Opinión / Columna
 
Ramón Ojeda Mestre 
El buen dedo
Organización Editorial Mexicana
21 de septiembre de 2009

  Cuando todavía creíamos en los Santos Reyes, nos regalaron la especie de que el "dedazo" se iba a terminar con la democracia y que para llegar a ésta había que "sacar al PRI de Los Pinos", y que para ello teníamos que abrir un abanico de partidos o que necesitábamos votar a través de las urnas, et caetera et caetera. Democracia versus dedocracia. Ray Bradbury ganó. Siguen acá las Crónicas Marcianas después de la derrota de las marxianas y de las marianas.

Cuando despertamos, el dedosaurio seguía allí. El espectáculo de los que fueron apuntados por los dedos de la decisión estatal y federal, en los partidos Partidos, en los diputados y todos los dedeados en general, están generando una repulsa cibernética como nunca se había registrado, y es lógico: antes no había internet. Han quedado atrapados en la red que es donde está ya, o se está gestando, la democracia del siglo XXI, la laptopcracia y la nueva chusma de mouseócratas.

Lo digital contra lo digital. Frente al imperio del dinero electoral, la llanura electrónica del chat, del messenger o del e mail. El Gold Finger en la política acaba donde empieza el monitor. Ya nadie cruza los dedos frente a los dados, aspiran a los puestos para el burdo dos de bastos al erario, los dedos en la masa. Lo digital ya no es la desinencia como morfema flexivo aplicado a la raíz de adjetivos, pronombres, sustantivos o verbos; sedentes frente a la compu, mujeres y hombres de todas las edades y niveles deciden, nutren o culturizan. Dominan a través del teclado. Contra "el entre" el enter.

Hay de dedos a dedos. El anular de triste recuerdo, el meñique como la mayoría de los políticos de la nueva legislatura, el cordial o el pulgar que gobierna en alguno estado, pero el mero mero es, aún hoy, el índice. El flamígero. En política ya nadie se chupa el dedo. Fue bueno ver al rector de la UNAM levantando el dedo para defender el presupuesto de esa suprema casa de estudios. Por eso celebramos que la UNESCO lanzara la Biblioteca Digital Mundial que reúne mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos, a la que se puede acceder en: http://www.wdl.org.

Con sus deditos pecadores puede ingresar. El acceso es gratuito sin registrarse. Es noticia que no sólo vale la pena reenviar, sino que es deber ético hacerlo, señala la maestra Rembis. Explica en siete idiomas las joyas y reliquias culturales de todas las bibliotecas del planeta. Hay documentos en línea en más de 50 idiomas. Entre los más antiguos hay códices precolombinos, gracias a México y los primeros mapas de América, dibujados por Diego Gutiérrez para el rey de España en 1562.

Los tesoros incluyen el Hyakumanto darani, un documento en japonés publicado en el año 764 y considerado el primer texto impreso de la historia; trabajos de científicos árabes develando el misterio del Álgebra; huesos utilizados como oráculos y estelas chinas; la Biblia de Gutenberg; antiguas fotos latinoamericanas y la célebre Biblia del Diablo, del siglo XIII, de la Biblioteca Nacional de Suecia.

Con un clic se pueden pasar las páginas de un libro, acercar o alejar los textos y moverlos. La excelente definición de las imágenes permite una lectura minuciosa. Entre las joyas están la Declaración de Independencia de EUA y las Constituciones de numerosos países, el diario del veneciano que acompañó a Magallanes en su viaje alrededor del mundo, el original de las Fábulas de Lafontaine o el primer libro publicado en Filipinas en español y tagalo.

Gracias al buen dedo, su importancia va más allá de la incitación al estudio de las nuevas generaciones en su mundo audiovisual. No es un simple compendio de historia en línea: Es la posibilidad de acceder, íntimamente y sin límite de tiempo, al ejemplar invalorable, inabordable, único, que uno alguna vez soñó con conocer.

rojedamestre@yahoo.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas