con el Poder Legislativo, el impulsor de una nueva tecnología para aprovechar los vastos recursos naturales de México. El campo es tierra fértil para invertir y garantizar la seguridad alimentaria.
El campo debe ser una prioridad de la política económica de este país. Sólo de esa manera aseguraremos la producción alimentaria y el desarrollo del campo. También ayudaremos a los miles de campesinos trabajadores de sus tierras y con ingresos insuficientes para tener una vida digna.
Las condiciones de pobreza derivan en migración. Hay millones de campesinos mexicanos que cruzan sin documentos migratorios a Estados Unidos, con todos los riesgos que ello conlleva: desintegración familiar, violación de sus derechos humanos, peligros que ponen en peligro su vida.
Por eso, es indispensable impulsar programas tendientes al apoyo al campo y a los sectores productivos de este país, a fin de garantizar su desarrollo y autonomía. México no puede tener un campo pobre, porque eso se deriva en pobreza para muchos mexicanos que trabajan sus tierras.
Los recursos naturales con los que contamos requieren de un mayor impulso. El Gobierno federal debe ser consciente de la necesidad de nuevas tecnologías. Para ello es necesario cambiar las reglas de operación, pues representan un obstáculo para la fluidez de los recursos.
Todavía estamos a tiempo. Los campesinos son personas trabajadoras y honestas. Requieren el apoyo de todos -Poder Ejecutivo y Legislativo, sociedad y sector empresarial- para que puedan salir adelante.
Estamos a unos días de la aprobación del Presupuesto de Egresos 2010 por parte de la Cámara de Diputados. Volvamos los ojos al campo y destinémosle mayores recursos. Los campesinos mexicanos lo necesitan y, sobre todo, lo merecen, porque son un ejemplo de trabajo y honradez.
cesar.duartej@gmail.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores