Opinión / Columna
 
Juego de palabras 
Gilberto D'Estrabau 
Semana Azteca
Organización Editorial Mexicana
4 de julio de 2009

  Los monumentos al "vicentenario".- Con eso de que el jueves Vicente Fox cumplió ocho años de ser expresidente -es que se desbandó en cuanto se puso la banda- se siente tentado uno a recordar los logros de aquel sexenio tan fugaz y tan fugado.

Yo creo que lo más impresionante de Fox fue su obsesión de ser recordado como gran constructor. De aquellos 72 meses inolvidables, apenas tres o cuatro pasaron en que no se anunciara un nuevo monumento al vicentenario: un rascacielos, una autopista, un aeropuerto. El más espectacular, con mucho, iba a ser el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que iba a costar 10 mil millones de dólares, y que nunca despegó porque alguien gastó 10 pesos en un machete de triplay. Finalmente logró erigir una biblioteca pero que a nadie evoca su figura o su Gobierno, pues la atribuyen al general Heriberto Jara Corona quien, cuando fue secretario de Marina, se inmortalizó construyendo barcos de cemento a los que les entraba el agua por todas partes.

En fin, aquel sexenio pasó, y estamos en otro. Pero como maldición gitana, el presente también lo encabeza alguien con delirios de grandeza, y más salado que un chamois.

Proyecto estelar de la administración Calderón, Punta Colonet, en Baja California, a 150 kilómetros de Ensenada, iba a ser la joya del sexenio en materia de inversión y creación de empleos. Esencialmente un gran puerto marítimo para aprovechar la saturación de los puertos gringos de Los Ángeles y Long Beach, una serie de maquiladoras y cómo no, un aeropuerto. Pero llegó la Gran Recesión y el comercio de los Estados Unidos con Asia se desplomó.

La capacidad portuaria instalada allá es abrumadoramente excesiva, y necesitan puertos auxiliares como 10 millones de indocumentados más. Los inversionistas privados "se rajaron". En Comunicaciones y Transportes se empieza a hablar de que Colonet deberá esperar tiempos mejores. Dato importante: la inversión prevista iba a ser de 10 mil millones de dólares, más o menos lo mismo que en Atenco.

Mientras se hacían las maquetas de Punta Colonet, que iba a financiarse con dinero privado, se hizo la reforma energética, y surgió la otra pirámide de Giza para el nuevo Keops: una refinería con dinero oficial por la pasmosa suma de... adivinó usted, ¡10 mil millones de dólares! Varios gobernadores se movieron como servidoras sexuales en sábado y finalmente una mano santa sacó del sombrero el papelito mágico. La refinería "Juan Camilo Mouriño" se construiría en Tula, Hidalgo, y el Gobierno de Osorio Chong disponía de 90 días para donarle a Petróleos Mexicanos 700 hectáreas "limpias de polvo y paja".

Faltan 20 días para que se cumpla el plazo, y todavía no se ve claro. El Gobierno hidalguense ha sido torpedeado inmisericordemente por "inversores" que ofrecen a los ejidatarios mejores precios por sus tierras, y por agitadores de la cepa atenquense, o sea, que no quieren refinería ni empleos, ni progreso, sólo que los dejen en paz en sus tierras. Según lo pactado, si Hidalgo no entrega los polígonos a tiempo, la refinería se va a Guanajuato. Pero claro, antes de ceder sus derechos -si el plazo fatal se cumple sin hectáreas- los hidalguenses "van a armar la de Dios es Cristo" y, si bien seguramente la refinería se construirá alguna vez, no será en este sexenio.

La posibilidad de esta posposición es tan real, que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, anunció ya como "obra fundamental del sexenio el puente Baluarte", en la carretera Mazatlán-Durango. No habló de costos, pero esperemos que no sea de 10 mil millones de dólares, porque esa cifra tiene malfario para las administraciones panistas.

LA MITAD DE LISTOS.- Según el Banco Mundial (BM), México está a la mitad de la lista en cuanto a gobernabilidad en América Latina.

El BM tiene una definición para gobernabilidad. Qué bueno, porque, al menos en México, el concepto se usa y abusa sin mayores explicaciones. Gobernabilidad -dicen- es la suma de tradiciones e instituciones mediante la cual se ejerce la autoridad en un país.

Con ese parámetro, México alcanza 50 puntos en la lista. Lo cual, para mí, significa que la mitad de los mexicanos son muy listos. Y la otra mitad, más listos todavía.
 
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