Opinión / Columna
 
Son Politikón 
Arisco-Teles 
3 de octubre de 2009

  Vaya Vía Crucis electorero en la delegación de Iztapalapa, con el asuntito de "Juanito". Fenómeno creado por el otrora exsuspirante perdedor a la Presidencia de la República en el 2006, cobijado con la Coalición Por el Bien de Todos. Dicho prodigio no es un milagro de la política mexicana, sino una aberración mediática para seguir sobreviviendo en los medios de comunicación masivos, ni hablar, el que sabe, sabe. Por otro lado, es caldo para diversas lecturas, como aquella de la de Semana Santa en donde Judas traiciona a Cristo y lo crucifican. Y para muchos representa, una traición más para el pueblo iztapalapense en donde fue crucificado "Juanito"; ya entrados habría que ver: ¿quién pagaría 30 monedas de plata?, ¿quién fue el Judas? y ¿quién asume el papel de Poncio Pilatos, lavándose las manos?, al son de: "Me rebelo ante el destino cruel, que miserias y dolores da...".

Ni hablar, otra vergüenza más para el sistema de partidos en nuestro país. En ese tenor, corean los jilgueros que los cantautores del fenómeno "Juanito", pagarán cara su cantaleta con el voto de castigo en la próxima elección, con versillos de: Pues a estas alturas, nadie se puede burlar del voto popular de esa manera en aras de la supuesta democracia y sino que lo digan los versos de: "Yo tengo una suerte loca..., con un cariño tan grande, que no se acaba ni con la muerte...".

Al parecer la crisis económica doméstica tocó fondo, es el momento del rescate de la nación; alguien tiene que pagar los platos rotos, lo fácil es que lo hagan los causantes cautivos, pues los encargados no han hecho el esfuerzo suficiente. En ese contexto, los diputados verán si la vía impositiva es la que resuelva el boquete de millones de pesos, lo que sí estamos seguros es de que los más pobres en el consumo no deberían pagar más impuestos, pues la canasta básica no está como para soportar otros aumentos, con versillos de: "Si mis ojos mirarte pudieran, si mis labios hallaran la calma..., con la lumbre que tengo en el alma".

Ha terminado septiembre, mes de la patria, muchas celebraciones, banderas, matracas, cohetes y vivas México. Somos un pueblo patriota, ahora sólo nos falta saber quiénes somos, dónde estamos, que hacemos y adónde vamos como nación. Bueno, tenemos confianza en nuestros legisladores, los elegimos libre y democráticamente, ellos habrán de conducirnos a un México mejor. Representar al pueblo es un orgullo y un compromiso, por ello la responsabilidad es alta y no dudamos que se está buscando las mejores fórmulas dentro de la Reforma del Estado propuesta por los priístas, con versos de: "..., no es posible que estés tan herido, por detalles que no valen nada".

El precio del petróleo sigue con sus vaivenes, sin embargo nuestras reservas de dólares son las más altas de la historia. Habría que pensar, qué hacer con dichas reservas pues pasa el tiempo y la cadena productiva no la podemos eslabonar, es tiempo de que la imaginación haga gala y que la inversión en infraestructura se comience a dar con versillos de: "Sabes mejor que nadie que me fallaste...".

Hablando de recursos, los no renovables como el agua debe ser de preocupación y un asunto de seguridad nacional. El futuro nos alcanzó es necesario aprovecharla racionalmente y hacer una moderna cultura nacional del uso del vital líquido, no sea que nos pase lo mismo que con el petróleo, que con la producción a la baja andamos. En cuanto a la tierra hay que hacerla productiva, los legisladores saben que el reparto agrario terminó y se dotó a millones de campesinos. Ahora como nunca hay paz y seguridad en el campo mexicano, sólo hay que hacerlo producir y recuperar sus bosques, esa ya no es tarea de la Secretaría de la Reforma Agraria, los conflictos agrarios los resuelven la Procuraduría Agraria y los Tribunales Agrarios; modernicemos el campo mexicano con programas productivos con instituciones especiales. Ese es el futuro de la nación, necesitamos organización para la producción y una especie de Conasupo para garantizar al pueblo el abastecimiento de los alimentos básicos, con esa de: "Amor, se dice cantando, sin quejas y sin llorar...".

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