Opinión / Columna
 
El Mundo de la Realeza 
Mariana Vargas Ruiz 
24 de septiembre de 2009

  Sin duda, es uno de los deportes más caros, lujosos y provoca que los royals se diviertan. Deporte antiguo, lo practicaban desde Sir Winston Churchill, el ex rey Eduardo VIII, duque de Windsor, Alfonso XIII de España y el actual príncipe de Gales, Carlos, quien lo dejó por cuestiones de salud.

El polo es un deporte en el que dos equipos, de cuatro jugadores cada uno y montados a caballo, intentan llevar una pequeña pelota de madera o plástico hacia la portería del rival, formada por dos postes de mimbre, por medio de un taco o mazo. El objetivo consiste en marcar goles. Cada jugador mostrará en su camiseta la numeración correspondiente a la posición que ocupa en la cancha:

1.- Delantero o goleador.

2.- Marcador.

3.- Armador.

4.- Back.

Este deporte lo practican los monarcas y príncipes como Luis Alfonso de Borbón, duque de Anjoú y pretendiente al trono francés; el sultán de Brunei y sus hermanos, los príncipes Mohammed y Jeffrey; Harry y Guillermo de Gales, el sultán de Pahang, el príncipe Rashid Bin Hassan de Jordania, hijo del príncipe Talal de Jordania, y algunas veces las princesas Beatriz y Eugenia de York, nietas de Isabel II, como también su otra nieta, Zara Phillips.

Muchas veces estos juegos se realizan a fin de recaudar fondos para diferentes actos de caridad. El duque de Edimburgo y su finado tío, Lord Mountbatten, lo jugaron también. Este último, de hecho, logró popularizarlo más cuando realizó mejoras a las reglas y lo publicó, y lo hizo conocer.

Las mujeres lo practican ya y el rey Juan Carlos de España lo jugó de joven. Es un deporte caro porque se tiene que tener, para cada juego, mínimo tres caballos, por supuesto de buena raza, y el equipo adecuado como pantalón, mazo, botas, la playera, el casco, los guantes, etcétera.

Un deporte rudo lo es sin duda, porque en el campo adecuado para jugarlo y tras pelearse por la pelota, son dos equipos formados por cuatro jugadores y cada uno intenta arrebatarle a su rival la pelota a una velocidad muy veloz, de hecho el príncipe Carlos sufrió varias fracturas en diferentes ocasiones y su dolor de espalda lo obligó finalmente a dejarlo. En febrero de 1993, en una visita oficial a México, Carlos jugó polo en el Campo Marte contra Guillermo Gracida, uno de los mejores jugadores de polo que hay.

El polo es un deporte que vale la pena apreciarlo, es donde se destacan la valentía, la competencia, el esfuerzo, la buena condición física y el espíritu de conquista del jugador. Obviamente, el príncipe "ganó".

Y cómo olvidar que en un partido Camilla Shand (de soltera) lo saludó, en 1970, con la siguiente pregunta: "Señor, ¿sabía usted que mi bisabuela fue amante de su tatarabuelo?". Ella se refería a la historia de amor de Alicia Keppel y Eduardo VII.

haammarvaru@hotmail.com
 
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