Opinión / Columna
 
Ramón Ojeda Mestre 
Carta a Juanito
Organización Editorial Mexicana
19 de octubre de 2009

  Con el mayor respeto debo dirigirme a ti en estos momentos. Si te agravio en el tuteo, haz de cuenta que te aludo usando el usted más ceremonioso. No quiero que empecemos con malos entendidos, aunque, perdóname que te lo diga, ya has ocasionado bastantes. Tú y todos los que te circundan. Temo que este calámico genere otros con este pliego, pero ese es el riesgo de todos los tecleadores que en el mundo han sido.

Mira Juanito, ya tengo demasiados problemas en este país para que tú nos sigas detonando otros. Compréndeme. Tengo que arreglar la bronca de los electricistas y sus electrocutadores. Como te habrás dado cuenta le aconsejaron al hombre de Los Pinos que un panal de avispas molestas se acaba de un escobazo, lo cual es cierto, pero no es menos verdadero que de allí para adelante se te vienen encima todos los aguijones que te puedas imaginar, contra ti y todos los que estén cercanos y las avispas están dispuestas a morirse en su tarea de reivindicación.

Tengo además el conflicto del tremendo desempleo acumulado y que cada día se acrecienta, Me abruma hasta el insomnio que la pobreza y la miseria económica hayan crecido como nunca antes en nuestra historia. Tú sabes que Confucio dijo que en un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza y en un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza. Y mientras tanto, tú Juanito, tú y tú cintita chacoteadora en tus cinco dedos de frente, tú sólo tú, me generas otro caos en el chocolatoso escenario de Iztapalapa.

¿Qué pasa Juanito? Sé que tienes más dudas que Descartes, pero si ya quedaste en una cosa, mantente, no me compliques más la vida. Si no tienes palabra no valdrás nada, ni aunque te presten un tiempo el sello y la firma de delegado, que, además, es una chamba asaz difícil, créemelo. Debes saber que me atormenta el asunto del narcotráfico, pues estos hombres y mujeres que se han metido al sangriento negocio de las drogas se matan a montones todos los días y también diariamente arrastran a niños y jóvenes a la esclavitud de la adicción. Tú lo sabes bien, has visto cómo están las cosas por tus rumbos. No me distraigas con tus chicoleos y tus veleidades. ¿Qué le puedo decir al Peje que tantos años lleva luchando y que merece toda mi solidaridad? A Marcelo le da lo mismo Chana que Juana o mejor dicho, Clara que Juano, me preocupas Juanito, te puedes quedar como el perro de las dos tortas en esto de la Política.

Enseñó Maquiavelo que todos los estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido el cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento. Tú eres un luchador social modesto, no un gobernante ni un estadista, ni siquiera un administrador público con experiencia. Te engrandece más ante mis ojos que sigas en la lucha con los pobres y no que empieces a relamerte con las mieles de la vacuidad burocrática. Dices que eres de izquierda, pues le estás haciendo el caldo gordo a lo peor de la derecha, a lo más repugnante del centro y a lo más tumefacto de la pléyade progresista. La neta. Has dejado que te ridiculicen quienes te quieren enfrentado con tu clase. Dijo Benjamín Franklin que la corona real no cura el dolor de cabeza y yo añado que tampoco "el mareo". Cuando a los toros en la plaza los quieren marear les pasan cerca muchos capotes y muletas, ¿no te has fijado?

Mira, Juanito, yo de política y de Gobierno no se nada, pero en dominó te doy 20 y las malas y en el dominó una regla básica para ganar es "respetar la mano". ¿Me entiendes Méndez o no me explico Federico? Me dolería muchísimo que te fuera mal y me alegraría mucho que triunfes en la lucha social. No tienes porque conocer la Chanson de Roland, que poetiza la lucha de los vascos contra Carlo Magno y los franceses en Roncesvalles, pero allí dice que "el que traiciona se pierde". Yo le creo.

rojedamestre@yahoo.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas