Opinión / Columna
 
Pedro Peñaloza 
El arte del maquillaje
Organización Editorial Mexicana
29 de octubre de 2009

  La humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica, y otra que practica pero no predica.

Bertran Russell

La rebatinga está a todo lo queda. Los senadores se han empeñado en demostrar que los diputados confeccionaron una ley de ingresos torpe y antipopular. Los empresarios se han agolpado para exigir que se realicen los cambios "pertinentes". Las secretarías de Hacienda y Gobernación felicitaron lo hecho por los diputados, sin embargo, ahora tendrán que aceptar lo que deciden los miembros de la Cámara alta. ¿Esquizofrenia? o ¿disputas por parcelas de poder?

Lo que está detrás de estas vencidas es una concepción de una determinada política económica y más concretamente de una visión de lo que significa la lógica recaudatoria del Estado, lo cual se traduce simplemente en pequeñas aspirinas para salir del paso.

Las propuestas gubernamentales y avaladas por los olvidadizos diputados del PRI, del PAN y demás acompañantes, es lo contrario de lo que se está realizando en otros países que han aplicado políticas contracíclicas. Este programita fiscal sólo recrudecerá la recesión y el desempleo, además de prolongar el periodo de la crisis.

Se ha omitido poner en juego otros instrumentos que nos permitan, primero, salir de la recesión y, después, construir otros caminos de recuperación como lo están haciendo otros países del mundo que han estimulado el gasto público, en infraestructura económica y social. Por ejemplo, Estados Unidos, Inglaterra, España, China o Brasil, que han dado muestras de una dinámica mucho más práctica.

Aprobar este paquete fiscal recaudatorio simplemente busca incrementar el ingreso del gobierno para tratar de cubrir el boquete financiero del año que entra, derivado de la caída de la producción petrolera y la baja en los impuestos, como consecuencia de un menor ritmo de actividad económica. Miopía pragmática de cortísimo plazo.

Otro camino tendría que incursionar en reducir impuestos para dinamizar el consumo interno y aumentar el gasto público, lo cual implicaría un déficit mayor. Esto es, superar el fetichismo que implica mantener el déficit en 0.5 por ciento y ahora incrementado en la Cámara de Diputados a 0.75 por ciento del PIB. El déficit podría aumentarse a 3.5 ó 4.0 por ciento y no pasaría nada.

En ese marco, los senadores viven atrapados en las contradicciones de los partidos. Por un lado, los gobernadores priístas estaban muy contentos y habían avalado la propuesta de San Lázaro por razones simplemente terrenales; implicaba un acuerdo con Hacienda para dotarlos de jugosos recursos en la aprobación del presupuesto.

Sin embargo, el razonamiento político de la cúpula senatorial y de algunos líderes priístas es distinto, ya que están midiendo la reacción en la percepción popular, y con ello haciendo cuentas para el futuro. En esa contradicción está la decisión definitiva para estas horas.

Mientras, en el mundo de las chequeras y las ganancias, las cosas no se modificarán. Los grandes evasores seguirán gozando de sus privilegios. Según el semanario emeequis (26 de octubre), que recoge la información del SAT, la cual señala que, "400 grandes grupos empresariales acumularon ingresos por 4 billones 960 mil millones de pesos en 2008, y tendrán un ISR de apenas 1.7%"; de igual manera, "las principales tiendas de autoservicio tuvieron ingresos acumulables por más de 67 mil millones de pesos y sólo pagaron impuestos por 6 mil millones de pesos, menos del 10% del total".

Aquí, sin ambages, están las dos galaxias, ni duda cabe que los privilegiados de siempre seguirán siendo consentidos, y el ciudadano de a pie cargará con las contribuciones mayores para financiar los recursos estatales. Lo demás es maquillaje electoral.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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