Opinión / Columna
 
De cara al Sol 
Andrea Cataño Michelena 
Las honduras de Zelaya
El Sol de México
7 de agosto de 2009

  Todo parece indicar que las vergüenzas diplomáticas que Fox nos hizo pasar (¿Quién podría olvidar el inaudito "comes y te vas"?), quedarán en el anecdotario de la vida nacional y que la política exterior de México -antes impecable y respetada hasta la llegada del PAN a Los Pinos- volverá al buen cauce; sin embargo, la línea que divide las buenas decisiones de las que no lo son tanto puede ser a veces tan delgada que es capaz de romperse dando con ello lugar a más descréditos de los ya vividos en los recientes años.

El caso del depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya es una muestra de lo que acabo de mencionar porque Felipe Calderón lo acaba de recibir con honores de jefe de Estado y el hecho ha levantado cierta polémica, ya que desde el punto de vista político, el presidente hondureño no merece tanta deferencia. Pero, vayamos por partes. La mayoría de la gente a la que le he preguntado si sabe por qué derrocaron a Zelaya, me voltea a ver con cara de perrito en eje vial. Es claro que los mexicanos somos "opinones", pero, en general, mal documentados. Así que, de oídas es fácil pronunciarse en contra de cualquier acto que vulnere los principios democráticos y no hay mayor ataque a los pilares de la democracia que un golpe de estado. Hasta ahí, no hay conflicto y podríamos compadecer muchísimo a Zelaya y ser solidarios con su causa. ¡Ah, pero las cosas no son tan sencillas como aparentan!

El auto-panegírico que hizo cuando Ebrard al entregarle las llaves de la ciudad fue francamente desproporcionado, ya lo dice el dicho: "alabanza en boca propia es vituperio". Entre otros cebollazos, don Manuel expresó que había sido derrocado por haber combatido la desigualdad en su país ("ya estarás jabón de olor, ni que perfumaras tanto", dice una deliciosa canción mexicana que me enseñó mi mamá). Zelaya no es tan dulce como la cajeta que se fabrica en la homónima ciudad guanajuatense. Es cierto, fue electo por los hondureños, pero tarde se le hizo para contagiarse de las malas mañas de su homólogo y cuatacho Hugo Chávez y esa fue la verdadera razón por la que lo mandaron casi por paquetería a Costa Rica, en vista de la consulta que intentó implantar para quedarse en el poder a través de una reelección prohibida en la Constitución de su país. Así, en un acuerdo de los poderes Judicial y Legislativo de Honduras, cuyo error fue no haberse apegado a los tiempos y formas, a causa de la presión que representaba la consulta ordenada para la misma semana de la deposición y también por haber recurrido al Ejército para depositar a Zelaya en un avión rumbo a territorio costarricense.

El peregrinar de Zelaya ha ido de más a menos y se va desgastando paulatinamente porque lo cierto es que quienes ejercen ahora el poder en Honduras se han visto más inteligentes que el derrocado émulo de la zarzamora (la del cuplé que llora que llora por los rincones). Ya verán por qué.

El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, presentó un plan muy congruente para que Zelaya pudiera regresar a cumplir con lo que le resta de su mandato, pero con la salvedad de que una vez concluido éste, se fuera a su casa como lo han hecho sus antecesores. Sin embargo, el plan de Arias no favorece sus verdaderos intereses que son valerse de la democracia para destruirla y volver a las dictaduras que han azolado a los países centro y sudamericanos durante muchos años. Zelaya dice que aceptará el plan de Arias cuando esté en Tegucigalpa, pero sus contrincantes han manifestado que si no se cumplen todas las condiciones de dicho plan, no permitirán que regrese. Es lógico creer que Zelaya una vez de recuperado el poder, podría olvidarse fácilmente del compromiso y caer otra vez en la tentación de reelegirse como lo hizo Chávez.

Los caciques de izquierda como Chávez y Zelaya no me simpatizan, empero, la democracia se fortalecería si el depuesto mandatario hondureño regresara a su país y concluyera su gestión. Las probabilidades son remotas y lo más seguro es que siga en su alharaca victimizadora hasta que se desgaste solo y pronto se convierta en historia antigua. Ya se le apestó su plan con maña.

andreacatano@gmail.com
 
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