Opinión / Columna
|
Hechos
Jesús Michel Narvaez
César Martínez y Germán Nava,clones
El Sol de México
24 de octubre de 2009
|
Desde tiempos de la campaña electoral, los dos personajes mostraron estar hechos de la misma madera: artesanalmente. César Martínez, perdón, Germán Nava, oh, nuevamente disculpas, César Cázares, vaya memoria, Germán Vázquez. Total, como se llamen son, al final de cuentas, clones.
Usted los recuerda: salían juntos, vestían igual, hablaban idénticamente. Se paraban frente a los micrófonos para defender el triunfo "indiscutible" de Felipe Calderón, en los comicios del 5 de julio del 2006. Salían con sus bravuconadas. Lanzaban obuses al aire pero sin pólvora.
Germán Nava, oh memoria, Germán Vázquez, vaya, como se llame, se convirtió en secretario de la Disfunción Pública, cargo al que renunció para "competir" por la presidencia del CEN del PAN. Ganó porque no hubo opositor. Fue candidato único. Igual que César Martínez. Caray, César Cázares. Bueno, como se llame. También llegó a la dirigencia del PAN sin opositor. Órdenes de Los Pinos, en ambos casos.
Germancito dedicó sus mejores esfuerzos por hilar palabras durante la contienda electoral de este año. Lanzó su campaña en contra del PRI. Era, lo reconoció Germán Vázquez, vaya memoria la mía, el "enemigo a vencer".
Abrió heridas. Lastimó prestigios. Al final de cuentas la derrota lo acompañó.
Y ahora César Martínez. ¿No se llama así? Bueno, César Cázares, lo imita en el fracaso.
Clones políticos. Hijos políticos del mismo padre. Genéticamente son idénticos. No hay diferencia.
Si usted ya extrañaba a Germancito, Cesarín llegó para suplirlo y con creces.
Haber reventado la Ley de Ingresos, acusando al PRI de haber sido el autor del "engendro" aprobado por él mismo y su coordinadora parlamentaria, Josefina Vázquez Mota -y el resto de los panistas hasta sumar 137-, colocó al Gobierno de Felipe Calderón en una encrucijada. Hubo necesidad de enviar media tonelada de patriotismo -como diría Beatriz Pérez- para agradecer la responsabilidad con que actuaron los legisladores del tricolor para aprobar la Ley de Ingresos. Agustín Carstens y Fernando Gómez Mont hicieron público reconocimiento a los diputados tricolores. Y es que César Martínez -¿cómo se apellida?- decidió hablar y cuando habla ¡vaya líos que genera!
Para el presidente del PAN el responsable de todo lo que le pasa a este país tiene nombre de tres letras: PRI. Y quizá no le falte razón. Sólo que hay un detalle, pequeño si usted quiere, pero detalle al fin: el PRI no gobierna. Es parte de uno de los Poderes de la Unión. Y nada más.
Cesarín -cómo se parece al chaparrito cantante de los suéteres multicolores- no fue lejos por la respuesta.
Por respeto al lector no se reproducen textualmente los epítetos, pero usted complételos:
Hijo de su p..., chillón y ...lero..., pendiero, muchachito maricón, rajón, carente de vergüenza y añádale usted los que quiera. No se equivocará.
¿A qué interés obedeció César Martínez o César Cázares? Vaya, como su clon, Germán Vázquez o Germán Nava, como se llame pues, Cesarín revivió al "muchacho pendenciero" cuyo físico no le ayuda a enfrentarse con sus adversarios.
Y por eso pide ayuda y protección.
Hoy Felipe Calderón tendrá que navegar solo y su alma. Ya los del PRI marcaron su raya. Y no le permitirán que se las pise, aunque los acuse de impedirle gobernar.
¿Con qué partido gobernará Calderón?
Los pedazos del PAN están a la vista. Derrotas electorales a lo largo y ancho del país en los meses del año 2009.
Al igual que el PRD, en donde Andrés Manuel -el Mesías Tropicalón de acuerdo a la definición de Enrique Krauze- despeñó al partido, el PAN lo desbarranca Calderón.
Primero con Germán Vázquez y después con César Martínez ¿o es al revés?
Dos grandes perdedores. Dos derrotados. Dos clones que no niegan sus genes.
Cesar Cázares y Germán Nava ¿o es al revés? Han hundido no solamente al PAN sino al gobierno de Calderón. Cesarín se encargó de arrojar la última palada en la tumba de quien parece haber copiado a Carlos Salinas de Gortari en aquello de no los veo y no los oigo.
Y es que Germancito y Cesarín al igual que Calderón están urgidos de visitar a dos especialistas: al optometrista y al otorrinolaringólogo.
Es posible que les abran los ojos y les destapen los oídos.
Por lo pronto, los clones deben sentirse satisfechos de su trabajo. Lograron lo que nadie: que el PRI y el PAN se divorciaran.
¿Hará Cesarín la alianza con el PRD?
¡Que con su PAN se lo coma!
micheljesus@hotmail.com
Columnas anteriores
Columnas anteriores