Opinión / Columna
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Son Politikón
Arisco-Teles
17 de octubre de 2009
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Más que necesaria la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. En ese tenor el servicio debe mejorarse, modernizarse y debe ser otorgado por el Estado. No es sorpresa cómo un grupo de técnicos de la CFE ha suplido a miles de trabajadores sin afectación del servicio y sin trastocar el sistema de la CFE, pues en lugar de desastres naturales han restablecido el servicio rápidamente. Tal vez la propia Comisión podría prestar el servicio en forma permanente con pocos trabajadores, lo que representaría un ahorro considerable de recursos, al son de: "destapa el champagne, apaga las luces, dejemos las velas encendidas y afuera las heridas, ya no pienses más en nuestro pasado...".
Por otra parte, los derechos de los trabajadores de exCFE están garantizados y moraleja: "cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar". La transformación del país requiere un mayor esfuerzo de todos, ello incluye a los ciudadanos que con los llamados diablitos toman ilegalmente la energía sin pagar su precio, a costa de los buenos contribuyentes, con esa de: "A varios cientos de kilómetros puede tu voz darme calor igual que un sol, y siento como un cambio armónico va componiendo una canción en mi interior".
Tenemos que aprender a conservar nuestros recursos sin despilfarrarlos: petróleo, energía eléctrica, agua y conservar nuestros bosques para mejorar el medio ambiente y afianzar un futuro con bienestar. Nadie debe atentar contra el patrimonio de la nación. Lo que fue un negocio en manos de particulares, debe ser un buen servicio autofinanciable en manos del Estado. Esta medida puede ayudar a no elevar los impuestos y si no que lo digan los versos de: "Bonito León, Guanajuato, la feria con su jugada. Allá se apuesta la vida y se respeta al que gana. Allá en mi León, Guanajuato, la vida no vale nada".
Los diferentes partidos se ponen las pilas y empiezan a surgir propuestas para resolver los problemas nacionales. Los que no estén de acuerdo que hagan crítica constructiva y que digan cómo resolverlo mejor, y los indiferentes que se informen para que puedan opinar, con retintines de: "De tanto cariño, mi última palabra, se me parte el alma, pero aún tengo valor. No pago las culpas, que forman tu vida...".
Muchas de las inundaciones se dan por la basura que los ciudadanos arrojan a las vías públicas o falta de atención a los sistemas de drenaje; cada quién debe actuar con responsabilidad. Igual pasa con el uso y distribución del agua potable: existen fugas en los sistemas o en las casas y el desperdicio por su bajo costo. Nos falta educación cívica, tal vez los maestros de civismo en las primarias deben de educar mejor a nuestros hijos y, desde luego, a nosotros los padres de familia no damos un buen ejemplo. La educación y formación ciudadana no es un orgullo nacional, estamos en falta de sociedad, los maestros y el Estado, es el momento de corregir nuestras deficiencias, que en su conjunto no ayudan a nuestro desarrollo y bienestar, con versillos de: "Me extraña mucho que me trates con desprecio, después de tanto que me juraste que me amabas".
Por otro lado la burocracia debe hacer un esfuerzo para atender con eficiencia los servicios públicos, y el Estado modificar la excesiva normatividad que sólo fomenta la corrupción, la simplificación administrativa, reduciría tiempos y costos de la administración pública y facilitaría el desarrollo de la economía. Tenemos que cambiar todos haciendo a un lado la indiferencia y la complacencia, con una mayor participación social responsable. No basta la reforma del Estado, cada miembro de la sociedad tiene que cambiar y cumplir ejemplarmente, con esa de: "Traigo siempre a flor de boca, la tonada que más quiero, para ver a quién le toca, y pa´ echarla a su salud".
Cuando se dio la expropiación petrolera miles de mexicanos, hasta los más pobres, aportaron algo, al menos su solidaridad con el gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas. En la Independencia y en la Revolución, miles dieron su vida por una patria mejor, cuyos beneficios hemos heredado para engrandecerla gracias a nuestros antepasados, con esa de: "Pero pa´ que desespero, por lo que no he de alcanzar, los luceros son del cielo...". Sin importarles el desarrollo estatal, ni hablar, ese es el ritmo, con versillos de: "...negrita de mis pesares, ojos de papel volando".
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