Opinión / Columna
 
Jaime Alcántara 
Enseñar a pescar
Organización Editorial Mexicana
28 de septiembre de 2009

  ¿Qué nos depara el futuro? ¿Qué debemos esperar de las propuestas que son el ahora y el mañana de todos? ¿Qué pensar, porque ahora tenemos todo el tiempo para hacerlo? No hay dinero, no hay empleo, no hay los satisfactores suficientes, no hay para ir al restaurante, al antro. ¡Bravo! Entonces podemos leer, documentarnos, lucubrar; tal vez escribir algo, intentar un cuento, una novela, un ensayo, criticar. Después de todo, como vemos, no es tan sombrío el horizonte. Pero, y ¿quiénes no escriben o leen? Quienes le hicieron caso a Fox. Ahh. Ahora caigo. Aquél no era tan inútil como todos pensamos. Oh, injustos que hemos sido. Su misión, la misión que él cargaba a cuestas era quitarnos de sufrir, de preocuparnos. Y nosotros, infames, que pensamos mal. Qué podemos hacer al respecto. Tal vez reivindicar a quien tenía todas las intenciones de proveernos de esperanzas de paraísos que, por nuestra culpa, no pudimos alcanzar. Ya se ocurrirán ideas que puedan ser acordes a ese pasado que pudo ser glorioso, si lo dejamos otros seis años. Lástima que no haya reelección. En fin. Veamos el presente. Ni modo.

El asunto es claro. De acuerdo con los planeadores, el asunto se ve negro. En una especie de populismo electoral, al parecer nadie quiere un buen porvenir para los hijos, para las generaciones venideras. Las izquierdas radicales sostienen que el asistencialismo es la clave para salir del hoyo. Las derechas también. Nadie en esos extremos desea un futuro con certidumbre para aquellos que aún no pueden decidir.

Por un lado, no sé qué pensar de ello, el Ejecutivo promueve tanto su proyecto del gasto público, y por otro, pareciera, que ni se enteran de lo antiético que es (promoverlo). Volvemos a lo de Fox. Primero los medios, la publicidad, los poderes fácticos, después lo legal, lo correcto. Y el proyecto es claro "quiero ganar las próximas elecciones, sin campaña electoral, sin oferta política, sin ideas". Publicitan machaconamente que el famoso 2 por ciento irá directamente a los bolsillos de los más pobres. Virgen santísima, para empezar nadie cree eso. No es real. Es el 2012, tan a la vuelta de la esquina. En segunda, es verdaderamente increíble que sólo se quiera dar dinero, sin esfuerzo, sin pedirlo. Y pruebas claras las hay que se tira el dinero sin la mínima idea para encontrar soluciones de largo plazo a la crisis. Es decir, todo es coyuntura, improvisación, inmediatismo. Ese famoso IVA disfrazado se quiere sumar a la enorme carga nacional que significan las pensiones que gravitan sobre una economía mal planeada y una administración sobrecargada que habremos de lamentar a la larga si no se corrigen las tendencias. Nada de producir, nada de empleo, nada de futuro, sólo dar dinero, para salir de pobres. Sólo el maquillaje para tener felicitaciones de los organismos internacionales porque la pobreza extrema pudiera medio detenerse. Y ¿quién trabajará? pregunto yo. ¿Qué hace una familia con 800 pesos al mes? Producto del asistencialismo sin posibilidades de mejorar, sin empleo, sin créditos, sin esperanzas. Sólo se alimenta el conformismo y la abulia. ¿Que hay que ayudar? Por supuesto. No es posible entender el futuro sin becas, sin subsidios para una parte de la población que la necesita. Todos los gobiernos del mundo lo hacen. Lo importante es saber dónde colocar esos recursos, para que pueda ser una palanca de desarrollo no una pesada losa que impida mover el cerebro y las ganas de hacer algo. No se puede repartir la riqueza a diestra y siniestra, sin noción de lo que habrán de necesitar las presentes y futuras generaciones. Aquellos herederos de grandes fortunas que jamás hicieron algo por incrementar el patrimonio terminaron pidiendo prestado o de la caridad pública. Si diario se gasta, así sea un mínimo, sin posibilidades de recuperación, de revolvencia, lo más probable es que se encuentre con un barril sin fondo.

Se deduce que las soluciones son para ayer. Que la pobreza extrema camina a pasos agigantados. Pero, por qué tratar de resolverlo de la forma más facilona, populista. Qué, ¿seguimos sin ideas? ¿Seguiremos dándole pescado a los pobres en vez en enseñarles a pescar?

jaimealcantara2005@hotmail.com
 
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