Opinión / Columna
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Cultura a la mexicana
Napoleón Fillat
¡No hagas cosas buenas que parezcan malas!
El Sol de México
5 de julio de 2009
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Es oficial, en Hermosillo, Sonora, ocurrió la peor tragedia de que se tenga registro en una guardería, hasta este momento 48 niños han fallecido debido a la negligencia de las autoridades de los tres órdenes de gobierno.
Pero habríamos de preguntarnos ¿Por qué? ¿Por qué esta guardería o bodega llamada "ABC" está operando bajo el régimen de subrogación del Instituto Mexicano del Seguro Social? Si la ley del IMSS únicamente permite la subrogación de esta clase de prestaciones cuando es otorgada por el patrón o en el caso de guarderías que se otorgan a los jornaleros en el campo; tendrá mucho que explicar Daniel Karam el 16 de julio cuando comparezca ante la Comisión Permanente del Congreso sobre quién autorizó este sistema y con qué facultades legales.
Es verdad que la propia Ley del IMSS señala que los servicios de guardería serán proporcionados por el instituto en los términos de las disposiciones que al efecto expida el Consejo Técnico, pero también es cierto que un acuerdo no puede estar por encima de la ley, y en la que únicamente se encuentra expresamente la posibilidad de prestar indirectamente los servicios del ramo de enfermedades y maternidad, pero siempre bajo la vigilancia y responsabilidad del Seguro Social.
Como un recordatorio de que en la muerte de estos 48 pequeñitos hay responsabilidad de servidores públicos, en la propia página electrónica del IMSS se asegura que en sus guarderías:
"Las medidas de seguridad incluyen desde las relativas al inmueble donde se ubica la guardería (estructura, espacios, normas de protección civil, ubicación) hasta las relativas al personal que atiende directamente a las niñas y los niños.
El espacio físico de nuestras guarderías garantiza la ausencia de peligros potenciales como: esquinas agudas, tomacorrientes desprotegidos, ventanas a baja altura, etcétera, que puedan poner en peligro a los menores con su natural curiosidad.
La proporción de niñas y niños por personal que los atiende es una importante garantía de seguridad en nuestras guarderías. Ningún menor debe estar desatendido en ningún momento, por lo que cuidamos que siempre exista suficiente personal de acuerdo con la edad de los menores".
Éste no debe ser uno de los casos que engruesen las estadísticas del 95 por ciento de impunidad en nuestro país, por lo que es indispensable que el IMSS, en coadyuvancia con las autoridades locales competentes realicen inspecciones para determinar el grado de riesgo en que se encuentran las otras mil 561 guarderías que existen en todo el país, de manera tal que se garantice a la sociedad que cumplen con las condiciones adecuadas en las instalaciones, en capacitación del personal y en planes de emergencia en caso de un siniestro.
Para evitar suspicacias y malos entendidos, es urgente dar a conocer las listas de los dueños de las otras guarderías que se encuentran en este esquema de "subrogación" en el IMSS.
A la sociedad nos queda claro que Daniel Karam no es el responsable de estos eventos, que apenas tomó el control de tan complicado instituto, por lo que no debería demorar en algo que se está haciendo un reclamo generalizado, lo mejor que se puede hacer en momentos de crisis es ser transparentes, aun con instrucciones contrarias, y dejar en claro que se actúa con responsabilidad.
Debemos realizar un fuerte llamado a los encargados de la procuración de justicia, tanto federal como local, para que las indagatorias lleguen a fondo y los familiares y la sociedad en su conjunto podamos saber qué fue lo que ocurrió, para que actuemos en consecuencia, y lo más importante: contribuyamos a crear políticas públicas que eviten que una tragedia como ésta vuelva a ocurrir.
* ¿Votar para qué?
Muy a pesar de la clase política, la intención de una parte de la ciudadanía de anular el voto no resulta de una conspiración internacional o de una moda ideada por un vívales inspirado en la novela de José Saramago, sino de la justificada irritación de una sociedad que es rehén de la violencia y de la demagogia sin límite, que no vislumbra opción alguna para expresarse democráticamente en las urnas, más que ejercer su derecho anulando el sufragio.
En la novela de Saramago, de una votación sin precedente en la que acudieron a las casillas casi el cien por ciento de los ciudadanos, para desconcierto de los gobernantes y partidos políticos, el setenta y cinco por ciento emite su voto en blanco, hecho que oficialmente es calificado como atentatorio contra su concepto de la democracia y por tanto reprochable a los ciudadanos por la autoridad, que se da a la tarea de buscar o inventar a los responsables y los castiga por la osadía de todos los que anularon su voto.
napoleonef@hotmail.com.mx
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