Opinión / Columna
 
Jaime Alcántara 
La clave del éxito
Organización Editorial Mexicana
17 de agosto de 2009

  Siempre lo dije. Es alguien fuera de serie. Hay algo que no descubrimos en él. Grandes son los misterios de Dios. Estaba predestinado para la felicidad de los mexicanos, y lo desaprovechamos. Por qué, porque miramos sin observar. Ah, por eso nuestros sufrimientos. Somos muy malos para entender los designios del Altísimo. Si no, veamos. En otra de esas exposiciones magistrales, ahora con alcaldes electos, Fox, el gran presidente que nunca olvidaremos (siempre tendremos motivos para recordarlo), dijo que nos va mal por dos razones: los astros y las malas vibras. Guau, recórcholis, zambomba, eureka. Pero por qué tan tarde. Digo, por qué hasta ahora. Algunos malpensados, como este tecleador, creímos simplemente que se trataba de un improvisado, de un torpe, de un analfabeto funcional, de un tipo con cara de inteligente pero con cerebro de idiota. No. Mal. Tonto tecleador; lo que pasa es que ni él mismo había encontrado la piedra filosofal, la lámpara de Diógenes, la torre de marfil. Ahora entendemos, también, que aquella infame bruja que estuvo en Los Pinos (no sean mal pensados) no le alcanzó el tiempo para descubrir esta perla que ahora nos revela el gran estadista que mantuvimos (de mantener) en la Presidencia de la República (y seguimos manteniendo, aun en San Cristóbal). ¡¡¡Los astros y la mala vibra!!! son los causantes de lo mal que nos está yendo, desde que el PAN llegó. ¡Claro! ¡Eso es! Lástima que se le haya pasado el tiempo, que se nos haya ido la oportunidad. Con esa preclara inteligencia, de haberlo descubierto en tiempo, de inmediato hubiera puesto a trabajar ese Gabinete que ya lo hubiera deseado Don Benito Juárez y hubiese elaborado un decreto urbi et urbi para alinear los astros. ¡Faltaba más! Con un mandato así, ipso facto, las leyes del universo entenderían lo importante que era tal determinación presidencial y, punto. Puras joyas del conocimiento. Otro antecedente, para quien quiera abrevar de la erudición. Entonces, con candidatos a diputados, el mismo Salomón (perdón, me equivoqué de sabio), el mismo Fox dijo más o menos esto: por ¡ay! encargué la Presidencia con alguien y me fui a hacer campaña para el PAN. Ah, oh, uh, exclamaron los educandos al escuchar la sapiencia del maestro. Ah, sensibilidad, por qué eres tan esquiva con algunos y generosa con otros como él. Por ello, aunque sea un poco tarde, tal vez haga falta una buena recomendación para Felipe Calderón: que Fox le confíe el nombre de aquella hechicera que tuvo en la nómina, con supuestas tareas administrativas, para que, ahora sí, plena de conocimiento, le diga al Presidente cómo se debe hacer para encontrarle la cuadratura al círculo. Y, adiós preocupaciones.

Aquellos que criticaron su mandato, sólo porque no creó un solo empleo en seis años, en 720 meses, en 21 mil 900 días, en... no son más que detractores de oficio. Tales que le colgaron que desperdició más de 300 mil millones de dólares, producto de los ingresos petroleros en quienzabequécozas; que lo ofendieron cuando no pudo cumplir con el prometido 7 por ciento del crecimiento del producto nacional (PIB, pues) y nos dejó entre los peores de América Latina, con menos riquezas que nosotros; quienes, objeto de su ceguera, le achacaron que abrió las puertas de par en par a los narcos, a la delincuencia en general; todos, todos ellos, se deben arrepentir de sus desatinos (por qué cree usted que Germán, sí aquel muchacho pendenciero, nos espetó en la cara: es un expresidente para presumir. Dos grandes talentos juntos, ni duda cabe). Arrepiéntanse embusteros de sus insolencias, de sus falacias, de sus dicterios, de sus agravios, de sus insolencias, de sus denuestos. La segunda cátedra es la clave. Podemos presionar a la Legislatura que viene (Fox sabe cómo hacerlo) para que reforme la Constitución y regrese el superdotado, con la señora Martha, con la bruja, con el Gabinete experto y: a gozar del paraíso terrenal.

jaimealcantara2005@hotmail.com
 
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