Opinión / Columna
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Los Grandes Días
Manuel Mejido
A contracorriente
Organización Editorial Mexicana
27 de octubre de 2009
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* Resultará peligrosa otra alianza PRI-PAN a favor de más impuestos
* En época de crisis debe incentivarse la inversión, no aumentar despidos
* Cuando alguien se sienta en la silla presidencial, no se quiere levantar
Al acordar con el PAN el paquete fiscal con el IVA al 16 por ciento en la Cámara de Diputados, el pasado 19 de octubre, el PRI dio la primera palada para cavar su tumba en el 2012, y terminará de enterrarse si en el Senado no echan para atrás lo que deban rechazar.
Mañosamente, los legisladores priístas anunciaron que aceptaban el incremento al Impuesto al Valor Agregado un día después de sus triunfos electorales en Coahuila y Tabasco, donde ganaron la mayoría de los ayuntamientos, en el primero, y del Congreso, en el segundo, porque sabían que el pueblo les cobraría las facturas en las urnas.
Diego Fernández de Cevallos y varios panistas, incluido el ignorante de Vicente Fox, advirtieron al presidente Felipe Calderón que el país va a contracorriente del mundo.
Mientras en España, Inglaterra, Francia y Estados Unidos bajan los impuestos y agilizan las devoluciones a los contribuyentes, en México la ineptitud y falta de creatividad de los funcionarios de la Secretaría de Hacienda sólo les permite proponer nuevos gravámenes que afectan a los más necesitados y el burocratismo retrasa los reembolsos a las personas físicas y morales.
En lugar de buscar nuevas formas para hacer circular el dinero (al través de incentivar las inversiones públicas y privadas, bajar los gravámenes y aumentar el padrón de contribuyentes), el Gobierno de la República dejó en el paro a 44 mil trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza, que se sumaron a los 10 mil despedidos de las secretarías de la Reforma Agraria, Turismo y de la Función Pública que desaparecerán en diciembre próximo. Además de los tres millones de desempleados reconocidos por el INEGI y los 12 millones de subempleados, registrados por la Facultad de Economía de la UNAM.
Erróneamente, en Los Pinos y la Secretaría de Hacienda se preocupan únicamente por obtener más recursos para el gasto corriente gubernamental, que no genera riqueza ni alivia la miseria de los más de 70 millones de desposeídos que hay en el país. Para nada les preocupa el gasto familiar de la clase media, principal consumidora de bienes y servicios que está en peligro de desaparecer. Ante tal descuido, se incrementa el éxodo por hambre hacia la Unión Americana.
Hoy ante el pleno del Senado se discutirá una nueva Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos. Las modificaciones serán mínimas, aunque las intenciones de perjudicar al pueblo serán las mismas.
El Impuesto a Depósitos en Efectivo, implementado para combatir el lavado de dinero a partir de este año, aumentará del dos al tres por ciento. Ahora se aplica sobre montos superiores a 25 mil pesos y a partir del 2010 disminuirá a 15 mil.
Los especialistas consideran que el IDE no cumple con su objetivo, porque los narcotraficantes y delincuentes jamás guardan sus ingresos ilícitos en el banco. En cambio, sí afecta a los agricultores, silvicultores, pescadores, campesinos, ejidatarios y, sobre todo, a los comerciantes de las centrales de abasto y los mercados populares del país, porque todas sus operaciones son en efectivo y las realizan en ventanillas bancarias.
Para corregir el engendro fiscal aprobado por los diputados, los senadores discutirán la continuación del IVA en 15 por ciento, a cambio de nuevos gravámenes, como el cobro de 20 centavos a cada litro de combustible que deberá sumarse a los 11 centavos que aumenta cada mes.
Actualmente, el litro de gasolina magna cuesta siete pesos con 72 centavos. Con toda la carga fiscal que pretenden los legisladores y la Secretaría de Hacienda, para febrero próximo alcanzaría los nueve pesos con cuatro centavos.
Para recuperar lo que no obtendrán ni con el dos por ciento para el combate a la pobreza ni con el IVA al 16 por ciento, los panistas en el Senado pretenden arriesgar aún más el presupuesto de 2010.
El primer proyecto presupuestal para el próximo año que se discutió en San Lázaro estimaba un precio de 53 dólares por barril de petróleo, pero tras el fracaso del embustero y manipulador impuesto antipobreza, los diputados acordaron subir un punto el IVA y aumentarle cinco dólares a la mezcla mexicana y dejarlo en 58 dólares, para hacer cuadrar las cuentas de Los Pinos.
Tras el rechazo popular a nuevos gravámenes, en el Senado no tocarán el 15 por ciento del IVA, pero a cambio, volverán a subir el precio del petróleo otros cinco dólares. Es decir, se contemplará a 63 dólares, lo cual resulta arriesgado si se considera que el costo promedio de la mezcla mexicana en los últimos cinco meses ha sido de 56 dólares.
En caso de que en la vieja casona de Xicoténcatl acuerden esas modificaciones, los legisladores pondrían en riesgo la frágil paz social que se encuentra detenida por alfileres. Ya se está viendo la punta del témpano con tantas marchas, inconformidades sociales y abusos de las autoridades y los gobernantes.
La oposición en el Congreso debe impedir que el PAN perjudique a los que menos tienen, que es la mayoría del pueblo. Si el PRI se vuelve a equivocar al aprobar gravámenes impopulares, pasarán más de 40 años antes de que el panismo abandone Los Pinos, porque cuando alguien se sienta en la silla presidencial no se quiere levantar, sea un partido o una persona.
El blanquiazul seguirá en la Presidencia hasta que sus gobernantes se acaben el país o haya estallidos sociales de magnitudes imprevisibles. Esta no es una nación "en calma", como lo considera el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.
Los cambios que México requiere consisten en que los gobiernos y las Cámaras gasten menos y el pueblo tenga más para gastar. Sólo así se salvará al país.
mejido@elsoldemexico.com.mx
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