Opinión / Columna
 
¡Clic! /Guadalupe Vergara  
24 de octubre de 2009

  * Henri Donnadieu llegó a México para quedarse

* Festejó rodeado de amigos sus primeros 33 años de vivir en el paraíso

Puntuales asistimos al coctel que este singular personaje ofreció para celebrar por todo lo alto la fecha en que dijo "de aquí soy" y se instaló en México para siempre. Más tarde llegarían su señora madre Marie Antonette y su hermana Josiane, que también hicieron de México su segunda patria.

La original invitación también diseñada por Henri decía: "Estimados y queridos amigos, el tiempo pasa rápido y fugaz. Sólo quedan los recuerdos y los amigos. Por eso es mi enorme placer invitarles este jueves a festejar mi tercio de siglo (33 años) en este paraíso que es México. Cocktail et petit fours a partir de las 21:00 horas en mi nuevo lugar Le7".

Y así fueron arribando docenas de amigos de diferentes épocas, grupos y actividades, que desgranaron los recuerdos y vivencias con Henri Donnadieu. Recuerdos siempre felices, pues a él lo caracteriza la alegría y el optimismo. Siempre generoso apoya y disfruta el bien, el progreso y éxito de todos. Sus picantes comentarios, nervioso y buscando siempre que todo sea chic, original y motivo de felicidad.

Henri Donnadieu llegó para quedarse, ha sido un creador dentro del medio del ocio aquí y en Acapulco, reconocido internacionalmente por sus originales ideas que cambiaron mucho las costumbres y sitios de reunión, puntos de encuentro en esas ciudades, por lo que tiene amigos en todas partes, edades y preferencias, y lo quieren por el calor humano que transmite en todas sus actividades. Su generosidad está probada en todas las actividades que lo distinguen, pero sobre todo en la amistad que no escatima, derrocha. Tal como aseguraron esa noche Óscar Matchain, Andrés Torres, Alberto Carrasco, Miguel Ángel Ferrís, Maru Valencia, Alberto Osorno, Carlos Vidisquián, Blanca y Gerardo Gómez, Mauricio y Bibian Olvera, Boby Domínguez y, obviamente, Jorge Rubio, uno de los propietarios de Le7 Le Sept, entre otros que ahí estuvieron circulando y recordando una y mil anécdotas, sin faltar las de quienes ya no están por aquí, pero participaron en este cuarto de siglo con Henri Donnadieu.

Pero hay que empezar por el principio. Este singular francés, a veces neurótico, pisó arena (Acapulco) por primera vez en 1967, por Quantas, línea australiana con base en ese bello puerto de Guerrero. De Sydney, Australia, pues Henri entonces radicaba en Nueva Caledonia, Islas Papete y se dirigía a París desde California, y por eso su escala aquí. Se hospedó en el desparecido Hilton, famoso también porque ahí Susana Cora, otro personaje que hizo época, tenía una florería. Allí vivió también su hijo Carlitos Hill, que fue del grupo fundador de Carlos & Charlies, sitio que puso de moda que los "niños bien" fueran meseros como Tonito Rivas, entre una generación de jóvenes que hicieron suspirar a gringas y locales cada noche.

Pues ahí por la mañana Henri se asomó por la ventana y de "ipso facto" se enamoró del colorido de las flores, plantas, el mar y el sol que iluminaba. De ahí se dirigió a esta capital, no sin antes pasar por Taxco, donde también apreció el sabor provinciano y la gastronomía para él desconocida. Finalmente se instaló en el hotel Presidente, estuvo en una corrida de toros que le causó enorme impacto y salió rumbo a Los Ángeles, dejando ya aquí docenas de amigos y admiradores, por lo que nos visitó religiosamente cada año.

Finalmente, el 10 de octubre de 1976, huyendo de la represión colonial en Nueva Caledonia, donde radicaba, Henri Donnadieu sin mayor duda decidió viajar desde ahí (entonces esos vuelos eran de 36 horas) el Océano Pacífico, Melanesia Francés, nacionalidad de nuestro personaje, para instalar aquí su residencia. "Aquí me tocó vivir", dice, "ya estaba predestinado", afirma con su natural carcajada.

Para entonces siendo amigo de Manolo Fernández, que tenía cerrado un restaurante en la otrora Zona Rosa, y con las ideas de Henri surgió lo que ya es reconocido y añorado: El 9, que abrió sus puertas el 23 de enero de 1977, lugar por donde desfilaron cientos de ahora famosos y famosas que iniciaban sus pininos en sus respectivos asuntos.

Henri también es socio y organizador de El Olivo, en la Zona Rosa, y el Olvido en Acapulco, que funciona de maravilla con la carta que igualmente organizó. Son innumerables sus creaciones e ideas aportadas para el buen desarrollo en el tema del ocio; restaurantes, barras o discos donde Henri, siempre entusiasta y optimista, con diferentes socios o empresas da lo mejor de su experiencia y amistad para el éxito de ellas, como consta en sus 33 años de estar con nosotros.

De las de doña Estela Moctezuma, Las Veladoras y El Candelero. Al Fresco y Dominique por su propia cuenta. La Casa de Franica con la Embajada, ahora es escuela para chefs de cinco estrellas. Bistró del Bosque de Chapultepec, sitio favorito de actores y bailarines. Tiene dos años con el grupo de Alejandro Rubio creando las mejores cartas de vinos y alimentos como los chefs que en cientos de adeptos y van por más. Por supuesto, esa noche no pudo faltar un exquisito pastel, que como las entradas y sushis circularon con los amigos de Henri Donnadieu toda la noche. Noche que esperamos se repita muchos años.

Por supuesto, en el grupo de Óscar Matchains se habló de toros, el tema de moda, y de la demanda por el derecho de apartado para estar presentes a la Temporada Grande de la que ya todos estamos disfrutando. El elenco es de lujo, formado paso a paso por el empresario Rafael Herrerías, quien no escatimó tiempo, dinero ni esfuerzo para redondear carteles que ni el más amargado detractor podrá criticar. Como siempre, el doctor Herrerías "tomó al toro por los cuernos" y contrató a lo más sobresaliente del escalafón taurino, francés, español y mexicano, como Enrique Ponce, José Tomás, Sebastián Castella, El Juli, Cayetano Rivera Ordóñez, Pablo Hermoso de Mendoza y José María Manzanares, entre otras figuras que nos harán estremecer de emoción con nuestros toreros y encierros de toros bravos, bonitos y nobles. Aseguró este consumado taurino, ahora también gallero y flamante padre de familia... NOS VEREMOS MÁS TARDE... QUE EL CIELO LOS JUZGUE.
 
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