Opinión / Columna
 
De cara al Sol 
Andrea Cataño Michelena 
El tigre de la rifa
El Sol de México
4 de septiembre de 2009

  Felipe Calderón dirigió en Palacio Nacional, a tres años de gobierno, un mensaje diferente a lo que se esperaba y distinto a los que se acostumbraban. Sabe, quizás más puntualmente que cualquiera de nosotros, de la gravedad del momento por el que atraviesa el país acosado por desgracias de fuerza mayor, que van desde una debacle económica mundial, pasando por la aparición de un virus antes desconocido y terminando por una sequía de proporciones catastróficas.

El Presidente está rodeado de problemas comenzando por su equipo. Se ha visto que los cuadros de mando tanto del Presidente como del PAN no son de primer nivel y en ello ha radicado principalmente la dificultad para llevar adelante muchos de los planes de gobierno en tiempo y forma.

En la segunda parte del mensaje, el Presidente propuso diez puntos que nuevamente parecen una serie de buenos propósitos, porque no se dice cómo se van a convertir en una realidad que Juan Pueblo pueda percibir en su avatar cotidiano. En primer término está abatir el aumento de la pobreza. Sexenio tras sexenio se dice lo mismo y sexenio tras sexenio la pobreza sigue aumentando, aunque ahora se le ha cambiado de nomenclatura: al igual que le cambiaron el nombre a los minusválidos por "personas de capacidades diferentes", ahora al hambre canija se le dice "deficiencia alimentaria". ¿No les encanta? Por favor, aplíquenlo ya y en vez de decir "me chillan las tripas de hambre", expresen: "tengo emisiones sonoras gástrico-deficitarias".

Las políticas asistencialistas siguen siendo necesarias en una nación con tantos rezagos como la nuestra; sin embargo, los recursos que se destinan a estos apoyos manejarse no solamente con transparencia sino con eficiencia, para que lleguen verdaderamente a quienes más los necesitan. La primera tarea estaría en actualizar los padrones para que no ocurra lo mismo que con las ayudas que da el Gobierno del Distrito Federal. Conozco a más de tres adultos mayores que tienen una buena posición económica que reciben la pensión, y a mi suegra que en paz descanse, le siguen enviando su lanita tal vez para que le pongamos sus turrones en el altar de muertos.

Hay que decir que entre los secretarios que han destacado por su labor, el de Salud, doctor José Ángel Villalobos, encabeza la lista. Se ha avanzado en ésta que es una de las carteras más sensibles y difíciles, pero es más que ambicioso pretender alcanzar la cobertura universal de salud en los próximos tres años. Pero en este caso como en el de las utopías, no importa que sean inasequibles, lo que cuenta es intentar conseguir cumplirlas.

La educación es realmente la única herramienta que permite salir del rezago, pero mientras haya sindicatos como el que maneja Elba Esther Gordillo, no podemos aspirar a que la educación sea un detonante de progreso. Pero aquí, ni meterse, Calderón está en deuda con la maestra y, por lo tanto, no hay muchas esperanzas de que la educación mejore en el corto o el mediano plazo.

Reformar las finanzas públicas. Esta frase es tan vieja como los discos de baquelita rayados. Al secretario Carstens no se le ocurre nada que no sean más impuestos. Sin embargo, el PRI está ahora trabajando en una serie de propuestas muy interesantes que plantea otras posibilidades, más allá de exprimir más a los cautivos y perseguir a los que no paguen impuestos. Y todos estamos de acuerdo: urge la desaparición de varias secretarías de Estado que son auténticas rémoras obsoletas.

Otro renglón importante es el de las telecomunicaciones. Acostumbro a leer las columnas de negocios que hablan mucho de estos asuntos peliagudos. Ahí los embrollos son como batallas de la Guerra de las Galaxias y la indispensable regulación que debe existir en la materia está empantanada en problemas legales al parecer interminables. El laberinto regulatorio que priva en el sector me hace recordar el día que me perdí en la ciudad perdida en Pekín y caí presa de un terror metafísico, porque nadie me entendía.

Vamos a la reforma laboral. ¿Cómo va a haber reforma con los sindicatos que tenemos: electricistas, maestros, trabajadores del IMSS, Pemex, ISSSTE, anexas y conexas? Y para rematar, con el secretario del Trabajo que ha tenido un desempeño tan mediocre, por decir lo menos.

En la lucha contra el crimen hay que reconocerle al presidente Calderón su determinación y su valor. Pero aquí, otra vez, hay que hacer una limpia de los cuerpos policíacos de arriba hasta abajo, además de la integración de una sola policía que evite que se esquive la responsabilidad que alienta la corrupción. Mientras no se consiga este avance, seguiremos enterándonos que casi invariablemente entre los detenidos vinculados con los secuestros, el narco y otros delitos graves hay siempre policías involucrados.

Buenas intenciones una vez más. Y es que Calderón se sacó el tigre de la rifa.

andreacatano@gmail.com
 
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