Opinión / Columna
 
César Duarte 
Tiempos de cambio
Organización Editorial Mexicana
5 de septiembre de 2009

  El presidente Felipe Calderón, en el marco de su Tercer Informe de Gobierno, hizo un llamado al Poder Legislativo, a los partidos políticos y a todos los sectores de la sociedad a realizar un cambio de fondo en el país, a fin de encontrar soluciones a los graves problemas por los que atravesamos y así crear un México con igualdad de oportunidades para todos.

Es un llamado a tiempo. México no puede ser objeto del capricho de unos y de la soberbia de otros. Es urgente atender el llamado del presidente de la República, a fin de lograr los consensos que nos permitan acceder a un futuro más promisorio.

Los partidos políticos debemos acudir al diálogo con el Ejecutivo, pero para ello es necesario plantear algunas alternativas políticas para lograrlo. En primer lugar, el gabinete presidencial debe tener un mayor compromiso. En estos tres primeros años hemos visto a un presidente de la República con voluntad de hacer bien las cosas, pero por otro lado observamos en su equipo de trabajo apatía y en algunos casos desconocimiento de los asuntos que les corresponde atender.

Los encargados de despacho deben asumir un mayor compromiso con el Presidente y, desde luego, con el país. Tienen en sus manos el presente y futuro de muchas personas que no pueden esperar más para que haya solución a sus problemas.

En segundo lugar, el partido en el Gobierno, Acción Nacional, debe hacer un verdadero trabajo político para sacar adelante las reformas que propone el jefe del Ejecutivo. Es tiempo de que ese partido asuma su responsabilidad y vea por el futuro del país, haciendo a un lado intereses políticoelectorales.

El compromiso de los miembros del gabinete y del PAN es con el Presidente, quien ha hecho un replanteamiento de su Gobierno. Sin embargo, para ello requiere el apoyo y real compromiso del panismo y de sus colaboradores. Tienen que hacer política y construir un diálogo constructivo y permanente con los partidos políticos y con el Legislativo.

Sólo de esa manera podremos pasar de los cambios posibles a las reformas necesarias. Sólo así, el presidente Calderón podrá llevar a buen puerto su Gobierno; sólo así, los partidos políticos y los ciudadanos confiarán en la posibilidad de un cambio; sólo así, serán posibles las transformaciones que permitan construir un México más próspero.

En tercer lugar, los partidos de oposición y los sectores de la sociedad debemos tener la madurez para acudir al llamado presidencial. No se trata de otorgar un cheque en blanco al Gobierno y a su partido. Se trata de tener visión de Estado y lograr los acuerdos que permitan el desarrollo nacional.

Tenemos que actuar con responsabilidad ante la grave situación. El tiempo y los recursos se nos acaban y está en nuestras manos encontrar soluciones. No nos deben importar los costos políticos que cada uno de nosotros deba pagar; lo realmente urgente es sacar a México de este tobogán por el que descendemos estrepitosamente.

Es necesario realizar cambios de fondo en el país, pero sin que ello signifique poner en riesgo la estabilidad, la soberanía y la identidad nacional, sobre todo cuando tratemos temas como la electricidad, la energía y la captación de recursos.

Es hora de cumplir con nuestra responsabilidad como bien lo han hecho las Fuerzas Armadas en el combate al crimen organizado. El Ejército y la Armada de México nos han puesto el ejemplo de cómo salvaguardar la seguridad, la estabilidad y la integridad del país y de sus ciudadanos.

Atender con eficacia el combate a la pobreza; mejorar los servicios de salud y de educación; lograr acuerdos que fortalezcan nuestra economía; lograr contiendas electores más justas, equitativas y con menor costo para la ciudadanía, es responsabilidad de todos.

Vayamos a ese diálogo con el Ejecutivo sin reticencias, pero tampoco con estridencias. Vayamos con voluntad de escuchar a todas las partes y con la conciencia de cambiar a México.

cesar.duartej@gmail.com
 
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