Opinión / Columna
 
Rutilio Escandón 
¿Dónde está el apoyo?
Organización Editorial Mexicana
14 de julio de 2009

  Las semanas anteriores hablamos sobre la calamidad que ha representado el desempleo para nuestro país en los últimos tiempos, asimismo, resaltamos la importancia que ha representado el Bono Demográfico para el desarrollo de los países ricos, por lo que ofrecimos dar sugerencias para utilizar de manera eficiente esta trascendente ventaja comparativa con la que cuenta hoy en día México.

En este tenor, hoy abordaremos un tema fundamental que está estrechamente relacionado con la ventana de oportunidad demográfica, con los niveles de empleo y con la competitividad de nuestra economía, el estímulo a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).

La primera pregunta que podría surgir es ¿Por qué apoyar a las pequeñas y medianas empresas y no a los grandes consorcios? Existen varias razones para ello: la primera de ellas es por la experiencia adquirida en nuestra historia reciente, donde podemos rememorar que en la década de los ochenta (con la crisis de la deuda y el inicio del neoliberalismo) se intentó dar incentivos (muy buenos por cierto) a las grandes empresas (principalmente las exportadoras) con el pensamiento de que serían el motor de la economía, situación que desafortunadamente, y como hemos observado desde hace casi treinta años hasta el día de hoy, no se ha hecho realidad, por el contrario, lo que sí ha sido un hecho contundente es que el número de desempleados y de pobres ha incrementado vertiginosamente desde entonces.

La segunda razón es que nuestra planta productiva empresarial está conformada en 80 por ciento por Pymes "Nacionales", que son las que generan el 70 por ciento del empleo y aportan el 50 por ciento del PIB.

Panorama ante el cual es lógico pensar que (por default), una de las medidas obligadas y permanentes del Gobierno y su banca de desarrollo, así como de los bancos comerciales, debería ser el apoyo a las Pymes, lo cual redundaría en el incremento de la productividad, del empleo y en un mejor nivel de vida para todos los mexicanos, sin embargo, y aunque usted no lo crea amigo, lector, no ha sido así.

El apoyo a la Pymes ha sido a cuentagotas, con trámites engorrosos, con incentivos mínimos para generar empleos y por supuesto con resultados nulos, a pesar de los anunciados apoyos que la actual administración ha prometido al sector, pero un simple anuncio no nos garantiza nada, ya que mientras no detallen cómo se ejecutará, a quién beneficiará directamente, cuáles son las reglas, quién lo evaluará y cómo rendirán cuentas de ello, de nada servirá.

Y es que actualmente, la quiebra de pequeñas empresas está a la orden del día, ya sea por el aumento en los precios de sus insumos y deudas (sobre todo las gasolinas y los importados), por la rapacería de las políticas de las grandes corporaciones de las que muchas veces son proveedores y a quienes están obligadas a obedecer sumisamente para sobrevivir o porque en lugar de recibir incentivos reales para generar empleos fiscales, los ponen al borde de la insolvencia con impuestos como el IETU y el de los depósitos en efectivo, mientras a las grandes empresas les otorgan sendos regalos con los regímenes especiales y excepciones del ISR.

Ante todo ello, preguntamos, ¿Dónde está el apoyo real a las Pymes? Y ¿Qué paso con las promesas de empleo, de promoción de la competitividad y de la equidad?

rescandonc@prdleg.diputados.gob.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas