Opinión / Columna
 
Carlos Arellano García 
Garantías individuales y derechos humanos son diferentes
El Sol de México
27 de septiembre de 2009

  En la Constitución mexicana, el Capítulo I, Título Primero, artículos del 1º al 29, se regulan las garantías individuales, lo cual es totalmente acertado, dado que, en un documento supremo, base del sistema jurídico de un país, debe contenerse, como parte integrante esencial y necesaria, lo que se denomina la parte dogmática de una Constitución.

Corresponde a la parte dogmática de una Carta Magna el enunciado de las garantías individuales y se entiende por éstas los derechos subjetivos públicos de que gozan los gobernados, personas físicas y morales, frente a los gobernantes, mismos que, pueden ser centralizados o descentralizados.

Con el amplio y profundo desarrollo de los derechos humanos, que son prerrogativas del ser humano, oponibles a cualquier sujeto obligado, que debe respetar la esfera jurídica de ese ser humano que, sin más requisito que su propia naturaleza, requiere el resguardo de sus prerrogativas personales.

No debe pretenderse, en una Constitución, que, en lugar de garantías individuales, se haga una consagración de los derechos humanos pues, ambas instituciones son diferentes y el lugar adecuado de los derechos humanos normalmente está consagrado en tratados internacionales.

Por supuesto que, son cosas distintas las garantías individuales y los derechos humanos. Para constatar esta aseveración, es procedente que puntualicemos las respectivas diferencias:

1. En las garantías individuales, el sujeto pretensor, titular de ellas puede ser una persona física o, también, puede ser una persona moral. En cambio, en los derechos humanos el titular de tales prerrogativas nada más es un ser humano, individuo persona física y sabido es que la persona moral o jurídica, al no ser hombre, carece de derechos humanos, independientemente de que, los seres humanos, socios o representantes de una persona moral sí pueden tener derechos humanos.

2. En un segundo aspecto diferencial, el sujeto pasivo, obligado en la relación jurídica, en materia de garantías individuales, es el gobernante, o sea, un órgano del Estado perteneciente a alguno de los tres Poderes: Legislativo, Ejecutivo o Judicial, sea, en forma centralizada o descentralizada. De manera diversa, respecto de derechos humanos, el sujeto pasivo puede ser un gobernante pero, también puede serlo un gobernado, que puede actuar con interferencia a los derechos humanos, de una persona física y ese sujeto pasivo puede ser un particular, con el carácter de patrón, padre de familia, individuo prepotente, superior jerárquico, influyente, compañero de trabajo de malas inclinaciones, etcétera.

3. Respecto de garantías individuales, el lugar idóneo en el que se deben plasmar es la Constitución, mientras que, normalmente, en el actual estado de evolución de los derechos humanos, éstos están establecidos y reconocidos en documentos internacionales que formulan declaraciones, lo que es interesante, pero no obligatorio, y en tratados internacionales, cuyas normas que los establecen son jurídicamente obligatorias.

Dadas las diferencias anotadas, que no se pretenda sustituir las garantías individuales constitucionales por derechos humanos que tienen consagración en tratados internacionales y una naturaleza distinta.
 
Cartones
Columnas