Opinión / Columna
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Son Politikón
Arisco-Teles
26 de septiembre de 2009
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Este mes nos rememora momentos aciagos como nación. Pues han pasado 199 años desde el inicio de la Guerra de Independencia, casi dos centurias y en comparación con otros países con dichos eventos (movimientos de Independencias) somos una de las naciones con un episodio breve, pues a principios del siglo pasado, ya teníamos el movimiento revolucionario. La adversidad nos ha forjado como un pueblo fuerte y maduro. Cabe señalar que durante la Colonia española los pobladores del territorio nacional sufrieron el despojo de sus tierras y una especie de esclavitud; el oro y la plata de sus entrañas enriquecieron a la corona española, más tarde los norteamericanos nos quitaron dos millones de km2; posteriormente los franceses con su ejército nos impusieron un emperador austriaco y sufrimos dos largas dictaduras, la de Santa Ana y la del Porfiriato, vaya momentos con sabor a: "Si arrastré por este mundo, la vergüenza de haber sido, y el dolor de ya no ser..."
Hace cien años, el pueblo inició una revolución para reivindicar a los campesinos y trabajadores, lo que costó más de un millón de vidas, el 8 por ciento de la población (de ese entonces). En los años 30 del siglo pasado se crearon diversas instituciones nacionales que son pilares fundamentales del México contemporáneo. En 1929 se logra la autonomía universitaria, pocos años después se crea el Instituto Politécnico Nacional. Estas dos columnas forman a las generaciones que impulsan el desarrollo y la estabilidad de la nación con el apoyo de la expropiación petrolera y la nacionalización de la industria eléctrica. Así se da el milagro mexicano en la economía nacional, y no podemos soslayar la garantía que nos da la seguridad propiciada por el ejemplar Ejército nacional, con elementos formados en el Heroico Colegio Militar, entre otros institutos como la Escuela Naval de Veracruz; a ellos un sincero reconocimiento, con esa de: "Somos dos seres en uno, que amando se mueren, para guardar el secreto, lo mucho que se quieren, pero qué importa la vida..."
En Latinoamérica, ningún pueblo ha vivido con tanta estabilidad en los últimos setenta años. Los flagelos de hoy son producto del neoliberalismo y la globalización, además del más terrible que es el narcotráfico, producto del gran consumo de drogas en el país del norte y cuyos efectos lastiman profundamente el destino de México, por lo anterior ya resuenan las coplas de: "... Mil guitarras se estremecen, al vibrar de estos cantares, te juramos patria buena, rescatarte todavía muchos Chamízales".
Además, la transculturación ha debilitado nuestra identidad nacional y la juventud es una víctima ajena a esta situación. La recuperación de nuestros valores individuales, familiares y sociales, es nuestra única arma para desterrar este mal. Necesitamos una política de prevención y atención para erradicar el problema. Tenemos que convencer a nuestra juventud de la magnitud del problema y del daño a su salud y que aparte la compra de drogas financia esta actividad criminal que afecta la seguridad y estabilidad nacional causando miles de muertes. Adquirir drogas es patrocinar económicamente este mal y ser corresponsables de la Violencia e inseguridad que aqueja al país. Es destruir su futuro personal y el de la nación; finalmente se convierte en una sorda complicidad. No lo permitan, no caigan en este juego sucio. Los esfuerzos que hace el Gobierno se podrían canalizar a otras actividades productivas si cada quien hace un esfuerzo para sí y la nación mexicana. Hagamos de México un país libre de drogas y ayudemos a los países del mundo a terminar con este crimen contra la humanidad, para que terminen los ecos de: "... En las cosas del amor, nunca podrán ser más de dos, y esto es un convite ya, que la verdad no puedo más."
Las adicciones son una nueva forma de esclavitud para dominar y someter a la humanidad. Con la globalización las fronteras se desvanecen y sólo quedan grabadas en la conciencia de cada nacional. El contrabando es otra manera de agredir la economía del país y reducir las fuentes de trabajo cada compra genera desempleo para nuestros connacionales y limita las oportunidades de crecimiento para nuestros hijos. Construyamos con nuestra actitud un México sano, fuerte, con bienestar. Reactiva la economía y el empleo, consumiendo productos mexicanos. Como dijo Vicente Guerrero, "LA PATRIA ES PRIMERO" y sino que lo digan los versos de: "... Ya los claros fulgores de luna, matizando estaban, tu pálida faz, y al mirarte, sentí que la luna, musitando estaba, palabras de amor..."
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