Internacional
Coches bomba en Bagdad dejan 132 muertos y 500 heridos
Organización Editorial Mexicana
25 de octubre de 2009
Reuters
Bagdad, Irak.- Las explosiones de dos coches bomba que tenían por objetivo edificios del Gobierno dejaron este domingo al menos 132 muertos y 500 heridos en el centro de Bagdad, dijo la policía, en el ataque más sangriento ocurrido este año en la capital de Irak.
La violencia ha disminuido en el país desde que las tropas de Estados Unidos apoyadas por jeques tribales ayudaron a recuperar el control de las manos de los milicianos de Al Qaeda, en una estrategia que incluyó el envío de contingentes adicionales por parte de Washington.
Dos fuertes explosiones sacudieron los edificios y se levantaron columnas de humo en el centro de Bagdad, cerca del Río Tigris. El primer coche bomba tenía como blanco el Ministerio de Justicia y el segundo, ocurrido minutos después, estaba dirigido a un edificio de la gobernación provincial de Bagdad, sostuvo la policía.
El despacho del primer ministro Nuri al-Maliki indicó que los ataques buscaban generar caos en Irak, al igual que los atentados del 19 de agosto en contra de los ministerios de Finanzas y Relaciones Exteriores, además de desbaratar las elecciones parlamentarias en enero.
"Son las mismas manos negras (del ataque del 19 de agosto) las que están cubiertas con la sangre del pueblo iraquí", dijo el comunicado del despacho del primer ministro.
"Ellos quieren causar caos en la nación, dificultar el proceso político y evitar la elección parlamentaria", agregó. Se espera ampliamente que Maliki, quien llegó al lugar del incidente, se presente como candidato bajo intensas medidas de seguridad en toda la nación.
Los ataques fueron perpetrados mientras su Gobierno intenta firmar acuerdos petroleros de miles de millones de dólares, que se espera conviertan a Irak en el tercer productor de crudo del mundo.
El portavoz de Gobierno Ali al-Dabbagh dijo que se encontraba en un hotel cuando las bombas explotaron y que sobre él y otras personas cayeron vidrios destrozados. El portavoz dijo que sospecha que milicianos de Al Qaeda o miembros del ex Gobierno de Saddam Hussein se encontraban tras los ataques.
Funcionarios de Gobierno criticaron a países de la región por no detener los ataques, en referencia a las quejas iraquíes de que Siria otorga un refugio seguro para miembros del Baath, mientras ciudadanos de otros Estados musulmanes sunitas ayudan a financiar la insurgencia en Irak.
ERRORES DE SEGURIDAD
El área cercana al edificio del Gobierno provincial quedó inundada por la acción de bomberos que sacaban cuerpos cercenados y quemados del sector. Vehículos carbonizados estaban siendo amontonados en las cercanías.
Rescatistas utilizaban grúas para revisar los escombros de la destrozada fachada del Ministerio de Justicia y cargaban cuerpos en sábanas, alejándolos de la escena.
"Todavía no sé cómo estoy vivo. La explosión destruyó todo (...) es como si hubiera un terremoto, nada está en su lugar", afirmó a Reuters el residente local Hamid Saadi, en un contacto telefónico mientras estaba cerca del Ministerio de Justicia.
Fuentes policiales indicaron que las bombas fueron trasladadas en camionetas conducidas por suicidas, mientras que otros dijeron que habían utilizado un camión y un automóvil. El hotel al-Mansour alberga a la embajada china y a varios grupos de medios extranjeros. Ninguno reportó heridos de gravedad.
Funcionarios del Ejército estadounidense aseguran que este tipo de ataques buscan reactivar el conflicto sectario que afectó al país luego de la invasión del 2003 liderada por Washington, o socavar la confianza en el Gobierno de Maliki antes de las elecciones.
Los ataques generan dudas respecto a la capacidad de las fuerzas iraquíes de asumir el control total de la seguridad de manos de soldados estadounidenses, los cuales se replegaron de ciudades y centros urbanos frente a un completo retiro del país para fines del 2011.
Bagdad, Irak.- Las explosiones de dos coches bomba que tenían por objetivo edificios del Gobierno dejaron este domingo al menos 132 muertos y 500 heridos en el centro de Bagdad, dijo la policía, en el ataque más sangriento ocurrido este año en la capital de Irak.
La violencia ha disminuido en el país desde que las tropas de Estados Unidos apoyadas por jeques tribales ayudaron a recuperar el control de las manos de los milicianos de Al Qaeda, en una estrategia que incluyó el envío de contingentes adicionales por parte de Washington.
Dos fuertes explosiones sacudieron los edificios y se levantaron columnas de humo en el centro de Bagdad, cerca del Río Tigris. El primer coche bomba tenía como blanco el Ministerio de Justicia y el segundo, ocurrido minutos después, estaba dirigido a un edificio de la gobernación provincial de Bagdad, sostuvo la policía.
El despacho del primer ministro Nuri al-Maliki indicó que los ataques buscaban generar caos en Irak, al igual que los atentados del 19 de agosto en contra de los ministerios de Finanzas y Relaciones Exteriores, además de desbaratar las elecciones parlamentarias en enero.
"Son las mismas manos negras (del ataque del 19 de agosto) las que están cubiertas con la sangre del pueblo iraquí", dijo el comunicado del despacho del primer ministro.
"Ellos quieren causar caos en la nación, dificultar el proceso político y evitar la elección parlamentaria", agregó. Se espera ampliamente que Maliki, quien llegó al lugar del incidente, se presente como candidato bajo intensas medidas de seguridad en toda la nación.
Los ataques fueron perpetrados mientras su Gobierno intenta firmar acuerdos petroleros de miles de millones de dólares, que se espera conviertan a Irak en el tercer productor de crudo del mundo.
El portavoz de Gobierno Ali al-Dabbagh dijo que se encontraba en un hotel cuando las bombas explotaron y que sobre él y otras personas cayeron vidrios destrozados. El portavoz dijo que sospecha que milicianos de Al Qaeda o miembros del ex Gobierno de Saddam Hussein se encontraban tras los ataques.
Funcionarios de Gobierno criticaron a países de la región por no detener los ataques, en referencia a las quejas iraquíes de que Siria otorga un refugio seguro para miembros del Baath, mientras ciudadanos de otros Estados musulmanes sunitas ayudan a financiar la insurgencia en Irak.
ERRORES DE SEGURIDAD
El área cercana al edificio del Gobierno provincial quedó inundada por la acción de bomberos que sacaban cuerpos cercenados y quemados del sector. Vehículos carbonizados estaban siendo amontonados en las cercanías.
Rescatistas utilizaban grúas para revisar los escombros de la destrozada fachada del Ministerio de Justicia y cargaban cuerpos en sábanas, alejándolos de la escena.
"Todavía no sé cómo estoy vivo. La explosión destruyó todo (...) es como si hubiera un terremoto, nada está en su lugar", afirmó a Reuters el residente local Hamid Saadi, en un contacto telefónico mientras estaba cerca del Ministerio de Justicia.
Fuentes policiales indicaron que las bombas fueron trasladadas en camionetas conducidas por suicidas, mientras que otros dijeron que habían utilizado un camión y un automóvil. El hotel al-Mansour alberga a la embajada china y a varios grupos de medios extranjeros. Ninguno reportó heridos de gravedad.
Funcionarios del Ejército estadounidense aseguran que este tipo de ataques buscan reactivar el conflicto sectario que afectó al país luego de la invasión del 2003 liderada por Washington, o socavar la confianza en el Gobierno de Maliki antes de las elecciones.
Los ataques generan dudas respecto a la capacidad de las fuerzas iraquíes de asumir el control total de la seguridad de manos de soldados estadounidenses, los cuales se replegaron de ciudades y centros urbanos frente a un completo retiro del país para fines del 2011.