Opinión / Columna
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René Arce Islas
¿Hacia dónde ir en materia económica?
El Sol de México
6 de octubre de 2009
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El Fondo Monetario Internacional dio un vuelco inesperado, sobre todo para aquellos países, como el nuestro, que han ajustado su pensamiento económico a las políticas ortodoxas del FMI, que decían que los mercados se ajustan por sí mismos. Al presentar su resumen ejecutivo de las Perspectivas de la Economía Mundial, Octubre 2009, el organismo dejó atrás su pensamiento conservador y reconoció que los cracks financieros sólo se pueden atenuar con la intervención activa del Estado.
La noticia no es poca cosa, pues, por primera vez en su historia, el organismo internacional atribuyó la salvación de la crisis internacional de 2008 a la intervención directa del Estado, vía gasto público deficitario. Asimismo, reconoció que los países en donde los Estados aplicaron políticas públicas anticrisis, el efecto de la crisis fue menor.
En documento del FMI señala: "Tras una profunda recesión mundial, el crecimiento económico ha entrado en terreno positivo gracias a extensas intervenciones públicas que apuntalaron la demanda y alejaron la incertidumbre y el riesgo sistémico en los mercados financieros. La recuperación seguramente será lenta: Los sistemas financieros siguen dañados, el respaldo público deberá retroceder poco a poco, y los hogares y las economías que vieron desplomarse los precios de los activos continuarán reconstituyendo los ahorros mientras luchan con un desempleo elevado".
Es así como el FMI no regatea el reconocimiento al papel activo del Estado: "En las economías avanzadas, la histórica intervención pública estabilizó la economía e incluso restituyó un crecimiento ligero en varias economías. El motor de la reactivación son políticas públicas enérgicas, adoptadas por las economías avanzadas y por muchas economías emergentes que apuntalaron la demanda y disiparon casi del todo el temor a una depresión mundial". La "disipación del temor a un crack como el de 1929 se debió gracias a las políticas públicas".
El reconocimiento que hace el FMI a la intervención del Estado para estabilizar la economía de las naciones debería marcar el rumbo de las decisiones políticas, sobre todo en nuestro país, donde el modelo económico seguido hasta ahora no ha sido garantía ni de un desarrollo mínimo. Así lo demuestran las catastróficas cifras que también dio a conocer el FMI en su resumen ejecutivo de las Perspectivas de la Economía Mundial.
De acuerdo con los datos del organismo internacional, México es la economía que más va a caer en todo el hemisferio occidental, con un descenso de 7.3 por ciento. Ninguna nación asiática caerá más que nuestro país, mientras que en África, sólo Botswana va a caer más, pues tendrá un desplome de 10.3 por ciento.
Asimismo, de acuerdo con las estimaciones del FMI, se estima que la caída de la producción en todo el mundo, por efecto de la crisis financiera será de 3.68 billones (trillones) de dólares, lo que equiparable al valor completo de las economías de México y Brasil, y además un 35 por ciento más.
En el conjunto de América Latina y el Caribe, el Fondo anticipa un retroceso que será en promedio de 2.5 por ciento. Para México será prácticamente tres veces más. En este contexto, cabe destacar el caso de Brasil, cuya caída de su PIB para este año será de 0.7 por ciento, apenas una décima parte de nuestro retroceso.
De acuerdo con especialistas, el problema en nuestro país radica, principalmente, en que en un gran porcentaje la economía mexicana gira alrededor de la dinámica del sector exportador manufacturero. Siendo ese su gran motor, los otros se minimizan y no ayudan a mantener la economía a flote cuando las exportaciones caen. Ello explica, en parte, el por qué a pesar de que el gasto público real creció en más de 50 por ciento desde el año 2000, no tenemos un crecimiento real, las otras causas se podrían encontrar en el hecho de que la asignación de dicho gasto no ha sido eficaz para empujar a la economía.
Con la situación que vive el país y con las conclusiones que da el FMI sobre la crisis mundial, tenemos los antecedentes para generar condiciones que permitan una profunda reforma económica, en la cual el eje rector sea la discusión por la viabilidad o no de la intervención activa y decidida del Estado en la materia. La primera prueba de fuego sobre el rumbo que tomará el país está en la aprobación del presupuesto. Ahí puede radicar la base hacia la reforma en la materia, o puede ser el colofón de la visión conservadora en materia económica. Recordemos que no hay peor ciego que el que no quiere ver, porque ejemplos tenemos en todo el mundo.
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