Opinión / Columna
 
Corresponsal en Francia 
Carlos Siula 
El Nobel a Obama desata sospechas
Organización Editorial Mexicana
12 de octubre de 2009

  Paris, Francia.- Como ocurre periódicamente, cada vez que se entrega un Premio Nobel de la Paz controvertido, una ola de sospechas se abatió en los últimos días sobre el comité encargado de atribuir esa prestigiosa distinción internacional.

La suspicacias surgieron después de la atribución del Premio Nobel de la Paz al presidente norteamericano Barack Obama.

Este año la lupa se focalizó sobre el noruego Thorbjoern Jagland, que desde hace apenas ocho meses preside el comité noruego de la Fundación Nobel, encargada de estudiar las candidaturas y atribuir el premio.

"La designación de Obama constituye una ruptura que marca el comienzo de una nueva tendencia", estimó Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Noruego de Investigaciones sobre la Paz (PRIO).

Jagland es una personalidad controvertida en su país, a quien algunos colegas definen como un hombre ambicioso y ávido de popularidad.

Ese economista de 50 años fue canciller, presidente del Storting (parlamento), primer ministro de 1996 a 1997 y como miembro del Det Norske Arbeiderpartiet (Partido de los Trabajadores) fue vicepresidente de la Internacional Socialista.

El 30 de septiembre último, después de una ardua batalla de tres meses, Jagland fue elegido presidente del Consejo de Europa, única institución que funciona como verdadero nexo entre las corrientes políticas y culturales del continente. El Consejo Europeo, que tiene como principal misión la defensa y promoción de la democracia y los derechos humanos, reúne 47 países, entre ellos Rusia, Turquía y las nuevas naciones caucásicas con excepción de Belarús.

Ahora que el premio a Obama desencadenó una vendaval de críticas en todo el mundo, varios dirigentes noruegos denunciaron la incompatibilidad que existe entre la presidencia del Consejo de Europa -cargo eminentemente político- y la dirección del Comité Nobel, que debe caracterizarse por una irreprochable neutralidad.

Erna Solberg, dirigente del Partido Conservador, y Siv Jensen -líder del Partido del Progreso, de extrema derecha- criticaron esa doble función y pidieron que renuncie a la presidencia del Comité Nobel. Otras personalidades internacionales, como el exPremio Nobel polaco Lech Walesa, consideraron "prematura" la designación de Obama. El escritor noruego Jan Arild Snoen comparte esa interpretación: "Sin Jagland, sin duda no habría sido Obama".

La primera crítica que le formulan se refiere a la politización que al parecer imprimió Jagland al comité.

Además de Thorbjoern Jagland, este año también se incorporó al comité la fisioterapeuta Agot Valle, parlamentaria del Partido Socialista de Izquierda.

(Los nombramientos para el comité son irreprochables. Al término de una consulta totalmente independiente de los partidos y de los poderes políticos, el Stortin escoge generalmente a personas que, sin prejuicios sobre su posición ideológica, tienen una actividad destacada y una trayectoria moral ejemplar. Todos deben ser de nacionalidad noruega. Se los elige por un periodo de dos años y su mandato puede ser renovado en forma indefinida).

Esas dos designaciones, sin embargo, imprimieron un marcado giro ideológico al comité.

"Es lógico imaginar que esas dos personas tuvieron una influencia decisiva", agregó Harpviken.

El director del Centro Noruego para los Derechos Humanos, Nils Butenschon, también cree -como muchos norteamericanos- que la concesión del premio a Obama fue un repudio a la política desarrollada por el expresidente norteamericano George W. Bush.

La segunda crítica se refiere a una presunta manipulación de procedimiento. El delicado proceso de designación se ajusta a un rígido calendario: el término para recibir candidaturas concluye 31 de enero. Eso significa que este año, cuando cerró el plazo, Obama sólo llevaba 11 días en la Casa Blanca.

El 1° de febrero se abre el ciclo de selección, que está a cargo del comité de cinco miembros -más un secretario-, que se reúne en torno de una mesa oval en una sala del tercer piso del Instituto Nobel de Oslo, ubicado en el número 19 de la Drammensvein, de la capital noruega.

Siempre es posible que el presidente o algún miembro del Comité puedan defender el nombre de una personalidad no presentada en forma oficial. Aunque el premio recompensa por lo general un proceso concluido, el jurado puede incluso utilizar como argumento la esperanza que suscita una personalidad. "Conociendo la personalidad de Jagland y sus delirios de grandeza, es posible que este año haya ocurrido de esa manera", estimó Harpviken.

El secreto que rodea las deliberaciones del jurado es, acaso, su mejor garantía de independencia e imparcialidad. Ninguno de los miembros puede tomar notas durante las reuniones. Por lo tanto, no subsiste ninguna huella de los debates.

Los archivos, donde se atesoran los dossiers de candidaturas se conservan en secreto durante 50 años en imponentes cajas fuertes sepultadas en los subsuelos del edificio de la Drammensveien.

Para conocer las misteriosas razones que condujeron a la designación de Obama habrá que esperar hasta 2050.
 
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