Opinión
Pedro Peñaloza
El reino de los puros

Organización Editorial Mexicana
31 de agosto de 2006

La fuerza del alma, como la del cuerpo, es fruto de la templanza. Jean Françoise Mamontel

Ahora México no está dividido sólo entre burgueses y proletarios, tampoco entre concentradores de grandes ingresos y miserables desposeídos de lo elemental, mucho menos entre cultos e ignorantes, es más, la brutal brecha de la desigualdad social, que coloca a unos en la comodidad y el confort y a otros en el mundo sin esperanza, ha sido borrado por un discurso que divide al país entre los seguidores de la religión Lopezobradoriana y los demás. Así de tosco.

Sí, la ruta ratificada y promulgada por el sacerdote purificador de almas y vidas no deja nada a la imaginación. El próximo 16 de septiembre será ungido seguramente como Presidente "legítimo" de los mexicanos y tomará posesión formalmente el 20 de noviembre o el primero de diciembre, según lo acuerde la Convención Nacional Democrática.

No, no estamos hablando de una broma circulada por internet, estamos informando de uno de los puntos que contiene el proyecto de resolución que presento AMLO en la Iglesia virtual y practicante llamada Zócalo, para ser discutida en la instalación del soviet azteca, que habrá de reunir a las fuerzas revolucionarias individuales y colectivas, el próximo 16 de septiembre.

El texto de referencia tiene un hilo conductor: para el autor (AMLO) todo lo hecho, previo y posterior al dos de julio fue producto de intereses coaligados, los cuales fueron unificados, por el sólo interés de que el tabasqueño no llegará a la Presidencia.

A partir de esta lógica, no hay lugar a matices. Quienes no acepten esta forma de interpretar a la realidad son "objetivamente" parte de esa conspiración, por ello, la bipolarización es más que clara: AMLO o la usurpación. Así, el maniqueísmo adquiere carta de naturalización y lo que sigue es el odio y la polarización personalísima contra quién ose relativizar argumentos y buscar una vía alternativa a las dos posturas extremas. No, de ninguna manera: el reino de los cielos o el traumático infierno.

Ante la cercanía del dictamen del Tribunal Electoral para otorgar la constancia al Presidente electo, AMLO ya sentenció a Felipe Calderón como usurpador y en consecuencia ya lo desconoce como Presidente de la República, al igual que "a los funcionarios que él designe, así como a todos los actos de su gobierno de facto, ya que todo poder público debe emanar de la libre voluntad del pueblo".

Lo anterior no es la declaración de un comité revolucionario que desde la clandestinidad decide exorcizar al gobierno en turno, no, es la propuesta de un dirigente de un partido legalmente constituido, que cuenta con legisladores que recién protestaron como representantes de uno, de los tres que le dan sustento al Estado mexicano.

Si la propuesta de AMLO es asumida por sus correligionarios legisladores en todos sus términos, estamos frente a un escenario que raya en la locura. Imaginémonos a los miembros del próximo gabinete en su relación con el Poder Legislativo. Si son "desconocidos" por el PRD, no hay ninguna posibilidad de que los parlamentarios de este instituto ni siquiera hablen con ellos, es más no podrán cuestionarlos, puesto que para ellos no existen legalmente. Así que aprestémonos a observar a los legisladores perredistas, como verdaderos autistas, que sólo podrán hablar entre ellos. Sí, ellos que fueron los únicos que el voto popular legítimo los llevó a San Lázaro y a Xicotencalt. Los impolutos.

Mañana, durante el informe Presidencial se presentará un capítulo más de esta ruta al suicidio. Gritos y susurros, derecho legítimo que tienen los diputados para comportarse así en su casa. Por eso, pueden tratar a patadas a los visitantes, aunque sólo sirva como catarsis publicitaria. Para nada más.

En los días subsiguientes el país seguirá embarcado en la confrontación, los duelos y los envalentonamientos sustituirán al diálogo y al acuerdo. Así, la frágil democracia mexicana intentará ser dinamitada y sustituida por el reino de los puros, sin reparar en el daño que se le hará a los más desposeídos, que son los que siempre ponen la cuota de sangre y de desesperanza. La neblina de la radicalidad oculta los costos.

pedropenaloza@yahoo.com
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