Opinión / Columna
 
Rosamaria Villarelo Reza 
Gracias a la vida, Mercedes y Violeta
El Sol de México
7 de octubre de 2009

  Compuesta por la gran Violeta Parra y considerada como un himno a la vida, esta canción se convirtió en el sello de identidad de una de sus principales intérpretes, Mercedes Sosa, la otra gran mujer que ha pasado a ser un icono de una época del surgimiento de tantos talentos artísticos en América Latina, que además de sus aptitudes innatas, se alimentaron de las condiciones sociales de sus pueblos, surgidos muchas veces de la represión y alentados por el coraje de saberse opositores de gobiernos y sistemas políticos dictatoriales.

Cuando la chilena se quitaba la vida en 1967, la argentina Mercedes comenzaba a darse a conocer en el ambiente de la música folclórica. Las dos, sin embargo, tuvieron mucho en común, sobre todo haber pertenecido a dos países con regímenes militares; ambas se exiliaron en París, convencidas de su militancia de izquierda (una verdadera izquierda) o pertenecientes a los partidos comunistas respectivos; amaron, fueron madres, triunfaron y reconocidas por su enorme talento: una como compositora e intérprete entre otras muchas cualidades, y otra como "cantora", como la propia Sosa se definía distanciándose del significado de cantante, de acuerdo a la diferencia que establece otro grande, Facundo Cabral.

Después de la muerte prematura de Violeta y la reciente de Sosa a los 74 años de edad por afecciones renales, las dos mujeres siguen y seguirán unidas por su pasión a la música folclórica; porque una le dio a la otra las herramientas precisas de las palabras y el compás, para que esa otra las expresara con su canto, haciendo eco de lo que muchos quisimos decir o manifestamos en esos años del siglo XX. Hoy están más unidas que nunca. Reconocidas por sus propios colegas cantantes, cantores, escritores, también ellas tuvieron, con la diferencia de los años, un acercamiento indisoluble con la música vernácula, inventando, reinventando o creando nuevas corrientes y escuelas musicales.

En la mente nos surgen varios de esos poetas, admiradores, seguidores, así como de influyentes compositores e intérpretes: Atahualpa Yupanki, Nicolás Guillén, Víctor Jara, José Larralde, Alfredo Zitarrosa, Jorge Cafrune, Daniel Viglietti, Alberto Cortés, Margarita Bauche, Eduardo Falú, Nicanor Parra, Oscar Chávez, los Chalchaleros, Julio Solórzano, los Folcloristas mexicanos, los viejos y nuevos trovadores, y un sinfín de artistas que han seguido los pasos y manteniendo vivos el recuerdo y la nostalgia, encargándose de cimentar y dar a conocer nuevos cantos como son los propios hijos y otros familiares de Parra.

Por fortuna, Violeta y Mercedes pueden considerarse Patrimonio de la Humanidad, aunque no haya sido esa su intención. En su humildad, supieron alejarse y mantenerse así de los cantos de las sirenas que les ofrecían los reconocimientos, premios y halagos de grandes personalidades. Su compromiso fue con la música y nada más.

El año antepasado Mercedes comentaba en México, en su última aparición aquí, de las muchas que tuvo, que nunca podría considerarse amiga de los que tienen el poder, con todo que era muy querida y apreciada por la familia Kirchner y en especial de la actual presidenta de Argentina. De ahí entendemos con mayor claridad del porqué Cristina Fernández haya decretado tres días de luto y se le hayan hecho honores casi de jefe de Estado en el recinto del Congreso, no por esa cercanía, sino como un real reconocimiento a una excepcional mujer que ha trascendido las fronteras. Las largas filas de gente para despedirse de su embajadora musical y también de la UNESCO, son una muestra más del gran cariño y reconocimiento de muchas generaciones de argentinos que se vieron reflejadas en ella, independientemente de las clases sociales.

Al recordar esta entrevista, me remonto a otro pasaje de su vida en que, estando en el escenario en un concierto en su país, muchos años atrás, fue golpeada junto con los otros músicos que la acompañaban y varios espectadores, por el hecho de que sus canciones molestaban al poder en turno. Ello fue motivo, aparte de su nuevo exilio, de que decidiera no convivir con los poderosos en ninguna circunstancia, pues aquéllos que mantienen el poder, decía ella, se ven obligados a defenderlo a costa de cualquier cosa.

Mucho tuvo que agradecer Mercedes como también Violeta; pero la "cantora" concluyó su paso por este mundo, reconociéndole a la vida por todo lo que luchó, y nosotros, agradeciéndole a ella el hacernos presente esa gratitud.
 
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