Opinión / Columna
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María Antonieta Collins
Le llaman el Presidente mariachi
Organización Editorial Mexicana
24 de julio de 2009
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Dicen que en Miami cuando alguien quiere reír un rato por las noches no tiene que salir de casa, sino únicamente sintonizar en televisor el programa del periodista Jaime Bayly. Bayly, famoso la critica inteligente pero descarnada que hace de los políticos, al igual que en sus libros como "No se lo digas a nadie" o "La mujer de mi hermano" y sus crónicas de periódicos, tiene, al más puro estilo de la televisión peruana nocturna, la misión de burlarse de lo que puede con ese finísimo sentido del humor que le acompaña, siempre basado en las declaraciones que producen risa, pero que indudablemente dejan pensando al auditorio.
Tenía meses que Bayly "la traía" con Hugo Chávez, y con otro de sus favoritos, Evo Morales hasta que estos fueron destronados por los sucesos de Honduras, que han convertido al depuesto presidente Zelaya en el blanco de las criticas cada vez que se le ocurre salir a dar declaraciones, es decir, ahora diariamente, y que nos llenan de esparcimiento las noches de días difíciles, al grado que una llega a casa como miles "queriendo ver lo que Bayly va a decir de Zelaya".
Le llama el presidente mariachi porque lo ha sacado cantando rancheras a voz en cuello en videos que le llegan a su televisora, tomados a un entonces despreocupado y prepotente mandatario que andaba por Honduras a sus anchas sin que le importara el que dirán. Debo decir que aunque el apodo se lo ha ganado por el sombrerote blanco que Zelaya utiliza a toda hora, y le llama de mariachi, en realidad se antoja que lo convirtiera en líder grupero, imagen que va más con esa tejana que utiliza a toda hora y que a leguas se ve tan fina como las que usan "Los Tigres del Norte".
Pero entre risa y risa sigo imaginando lo que deben estar viviendo no sólo el admirado Cardenal Rodríguez Maradiaga, sino también alguien que conocí de cerca, que también fue presidente de Honduras, es más, el antecesor de Zelaya, y que es todo un caballero: Ricardo Maduro, el exmandatario, a quien imagino callado en su casa de Tegucigalpa donde platicar de política con él es simplemente un momento que parece sacado de las aulas de Ciencias Políticas y donde el expresidente, siempre pensando como el empresario que se convirtió en mandatario de su país, no ha perdido ese extraordinario sentido de la sinceridad que tiene y más aún cuando trata los temas difíciles de su presidencia.
Al amparo de un buen desayuno servido en su casa y al que nos invitó junto con mi entonces productora de televisión, la hondureña Dunia Elvir, el expresidente hablaba de lo que le preocupaba entonces: sacar a los suyos del nivel de pobreza sin el discurso populista. Siendo exitoso empresario sabe hablar y dirigir, pero al mismo tiempo sabe evitar la controversia, el ataque y la ofensa.
En aquella ocasión me comentaba de lo que él pensaba de sus planes económicos y lo que no pudo hacer. Humilde y sencillo, maduro evitó hablar de lo que sería el Gobierno de su sucesor.
Hoy lo imagino pensando en los tiempos pasados cuando a un presidente de su país lo recibían encantados lo mismo presidentes que reyes como el de España que le tiene afecto especial, y ver en silencio el "tango" que han salido a bailar todos los que intentan poner fin a una situación que cada día tiene mas argumentos de telenovela barata a la que hay que aumentar capítulos porque da raiting.
El silencio de Ricardo Maduro y el de sus colegas expresidentes de Honduras lo dice todo sin palabras.
Por todo esto es que vuelvo al irreverente de Jaime Bayly quien con Zelaya hace olvidar las bancarrotas, las casas que se están perdiendo por falta de pago, el plan de seguro medico del presidente Obama y hasta la fiebre H1N1, aunque seria bueno que en lugar de llamar a Zelaya el presidente mariachi, rectificara y por el asunto del sombrero le nombrara el presidente grupero, que un gran número de seguidores del genero, seguramente iban a ver eso más que bien.
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