Opinión / Columna
 
México 2010 
Benjamín González Roaro 
La Luna y los retos de la Tierra
Organización Editorial Mexicana
30 de julio de 2009

  Hace 40 años el astronauta norteamericano Neil Amstrong pisó por primera vez, el suelo de nuestro satélite: la Luna. Dijo entonces: "Es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad". Llegar allí fue una decisión en el marco de la guerra fría. Hubo voluntad política y un extraordinario despliegue de recursos financieros. La tecnología avanzó en forma espectacular. Buena parte de los avances en telecomunicaciones y computación son consecuencia de la investigación realizada para que el Apolo 11 llegara a la Luna. Sin duda, fue una hazaña grandiosa para la humanidad.

Cuarenta años después, el mundo ha cambiado a una velocidad vertiginosa. Los avances en ciencia y tecnología son prodigiosos, y vivimos una nueva era basada en la información y el conocimiento. La Guerra Fría se terminó, con la espectacular caída del muro de Berlín. La democracia se ha consolidado como la forma más civilizada de Gobierno y organización de las sociedades. Los valores de igualdad y libertad se han arraigado profundamente y ahora son asumidos como condicionantes de prácticamente cualquier modelo de desarrollo.

Son avances extraordinarios, sin duda. Pero a cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna, y a pesar de todos los logros que la humanidad ha alcanzado en este tiempo, seguimos enfrentando retos ancestrales, combinados ahora con nuevos desafíos que son extraordinarios.

El mundo bipolar, la división entre capitalismo y comunismo/socialismo dejó lugar a nuevas realidades, aún más amenazadoras. La globalización de la inseguridad, el riesgo y la delincuencia organizada, atenta contra el conjunto de las naciones. El terrorismo y el fanatismo religioso demostraron su enorme dimensión y capacidad de daño con los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York. El narcotráfico y el crimen organizado hacen daño en muchas naciones democráticas.

La pobreza sigue siendo un problema lacerante: Mientras las sociedades industrializadas tienen problemas de obesidad, en África miles de personas mueren por no tener alimentos que llevarse a la boca. El VIH hace estragos en sociedades atrasadas donde la prevención sexual es una utopía. Nuevas pandemias como el virus H1N1 nos demuestran que no hemos vencido totalmente a las enfermedades. La crisis económica global nos ha enseñado que los sistemas de regulación pueden hacer poco ante un sistema financiero que premia la especulación y que sabe diluir las responsabilidades.

La familia como la conocíamos, una minirred social en la que se incuban y se transmiten valores, está dejando paso a un individualismo feroz y en muchos casos a una gran soledad. Las terapias de todo tipo se multiplican. La violencia no sólo está en las calles de muchas ciudades del mundo, sino se reproduce en los videojuegos con los que "inocentemente" juega la juventud del mundo, los líderes del mañana.

No quiero ser pesimista ni mucho menos. La Humanidad ha alcanzado logros tecnológicos extraordinarios, como la llegada a la Luna. Avanzamos en temas de la agenda mundial, como la lucha contra el cambio climático y los derechos humanos y hemos alcanzado niveles de educación mundial nunca antes vistos. Como un ser humano más, tengo confianza de que saldremos adelante. Tengo fe en el hombre, fe en la humanidad. Creo verdaderamente que la humanidad afrontará con éxito los nuevos retos.

Si bien como especie hemos dado muestra de que somos capaces del horror, también cada día confirmamos que la humanidad es capaz de los logros más extraordinarios y de las creaciones más sublimes. Desde los pintores del Neolítico, pasando por Miguel Ángel y el Vaticano, Picasso y su Guernica hasta los grandes creadores contemporáneos que podemos apreciar en los más importantes museos del mundo; desde la invención del arado, pasando por el telar, la máquina de vapor, el motor con pistones hasta la computadora personal y los satélites; hemos demostrado nuestra capacidad para expresar lo que sentimos por medio del arte y dominar las leyes de la naturaleza para crear artefactos que nos permiten vivir mejor. Y hemos pasado del clan y de la tribu a democracias cada vez más eficaces y representativas, en las que las garantías individuales de la Revolución Francesa son hoy realidad en casi todo el mundo.

Para nuestra generación, la llegada del hombre a la Luna fue el símbolo de nuestra época. Nuestros hijos y las generaciones que siguen verán otras maravillas. El cielo es el límite, no sólo en la exploración del espacio, sino en todo lo que nos vuelve humanos.

benjamingonzalezroaro@yahoo.com.mx
 
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