Opinión / Columna
 
Rosamaria Villarelo Reza 
De Pittsburgh a Isla Margarita
El Sol de México
30 de septiembre de 2009

  La II Cumbre de los países de África y América del Sur (ASA) que tuvo lugar el fin de semana pasado en la Isla de Margarita (Venezuela), quizá no despierte gran interés para los países que se localizan fuera de esas regiones, salvo para las grandes potencias que ven con desconfianza las alianzas que continúa haciendo el mandatario Hugo Chávez, con líderes no afines al mundo "occidental".

Personajes como los presidentes de Libia, Muamar Kadafi (Gadafi), el argelino Abdelaziz Bouteflika, que por primera vez pusieron un pie en Latinoamérica, estuvieron dentro de un numeroso grupo de jefes de Estado y asistentes de más de 60 países. Así también Robert Mugabe de Zimbabwe confraternizó con "Lula da Silva", Cristina Fernández, Tabaré Vázquez, Evo Morales, entre otros, como seguimiento a la I Cumbre de Nigeria en 2006.

Gadafi, aunque ha tenido la perspicacia de cambiar de estrategias en sus 40 años que lleva en el poder, se ha acercado a países europeos con los que unen a Libia históricamente como es el caso de Italia o Francia, por sus fuertes lazos económicos; pero ello no obsta para que le convenga una alianza en América Latina, produciendo una especie de cinturón protector ante "el imperialismo"; creando así, en palabras del presidente latinoamericano, "dos grandes polos de poder de ese mundo pluripolar" donde "no habrá más imperialismo".

Sin embargo, países como Brasil, Bolivia, Uruguay, Argentina o Chile, no están tan convencidos que la estrategia de Venezuela sea la más adecuada para sus propios intereses, debido a los fuertes vínculos que los ligan con otras naciones asiáticas, sin descuidar, por supuesto, que varios de ellos han visto en África importantes mercados para la expansión de su comercio.

Visto así, quien más provecho ha sacado de esta Cumbre es la "nación bolivariana", puesto que encaja perfectamente en sus tácticas provocadoras hacia Estados Unidos. Varios analistas estadunidenses previeron, pero no ha habido hasta ahora alguna declaración de Barack Obama, en el sentido de que condenaría las conclusiones de esta II Cumbre. No obstante, que más que preocupado por el discurso de un "nuevo socialismo", el presidente Obama estará atento a los acuerdos reales que se concreten como los energéticos o financieros entre ambas regiones o la situación económica de la región.

Así es que esta Cumbre también habría que verla, como muchos otros encuentros que habrá en corto plazo, "vis a vis" a otra Cumbre que sí tuvo una repercusión mundial y es la del Grupo de los 20 (G20) que reúne tanto a las grandes economías mundiales como a la de los países emergentes, entre ellos México, Brasil y Argentina.

Entre sus propuestas, el G-20 recomienda que los países apliquen políticas macroeconómicas que fomenten la estabilidad, y propone que los organismos internacionales den una mayor participación a los países emergentes. Entre los acuerdos tomados, se decidió "transferir al menos 5 por ciento" del poder de voto en el FMI y 3 por ciento en el Banco Mundial (BM) para los países emergentes, a fin de que el nuevo reparto "refleje el peso económico relativo de sus miembros".

Barack Obama, como anfitrión de esta Cumbre internacional desde que asumió la Presidencia de Estados Unidos, coincidió con los demás líderes de evitar un retiro "prematuro" de los paquetes gubernamentales de reactivación, ante el riesgo de una recaída en la crisis.

De ahí que Argentina y Brasil, aunque desean reforzar su vínculo con África, sus declaraciones en Pittsburgh demuestran que su cardinal objetivo es vincularse mayormente con este grupo. "Lula" da Silva señaló que las conclusiones de esta Cumbre son una victoria extraordinaria" y se congratuló porque ellas demuestran que "el mundo se está encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico". Por su parte la presidenta Cristina Kirchner, consideró igualmente que fue "una Cumbre diferente que va encauzándose en el verdadero problema: ¿qué tipo de crecimiento queremos?"

Así es que hay de prioridades a prioridades, aunque el objetivo de la cooperación norte-sur, no tiene que contraponerse a la sur-sur y la sostenida en Isla Margarita, puede ser de utilidad para presionar a obtener mayores resultados de las siguientes Cumbres del G20.
 
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