Opinión / Columna
 
Alto Poder 
Manuel Mejido 
19 de septiembre de 2009

  * Más de mil millones de hambrientos en el mundo

* Los gobiernos aumentan el gasto en armamento

* En México hay más de 16 millones de armas ilegales

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas, difundidas el pasado miércoles, el hambre en todo el orbe creció en el último año a niveles superiores a los registrados durante la crisis de octubre de 1929.

Actualmente se estima que, de los seis mil quinientos millones de personas que habitan en el planeta, la mitad está mal alimentada y más de mil millones no tienen acceso ni a los requerimientos básicos de subsistencia. El organismo internacional advirtió también que, conforme asciende el número de desnutridos, los programas internacionales humanitarios se reducen en la misma proporción.

Las organizaciones filantrópicas se extinguen porque los gobiernos de todas las naciones disminuyeron el presupuesto para programas sociales, los empresarios no desean "malgastar" sus fortunas, y a los trabajadores, principales benefactores, su salario apenas les alcanza para lo indispensable.

Ante la posibilidad de que aumente y se vuelvan más violentos los reclamos por parte de los desposeídos, durante los últimos dos años creció la inversión gubernamental para armamento en todo el mundo y México no es la excepción. Ahí está a la vista la lucha perdida contra la delincuencia organizada, que es resultado de la pobreza extrema.

En agosto de 2008, el presidente venezolano, Hugo Chávez, invirtió 54 mil 620 millones de pesos en la compra de 24 aviones chinos Karakorum, equipados con ametralladoras y bombas. El lunes pasado, el gobierno ruso vendió al país sudamericano 92 tanques T-72 y un sistema de misiles S-300 por un valor de 28 mil 600 millones.

La ONU considera que de 2007 a la fecha, los pobres en Venezuela aumentaron 20 por ciento y los gastos en programas antipobreza se redujeron en un 30 por ciento. En cambio, los recursos para el Ejército se incrementaron 45 por ciento.

Chávez Frías se protege y previene de un posible ataque estadunidense para destituirlo del cargo, como ya lo intentó la CIA en abril de 2002.

En junio del año pasado, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, compró a su homólogo israelí, Ehud Barak, 11 aviones de combate Kfir y 13 cazabombarderos, por un valor de mil 950 millones de pesos, para atacar a guerrilleros y narcotraficantes.

La crisis mundial, que inició el 15 de septiembre del año pasado, ha dejado al 40 por ciento de los colombianos (aproximadamente tres millones) en extrema pobreza, debido a que los programas sociales disminuyeron su presupuesto.

* PRESUPUESTO MILLONARIO PARA SEGURIDAD

Durante los tres años del gobierno calderonista, el gasto para las secretarías de Seguridad Pública creció en un 255 por ciento y para la Defensa Nacional, 67 por ciento.

Luego de que el presidente Calderón enviara a secretarios de Estado a recorrer la novena edición de la exposición de la Defensa Terrestre y Aeroterrestre Eurosatory 2008, en París, Francia, la Secretaría de Seguridad Pública Federal dispondrá, antes de terminar este 2009, de 747 millones 439 mil 972 pesos para la compra de cuatro helicópteros conocidos como Black Hawk (halcón negro); 123 millones 12 mil 647 pesos para vehículos blindados y 68 millones para la modernización de los equipos de vigilancia en los edificios de esa dependencia, según un reporte entregado por la Sedena a la Cámara de Diputados.

De ese tamaño es el dispendio de la actual administración, en una guerra que el pueblo reprueba por sus pírricos resultados.

Para el general Francisco Gallardo, "la actual política de seguridad es errada porque se confunde la seguridad nacional con la pública. Para la primera está el Ejército y, para la segunda, los policías. Pero se ha tergiversado la función de cada una."

El excesivo gasto en programas de seguridad pública también se observa en los salarios de los policías y el Ejército. Diversos estudios de organizaciones independientes estiman que un militar cuesta anualmente al erario 214 mil 678 pesos (porque el primer acto de gobierno de Felipe Calderón fue incrementar el salario a la tropa), y un policía federal 301 mil 387.

Un aparato de seguridad tan costoso no ha podido detener la ola de asesinatos, que de diciembre de 2006 a la fecha ya suman 13 mil 368.

En la sociedad civil, principalmente las clases media y alta, temen un levantamiento armado. Por ello que las solicitudes para portar armas aumentaron de mil 500 en el 2006 a 10 mil, tan sólo entre enero y junio de este año, y no a todos se les concede el permiso.

* HAY MÁS ARMAS ILEGALES QUE CON PERMISO

Según informes de la Sedena, en el país se tienen registrados dos millones 200 mil revólveres de bajo calibre entre la población civil. Pero en las calles, sin permiso, se estima que hay más de 16 millones pistolas de todos los calibres, además de lanzagranadas, bazucas y artefactos explosivos, que ni el Ejército tiene en su arsenal.

Para confirmar lo inútil que ha resultado el gasto en seguridad pública, de diciembre de 2006 a junio de 2009 las fuerzas armadas únicamente han decomisado cinco mil 600 armas.

De acuerdo con el general Gallardo, el problema del fracaso en la seguridad interna se debe a que el actual gobierno "aplica una política de seguridad civil y no una de carácter social", es decir, que debe dedicarse, primordialmente a erradicar las desigualdades de la población en lugar de sólo sancionar el delito.

Diversos analistas consideran que no fue casualidad que para todos los países se volviera prioritario aumentar el gasto para seguridad pública y nacional. Fue una consecuencia de la exigencia de la Casa Blanca y el Pentágono para que lo hicieran, porque después del 11 de septiembre de 2001, los estadunidenses aún se sienten vulnerables y temen un nuevo ataque.

Que los gobiernos en todo el mundo destinaran más recursos a los cuerpos policíacos y militares ocasionó una reducción al gasto social y a los programas para erradicar el hambre y el desempleo. El encono social creció a tal grado que los gobernantes están sentados sobre bayonetas o sobre un barril de pólvora, y ambos son igual de peligrosos.

Algunos gobernadores implementaron programas para cambiar armas por comida o dinero en efectivo, pero todos han fracasado. El pueblo prefiere conservar un arma para defender su vida y la de sus parientes, a recibir unos kilos de arroz, frijol o de café, que le quitarán el hambre momentáneamente.

Ahora que en el Congreso se debate el Presupuesto de Ingresos y la Ley de Egresos, los legisladores deben considerar la urgencia de crear más fuentes de trabajo, disminuir la pobreza, aumentar el gasto social para educación y salud, además de erradicar la iniquidad en la impartición de justicia.

Es vergonzoso que la Secretaría de Hacienda destine casi el ocho por ciento del Producto Interno Bruto a la educación y para las fuerzas armadas 7.25 por ciento. Esa asimetría sólo aumenta el número de policías, militares y también de pobres.

* DE BUENAS, DE MALAS Y PEORES

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación negó ayer a Demetrio Sodi de la Tijera analizar y eventualmente resolver la impugnación contra la decisión del Tribunal Electoral del Distrito Federal de anular la elección en la delegación Miguel Hidalgo. La lucha del panista continuará en defensa del respeto al voto ciudadano y contra las instituciones que tratan de invalidar un proceso limpio y transparente.

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Diversas empresas trasnacionales se dijeron comprometidas a colaborar para la realización de la primera ciudad rural sustentable, inaugurada el jueves pasado por el presidente Calderón en Ostuacán-Nuevo Juan de Grijalva, en Chiapas. Banamex, al través de Fomento Social, se ha hecho cargo de la administración directa de los recursos aportados por las partes y de la construcción de las casas, lo que ha redundado en una disminución del costo de las mismas y, además, aportará 23 millones de pesos en la construcción de viviendas.

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En varias dependencias gubernamentales federales y estatales, además de grandes empresas, ayer realizaron un megasimulacro en caso de sismo, en el que participaron más de cinco millones de personas, según el Gobierno capitalino. La cultura de seguridad pública para desastres naturales creció significativamente en los habitantes de la Ciudad de México y todo salió a la perfección. Hoy se cumplen 24 años de aquel trágico día, en que la capital de la república fue sacudida por un terremoto que dejó daños materiales y pérdidas humanas incuantificables.

Y hasta la próxima semana, en este mismo espacio.

mejido@elsoldemexico.com.mx
 
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