Opinión / Columna
 
México 2010 
Benjamín González Roaro 
La Cumbre de América del Norte
Organización Editorial Mexicana
13 de agosto de 2009

  En esta semana se reunieron en Guadalajara los líderes de los países de América del Norte: Barack Obama, de Estados Unidos; Stephen Harper, de Canadá; y Felipe Calderón, de México.

Hace mucho tiempo, en el viejo lenguaje de la diplomacia, se hablaba de buenos vecinos. Hoy la realidad del mundo es otra. No se trata de ser "vecinos"; se trata de formar un bloque que nos permita competir en un mundo en el que la Comunidad Europea, los países de Asia, el Mercosur, entre otros, han unido los esfuerzos de los países que los integran para competir mejor y posicionarse favorablemente en un mundo global.

En la Cumbre los tres mandatarios hicieron pronunciamientos políticos que es importante analizar. El presidente Obama reconoció, una vez más, el compromiso de México con el combate a la delincuencia y el crimen organizado. Reconoció, también, cito la traducción: "Tengo enorme confianza en la Administración del presidente Calderón para que apliquen la ley para detener el poder de los cárteles, de manera congruente con los derechos humanos."

Indudablemente, este apoyo es importante, porque en la cruenta lucha que el Estado mexicano ha emprendido contra los enemigos de México, es importante que todos, dentro y fuera, estemos conscientes de la importancia de este combate y reafirmemos la voluntad de acabar con este flagelo.

Con respecto a las visas que Canadá solicita ahora para los mexicanos que deseen ingresar a su país, el primer ministro Stephen Harper reconoció que era una medida destinada a detener a los "falsos refugiados" y que estaba trabajando con el Gobierno de México para avanzar hacia revertir esa medida. El presidente Calderón, por su parte, señaló que si bien deplora esta medida la entiende, y afirmó que ambos Gobiernos seguirán trabajando juntos para resolver este problema.

Sobre la reforma migratoria, el presidente Obama fue claro en que querían una reforma justa para los migrantes mexicanos, que son explotados al recibir salarios por debajo del mínimo establecido allá, y justa para los estadunidenses, con el fin de que no pierdan sus fuentes de trabajo por una competencia desleal. Y dijo que, si bien era algo muy importante para su país, en este momento era indispensable impulsar otras reformas de política interna.

Como pueden ver, amables lectores de México 2010, se habló de las preocupaciones comunes, con sinceridad y cada país desde la perspectiva de sus intereses, de sus compromisos con sus sociedades y sobre todo, se habló bajo la línea de la cooperación.

De eso se trata. Los Gobiernos de los tres países trabajan de manera cotidiana en todos los ámbitos de la relación trilateral. Sin embargo, el encuentro de los líderes ha permitido impulsar lo que ha quedado atorado, mostrar voluntad política para resolver las diferencias y avanzar en los temas importantes.

Hoy el mundo avanza a pasos agigantados y el país o bloque regional que no hace la tarea y se transforma en consonancia con los retos globales, quedará atrasado. Más aún, quien no se prepare para las realidades que se vislumbran dentro de dos o tres décadas, verá cómo la realidad le pasa por encima.

Por poner algunos ejemplos: en tres décadas tendremos ya, como planeta, que tener nuevas alternativas energéticas que sustituyan el uso del petróleo y sus derivados. Habrá que pensar también, en la nueva composición demográfica que tendrán los tres países dentro de dos o tres decenios.

El siglo XXI nos enfrenta ya a temas tan importantes como la seguridad energética, los sistemas de pensiones y de salud, los cambios demográficos, los cambios en la educación con las nuevas carreteras de la información, el fortalecimiento de las democracias representativas, la lucha contra las pandemias y la desigualdad, un nuevo sistema de regulación financiera que impida las crisis como la que estamos viviendo, el combate al terrorismo y a los nuevos fundamentalismos, la lucha contra el cambio climático y la búsqueda de un desarrollo humano sustentable.

De las decisiones que cada país tome para asumir su responsabilidad en la solución de estos problemas dependerá el destino del mundo.

Pero ya pasó también la época de las decisiones unilaterales. Hoy, como en un espacio compartido -¿hay mayor espacio compartido que el mundo?- las decisiones deben de ser acordadas por todos aquellos que podrán ser beneficiados o afectados por las medidas tomadas.

De allí la importancia de la Cumbre de América del Norte celebrada en Guadalajara.

benjamingonzalezroaro@yahoo.com.mx
 
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