Opinión / Columna
 
México tiene prisa 
Raúl Alejandro Padilla Orozco  
El valor de la oportunidad
Organización Editorial Mexicana
12 de octubre de 2009

  A todos nos queda claro que las sociedades están forjadas fundamentalmente por los valores que nuestros ancestros nos han heredado generación a generación, a la luz de su sabia experiencia y la prudencia que brindan los años, por lo que sin duda alguna representan indispensables instrucciones para alcanzar el éxito anhelado, sobre todo en aspectos tales como la oportunidad y el momento adecuados, en donde como decían los abuelos, "nunca antes ¡eh!... pero tampoco mucho después".

Esto es, las oportunidades llegan para todos, sin duda alguna, pero en su momento y ocasión específica, en donde debemos preponderar el respeto a quienes nos llevan la delantera y la humildad al reconocer que aún no estamos preparados para enfrentar los retos que nos depara el destino; pero también ganarse los espacios de participación a la luz de los hechos y los resultados, no únicamente por meros suspiros o maliciosas pretensiones.

Cuando en el ámbito de la charrería se habla de que "no hay que montarlos tiernitos, porque se pandean", es porque precisamente la historia nos deja contundentes testimonios de que el simple anhelo, no es suficiente para "entrarle al toro por los cuernos", ya que para ello se requiere técnica, experiencia y profundo conocimiento, porque de lo contrario, una caída en el primer embate puede significar la muerte.

Y así en distintos ámbitos de la vida diaria, en donde naturalmente nadie se atrevería a ser operado por un pasante de medicina, sino por el especialista adecuado, como tampoco puede encomendarse una reparación de su vehículo a un aprendiz que acaba de incorporarse a ese tipo de actividades.

Es por eso que la vida misma le indica a uno cuándo es el momento adecuado y oportuno, no necesariamente cuando uno lo necesita o lo desea, sino cuando alrededor existe el pleno reconocimiento social de tus competencias, tus resultados hablan por sí solos, tus acciones trascienden el entorno de tu comunidad y la propia sabiduría de la sociedad indican el tiempo y el momento apropiado para tomar las oportunidades que se te presentan.

El servicio público es una de las tareas más delicadas que pueda emprender cualquier ser humano, porque además de tornarse en un verdadero apostolado a la orden de tus semejantes, existe el compromiso de los resultados inmediatos y del escrutinio permanente de tus acciones u omisiones, en donde ingredientes tales como alta formación académica y plena constancia de tus exitosos logros, con amplia aceptación social y reconocimiento público, son indispensables para ponerlas a la disposición de los ciudadanos.

Pero además la visión que brinda la madurez de los años, los miles de kilómetros recorridos y la experiencia forjada a la luz de los hechos, son fundamentales en la legitimación que otorga nuestra comunidad, nuestra entidad y nuestro país que tienen prisa por sólidos liderazgos que brinden respuestas más oportunas a sus urgentes necesidades de desarrollo en la firme esperanza de que lo mejor está por venir.

* Es consultor y empresario.

rapo@rapo.com.mx
 
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