Opinión / Columna
 
Alejandro Díaz 
La apuesta de Ban Ki-Moon
El Sol de México
8 de septiembre de 2009

  La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es el más importante foro multilateral que ha existido en la historia. Compuesta por 192 países miembros, de Afganistán a Zimbabwe, tiene a su cargo no sólo mantener la paz mundial sino también realizar una serie de tareas autoimpuestas para procurar el mejoramiento de los niveles de vida en todo el mundo. A partir del acuerdo firmado en San Francisco, California, el 24 de octubre de 1945, la ONU ha creado un conjunto de instituciones, que repartidas en 13 sedes en todo el mundo se dedican a mejorar la salud, la educación, la alimentación, el medio ambiente y el desarrollo industrial, entre muchos ámbitos más, del planeta entero. Aunque cada una de esas instituciones multilaterales tiene su propia estructura, órganos de dirección y métodos de financiamiento, al cobijarse bajo la sombra de la ONU, reciben no sólo legitimidad y prestigio, también reglas claras de operación.

Por el mandato recibido del máximo órgano de la ONU, la Asamblea General, la Secretaría General es responsable de mucho de lo que le suceda a millones de habitantes del planeta, lo que le da una visibilidad muy grande. Si realiza bien su misión, todo mundo lo alaba; si falla, no muestra liderazgo o se equivoca, el secretario general está en el centro de los comentarios. No pasa inadvertido como en otras organizaciones, está sujeto a críticas y comentarios del mundo entero.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, el coreano Ban Ki-Moon, no ha recibido muestras de aprecio como las que recibieron sus antecesores en el puesto. Objeto de duras críticas, algunas con razón y muchas sin tenerla, se le califica sin considerar su impecable desempeño en la carrera diplomática, y se argumenta que su desempeño actual deja mucho que desear. En la prensa abundan comentarios sobre su personalidad; se le percibe retraído, lejano, sin lucir en el puesto como lo hicieran sus antecesores, incluso como el único otro asiático que ha sido secretario general, el birmano U Tant. Al actual secretario general se le reclaman intervenciones desangeladas, falta de liderazgo y abandono de tareas asumidas en administraciones anteriores, todas importantes para garantizar un cada vez mayor bienestar a más habitantes del planeta.

Las Metas del Milenio, aprobadas por la Asamblea General durante la gestión de Kofi Annan, el antecesor a Ban, son 8 objetivos que se consideran los mínimos para llevar una vida que merezca el nombre de humana: erradicar la pobreza y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir las enfermedades más graves, garantizar el sustento del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Todas ellas tareas que para ser alcanzadas se requiere un trabajo coordinado de distintas instituciones de la ONU con los distintos Gobiernos nacionales, pero sólo se podrán lograr si hay un liderazgo efectivo por parte de la única persona que tiene la autoridad moral para hacerlo: el secretario general de la ONU.

Ban Ki-Moon ha asumido como "su" tema, el del medio ambiente como eje de su gestión, y si bien es una de las Metas del Milenio descritas arriba, ni es la única ni es la más importante. Se dice que estuvo ausente en los conflictos internos de Sri Lanka, Myanmar y Sudán; tampoco se le ha visto preocuparse por reducir las cifras de población en situación de miseria o de impulsar políticas educativas o de salud. Ante otras tareas que no corresponden específicamente a ninguna institución de la ONU como es el manejo de la crisis financiera, la ausencia de liderazgo hizo que fuera manejada por el G20, grupo que conforman las 20 economías más grandes del mundo, y que no tiene que dar cuenta de sus decisiones.

A pesar de lo que se dice sobre el secretario general considero que debe concedérsele el beneficio de la duda; va a mitad de su mandato y puede aún demostrar su liderazgo antes o durante la Cumbre de Copenhague que va a "sellar el pacto" a favor de medidas más estrictas contra el Cambio Climático, También es posible que tenga preparadas acciones posteriores para atenderlas una vez que haya logrado el consenso en la Cumbre sobre el Cambio Climático, especialmente por el impacto que tiene en otras metas, como son las de salud, de reducción de la pobreza, y de desarrollo, etc.

Pero con absoluta certeza, toda persona consciente y todos los Gobiernos responsables estarán pendientes de la actuación de Ban Ki-Moon en los próximos meses.

alediaz@elsoldemexico.com.mx
 
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