Opinión / Columna
 
Los Grandes Días 
Manuel Mejido 
Violencia ciudadana
Organización Editorial Mexicana
22 de septiembre de 2009

  * Se agudiza el encono social, la desigualdad y la saña de los asesinatos

* A unas calles de distancia, el viernes hubo dos enfrentamientos

* Advierte la CNOP sobre mayor ira popular de aprobarse el 2 por ciento

Los primeros brotes de violencia contra civiles ocurrieron la noche del 15 de septiembre de 2008, cuando un presunto integrante de "Los Zetas" lanzó dos granadas en la explanada del Zócalo en Morelia, Michoacán, durante el Grito de Independencia que daba el gobernador Leonel Godoy.

Entonces, las autoridades aseguraron que se trataba de un hecho aislado y una respuesta del crimen organizado porque el Ejército había detenido a varios líderes de narcotraficantes y desintegrado algunas bandas delictivas.

Casi un año después, el 9 de septiembre de 2009, el pastor evangélico Josmar Flores Pereira secuestró el vuelo 576 de Aeroméxico para propalar un mensaje divino acerca de una catástrofe que afectaría al país.

El Gobierno de la República utilizó el supuesto sabotaje de la aeronave y la detención del pasajero boliviano, radicado en México desde hace casi 20 años, para enaltecer el trabajo logístico de la Policía Federal Preventiva, que supo someter a un desquiciado líder religioso que no era un guerrillero con entrenamiento en uso de armamento y terrorismo aéreo. Es sólo un alienado.

En el avión secuestrado, la vida de más de 100 civiles estuvo en peligro. Ese ataque no fue perpetrado por ningún grupo de sicarios, sino por otro civil, un exconvicto, adicto a las drogas y delincuente, que fue enviado por sus padres desde Bolivia a México para su rehabilitación.

La tarde del pasado viernes 18, la violencia entre la población aumentó. A las 17 horas y 14 minutos, Luis Felipe Hernández Castillo, de 38 años, pasante de veterinaria, desempleado y exindocumentado escribía sobre las paredes del Metro Balderas consignas contra el Gobierno, a quien culpa de su precaria condición de vida.

Luego de matar a un policía y a un pasajero, Hernández Castillo fue detenido mientras gritaba "no es un ataque contra el pueblo, es un ataque contra el Gobierno".

Según parientes y amigos del asesino, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, aseguran que era una persona preocupada por el medio ambiente, que guardaba alimento ante el evidente desabasto y que regresó trastornado de Estados Unidos.

Ese mismo día, con cuarenta minutos de diferencia, a unas calles de donde fue el tiroteo en Balderas, en la calle de Versalles, esquina con Barcelona, de la colonia Doctores, muy cerca de la Secretaría de Gobernación, dos hombres de los llamados "franeleros" pasaron de la discusión verbal por un lugar de estacionamiento a lanzarse petardos y a dispararse con pistolas.

Conforme se agrave la crisis, la pobreza aumente, se incremente el desempleo y la desigualdad social se agudice, los reportes de más asesinatos, enfrentamientos violentos entre civiles y, sobre todo, la saña con que se perpetran, aumentarán.

La sociedad mexicana atraviesa por una quiebra moral, por una descomposición de valores y de principios, pero, principalmente, de ilegalidad y abusos de los gobernantes, que ningún otro pueblo resistiría.

Los medios de comunicación son los principales responsables de la deshumanización social y de que la violencia se haya vuelto costumbre, por la repetición constante de imágenes sanguinarias, además de la difusión de programas y canciones que enaltecen a quienes burlan la ley.

Si el actual reclamo de los mexicanos contra los gobernantes no es atendido lo antes posible, a nadie debe sorprender la reaparición de grupos guerrilleros en zonas urbanas, como lo demuestran los ataques nocturnos a instituciones bancarias en la Ciudad de México durante las últimas semanas.

Pero los legisladores y el Gobierno de la República no aceptan ni reconocen la creciente ola de inconformidad entre el pueblo. No les conviene hacerlo.

Marco Antonio Bernal, líder de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) del PRI, advirtió el domingo pasado que: "de aprobarse el dos por ciento generalizado (como lo propone el presidente Calderón y ahora parece aprobarlo el PRD, contraviniendo su postura ideológica de izquierda) podría generar manifestaciones violentas".

Durante los tres primeros años de su gobierno, Felipe Calderón ganó el apoyo de los mexicanos con su supuesta "guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado". Los malos resultados, el abuso de los militares contra los civiles y el excesivo gasto revirtieron la aprobación.

Actualmente, las encuestas demuestran que, con la propuesta del impuesto del dos por ciento "para el combate a la pobreza", el desempleo, el aumento en el número de pobres y la creciente violencia, disminuyó la aprobación al mandato del presidente Calderón y los panistas.

Según los sociólogos, aún es tiempo de revertir la descomposición social. Sólo se requieren mayores oportunidades para el pueblo y, sobre todo, convertir a México en una nación de oportunidades y legalidad.

mejido@elsoldemexico.com.mx
 
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