Opinión / Columna
 
César Duarte 
El voto, instrumento para la estabilidad
Organización Editorial Mexicana
4 de julio de 2009

  Este domingo serán las elecciones federales llamadas intermedias. En este proceso se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados, las gubernaturas de Campeche, Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora. Además, habrá elección de diputados locales, presidentes municipales y jefes delegacionales del Distrito Federal.

Los mexicanos tenemos la obligación cívica de acudir a las urnas a depositar nuestro voto. Hacerlo es cumplir con el desarrollo democrático de nuestro país y apostarle a la estabilidad y a un sistema de partidos que ha permitido la paz social.

El proceso electoral de mañana permitirá una nueva conformación de la Cámara de Diputados y la elección de seis nuevos gobiernos en igual número de entidades federativas, quienes asumirán la responsabilidad de velar por los más altos intereses del país.

Durante las campañas políticas a la ciudadanía se le presentaron diversas propuestas políticas e ideológicas para elegir a sus nuevos representantes. Es ésta la que tiene la última palabra y la hará valer cuando deposite su voto por uno u otro partido, por uno u otro candidato.

Es importante que todos vayamos a votar; que lo hagamos con la conciencia de fortalecer la vida democrática de nuestro país, que elegiremos de manera libre; que haremos cada vez más sólida la vida institucional de nuestra nación, y que tendremos representantes legítimamente electos. Así, coadyuvaremos al desarrollo nacional y a la vida democrática.

El voto representa la capacidad del ciudadano a delegar las decisiones de los asuntos públicos en otra persona, que al momento de ser elegida se convierte en representante, empleado y operador de sus electores para lo que los politólogos llaman la res pública.

Quienes hemos evolucionado como personas y como países para asuntos que a todos nos atañen, hemos decidido utilizar el voto, este sencillo elemento -mucho más sencillo que disparar una bala o que una protesta pública- para dirimir nuestros problemas y para elegir legítimamente a nuestras autoridades.

Hay países que todavía se debaten entre disputar el poder por la vía violenta o por la vía electoral. Los mexicanos, afortunadamente, dirimimos el uso del poder público de manera democrática, a través del voto, aun con los conflictos económicos, de desempleo, de pobreza y de inseguridad que padecemos, y que no hemos podido superar.

Si bien los grandes problemas nacionales han llevado a la ciudadanía a pensar en lo vulnerable del sistema democrático, es importante destacar que éste nos ha costado, incluso, la vida de muchos mexicanos, pues es un proceso que inició con la Revolución Mexicana, paso por la época de los caudillos, hasta llegar a un sistema de partidos.

Nuestro país todavía tiene mucho trecho por recorrer; tenemos pendientes en materia económica, de empleo, de seguridad, de crecimiento, de combate a la pobreza. Todavía somos un país con un arduo camino para alcanzar el bienestar social.

La elección de nuestras autoridades es la mejor manera de apostarle al desarrollo nacional, pues al momento de ser elegidas asumen la obligación de servir a sus representados y al país en general.

Los electores deben decidir el sentido de su voto libremente, sin permitir que nadie ejerza presión respecto por quién debe sufragar; la libertad de elección es un derecho consagrado en nuestra Constitución y es nuestra prerrogativa hacerlo.

Nadie puede ni debe coaccionar el voto; tenemos una sociedad madura que sabe elegir a sus representantes. Esa madurez la debemos tener los partidos políticos y evitar cualquier tipo de imposición.

Un país libre empieza por procesos electorales libres. México debe seguir por la ruta de la democracia. Nuestras autoridades electorales deben estar pendientes de que no haya ningún resquicio por el que pueda ser lastimada esta elección.

*Diputado Federal por el estado de Chihuahua

cesar.duartej@gmail.com
 
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