México
Reconoce Calderón solidez en las instituciones
El director de CFE entregó el busto de Thomas Alva Edison a Felipe Calderón. Foto: Laura Lovera / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
27 de agosto de 2009


Bertha Becerra / El Sol de México

Ciudad de México.- No hay adversidad que no pueda superarse cuando hay voluntad y determinación, y por muy severos que sean los obstáculos, México pasa la prueba y muestra la enorme solidez de sus instituciones y su gente, afirmó ayer el presidente Felipe Calderón.

En la ceremonia de entrega del Premio Edison 2009 a la Comisión Federal de Electricidad por los trabajos de respuesta ante la contingencia que provocó el taponamiento del río Grijalva en noviembre del 2007 y que su director general entregó ayer por la mañana al jefe del Ejecutivo, agradeció el busto de Thomas Alva Edison.

Luego, afirmó que por severos que sean los obstáculos y por muy difíciles que hayan sido los momentos que se transitaron por el deslave del río Grijalva, el segundo más caudaloso del país, en la inundación de Tabasco, en la influenza, en la crisis económica y en la lucha por la seguridad, México pasa la prueba y muestra la enorme solidez de sus instituciones y su gente.

Resaltó que en los últimos meses, el país ha vivido enormes adversidades. "A mí, la lección que me deja el derrumbe sobre el río Grijalva es que no hay adversidad que no pueda superarse, cuando hay voluntad y determinación", dijo.

Y así como la fe mueve montañas, también es cierto que la determinación y la capacidad técnica y la voluntad sumada, en este caso, movió una montaña que había que remover para liberar el peligro que se cernía sobre la población civil y el Sistema Eléctrico Nacional.

Consideró el Ejecutivo federal que hoy, adversidades de distinto tipo, de carácter sanitario, como el de la influenza, o de carácter económico, como la crisis mundial más severa desde 1929, ponen a prueba a México y a los mexicanos.

Enseguida habló de su convencimiento de que si se mantiene el trabajo en unidad, si no hay resignación ante los problemas, sino antes bien, decisión para superar la adversidad, se logrará el México con un futuro distinto y mejor, más justo, más fuerte, con mayor progreso y mayor justicia. "Un México más seguro, más limpio, que es el que queremos para las generaciones que vienen".

Sobria la ceremonia en que el primer mandatario rememoró los momentos dramáticos que se vivieron en noviembre y diciembre del 2007 y los primeros meses del 2008, primero con las inundaciones en Tabasco y después con el deslave de un cerro y la desaparición de la comunidad Juan de Grijalva en uno de las márgenes de ese caudaloso río.

"Fueron días intensos, como han sido todos y cada uno de los días de esta Presidencia de la República, pero todos muy emocionantes", dijo.

Recordó que para mover esa montaña completa y hacerlo rápido fue necesario montar una infraestructura de proporciones colosales y movilizar al equipo de expertos de todo el país, de las compañías más importantes de ingeniería, lo más destacado de la muy destacada ingeniería mexicana para construir un canal y manejar el agua de manera controlada.