Opinión / Columna
 
Héctor Luna de la Vega 
Paquete económico y desaparición de secretarías
Organización Editorial Mexicana
17 de septiembre de 2009

  Diferido el día del Presidente, se detonó la propuesta del Paquete Económico 2010, en el contexto de una Cámara de Diputados reconfigurada en sus fuerzas internas y en sus estrategias. El mensaje del Titular del Ejecutivo fue de aparente contracción burocrática, con la finalidad de superar los efectos financieros al gobierno, de parte de una crisis económica dimensionada como de origen externo.

Sin bono electoral, al Gobierno Federal le ha sido difícil poder despolitizar la necesidad de cubrir el "agujero financiero" del sector público, tomando medidas poco populares como son: reducir el gasto, incrementar la base de endeudamiento y aumentar los impuestos.

No obstante, el Poder Legislativo cuenta con amplia experiencia y sólidos conocimientos en la materia hacendaria; de ahí surgirá una firme Ley de Ingresos y un Presupuesto. En materia tributaria y déficit presupuestal, se efectuarán profundas propuestas para dinamizar la economía, ante la incapacidad del Secretario de Economía mencionado muchas veces como funcionario saliente por analistas y medios de comunicación, en razón de no haber aprovechado la estabilidad macroeconómica generada por el Gobernador del Banco de México.

Se propone la desaparición de las Secretarías de la Función Pública, Reforma Agraria y Turismo, difundiéndose una reducción de gasto por esta medida, aunque existen estudios de la Cámara de Senadores en los cuales se afirma un crecimiento de cientos de puestos creados durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Imaginemos reducir el número de direcciones generales adjuntas incrementadas de 782 a mil 247, pasando las direcciones de área de 2 mil 938 a 5 mil 069. Éste documento reporta la creación de 79 plazas homologas a subsecretario; las secretarias de mayor crecimiento han sido Agricultura, Comunicaciones y Transportes, Economía, Educación, Salud, Medio Ambiente, Desarrollo Social, Seguridad Pública, Función Pública y la Procuraduría General de la República; destaca el bajo crecimiento de las secretarías de Turismo y de la Reforma Agraria.

Con la creación de la Procuraduría Agraria, la Secretaría de la Reforma Agraria dejó de justificarse al haberse concluido el reparto agrario y atenderse la titularidad de los ejidatarios con los documentos Procede y el Registro Agrario, se previó transferir lo relativo a organización agraria a la Sagarpa y otras funciones a la Secretaría de Gobernación.

La Secretaría de la Función Pública es una burocracia injustificable, pues años atrás al nulificarse, transferirse o venderse la mayoría de las empresas públicas, se perdió la razón de designar múltiples auditores externos coordinados por la entonces Secogef e insertarse la función de control en cada una de las secretarías u organismos de Estado.

Una duda razonable me genera la desaparición de la Secretaría de Turismo, pues sus actividades son de alto impacto socioeconómico. Me sumo al clamor de su no desaparición, pues además de ser un sector generador de divisas, económica y asociativamente apoya la creación de empleos directos e indirectos. Sostengo debe devolvérsele a ésta sus atribuciones operativas y sustentarse en una política pública de alcance nacional no constreñirla a la difusión, dado el dinamismo turístico del país.

Me extraña la recompensa otorgada al Secretario de Economía, pues la inserción del Turismo a su estructura, pareciera más un premio a la ineficiencia que un compromiso bien pensado a favor de la economía nacional. Las medidas concretas propuestas por el Ejecutivo Federal, serán escrupulosamente analizadas por los legisladores; esperemos las mejores decisiones al respecto.

hectorluna@cablevision.net.mx
 
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