Opinión / Columna
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Los Grandes Días
Manuel Mejido
Relevo muy disputado
Organización Editorial Mexicana
20 de octubre de 2009
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* Son 27 los candidatos que aspiran relevar a Soberanes n Moctezuma Barragán cuenta con importantes consensos n Jorge Pascual propone integrar Profeco, Profepa y Condusef
El 2 de diciembre de 2006, cuando el presidente Felipe Calderón asignó a la tropa tareas que competen exclusivamente a la fuerza pública, no sólo violó la Constitución. También propició los abusos de soldados en contra de la sociedad.
Además, las detenciones ilegales de inocentes por parte de la PGR, con el fin de justificar el gasto excesivo en su pírrica "guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado" que, sumadas a los arbitrarios retenes policiales en las autopistas y el nulo esclarecimiento de secuestros y asaltos, generaron un aumento del 140 por ciento en las denuncias de ciudadanos contra las policías, ministerios públicos, jueces y militares.
Aunado a la violencia e impunidad en la que los mexicanos tratan de sobrevivir en el país, debe sumarse el incumplimiento del Estado en obligaciones constitucionalmente establecidas como garantizar seguridad a los gobernados, además de promover empleos fijos, vivienda digna y educación gratuita a los gobernados.
El clima de crispación y encono que se advierte en todo el país provocó que el relevo del presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos adquiriera una relevancia especial entre la opinión pública. De igual manera, aumentó el debate sobre la necesidad de conferirle al organismo mayores atribuciones.
Sin duda, la labor de José Luis Soberanes al frente de la CNDH ha sido controversial porque se debatieron asuntos que antes eran inexistentes o indiscutibles. Pero, el todavía presidente de los Derechos Humanos consiguió, durante sus diez años de labor, sentar precedentes y jurisprudencia en la exigencia a la autoridad de la correcta aplicación de las leyes.
Ante el Senado de la República, se registraron 39 aspirantes a sucederlo, pero sólo 27 lograron cumplir con los requisitos para que las comisiones de esa Cámara, reciban a los contendientes y, antes del próximo lunes, presenten ante el pleno una lista reducida a tres contendientes.
Reconocidos personajes aspiran presidir la CNDH. Entre ellos están el expresidente del organismo en el Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza; Luis de la Barreda, el general José Francisco Gallardo, Ricardo Sepúlveda, Patricia Olamendi y Guadalupe Morfín.
Diversos analistas consideran que Javier Moctezuma Barragán es el gran favorito para conducir a la CNDH durante los próximos cinco años. Para su registro contó con el apoyo de 248 organizaciones civiles, principalmente de los estados de Tlaxcala, Veracruz, San Luis Potosí y Guerrero.
Además, Moctezuma Barragán tiene el respaldo del panismo y de diversos grupos católicos, que se ganó gracias a su trabajo como subsecretario de Asuntos Religiosos, cuando Santiago Creel fue secretario de Gobernación; y como embajador en el Vaticano.
Recientemente, Javier Moctezuma fue secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cargo al que renunció para buscar la presidencia del organismo.
Otro de los que podría integrar la terna de los tres contendientes, de donde el pleno elegirá al nuevo presidente de la CNDH, es Jorge Eduardo Pascual López, un hombre de leyes y de grandes conocimientos en la defensa de los derechos humanos.
La principal propuesta de Pascual López, es la de integrar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuatro organismos importantes para los mexicanos: las Procuradurías Federal del Consumidor (Profeco) y la de Protección al Medio Ambiente (Profepa); además de las Comisiones Nacionales de Arbitraje Médico (Conamed) y la de Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
A Pascual López lo propusieron 70 organizaciones civiles, pero el Senado sólo publicó cinco.
Emilio Álvarez Icaza es otro importante contendiente que cuenta con probada experiencia en la defensa de los derechos humanos pero que la Iglesia Católica descalificó el domingo pasado, por su apoyo a la despenalización del aborto, que aprobó la Asamblea Legislativa, en abril de 2007.
Ahora que los mexicanos son víctimas tanto de delincuentes como de las autoridades, y que el Estado renunció inexplicablemente a sus funciones, quien presida la CNDH a partir del 16 de noviembre, deberá promover diversos programas para que el pueblo conozca sus garantías individuales, aprenda a exigir sus derechos.
Hasta ahora, los aspirantes confían en las comisiones legislativas y en la imparcialidad de los senadores para la designación. Lo difícil será que el presidente de la República reconozca los abusos de los militares en contra de civiles.
mejido@elsoldemexico.com.mx
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