Opinión / Columna
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Javier Oliva Posada
Terminaron las campañas. Ahora la votación
Organización Editorial Mexicana
3 de julio de 2009
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Las cosas no van bien en el sistema de partidos políticos en México. Incluso, sin considerar la campaña por la anulación del voto, la calidad del debate, la posibilidad de las propuestas y los estilos de comunicación, demuestran un evidente extravío respecto de lo que sucede en el país y con la sociedad. Ya veremos el porcentaje de abstención.
El deterioro es mayúsculo cuando observamos que los estrategas políticos profesionales de las campañas y de los partidos políticos, desde hace tiempo, han sido sustituidos por expertos en publicidad y por especialistas en encuestas. Unos y otros, carecen, porque ese no es su negocio ni objetivo, del manejo de las ideologías (que aunque usted no lo crea, cada partido tiene una) y de las redes de intereses que los candidatos y sus organizaciones representan. Ni las apreciaciones cualitativas (las campañas en medios de comunicación, es decir, la publicidad) ni las precisiones cuantitativas (percepciones temáticas de la población, esto es, las encuestas) pueden tener la visión de conjunto de una seria y estructurada estrategia política. Son una parte, no la esencia.
Así, fuimos testigos de una muy rica coyuntura electoral plagada de insultos, insinuaciones, grabaciones de conversaciones telefónicas o videos, también sin faltar las descalificaciones personales. El internet, que tan útil fue para la campaña del ahora presidente Barack Obama, fue desperdiciado y sustituido por páginas y páginas en la red, planas, sin contenido propiamente político, para dar paso a profusas ironías y motes para los adversarios ¿Alguien tiene clara cuál es la propuesta central en materia de economía por parte de los partidos políticos? La crisis por venir, será materia de los libros de historia, como referente al inicio del siglo XXI mexicano. Los datos están allí: caída del 8 por ciento del PIB, desempleo comparable al de la crisis de 1995, entre otros datos siniestros.
La paradoja, casi tragedia, es que son los mismos candidatos y dirigentes políticos, quienes desconfían de la misma política para ganar la competencia por el voto y optan por contratar despachos. Lo mismo pueden ser venezolanos que españoles o mexicanos, de Estados Unidos o de cualquier otra parte del mundo. Para insultar y buscar debilidades, no se necesita saber de historia ni de conocer la complejidad del tejido social. No nada de eso, lo que se requiere es el expediente personal, las fotos comprometedoras. Para lograrlo, no importa ni el cliente ni el lugar donde se desarrolla la contienda, pues la descalificación del adversario ni requiere prueba alguna, basta con mentir, inventar o exagerar.
Se podrá decir, que "así es y será la política". Pues sí, pero ese estilo es el que ha dinamitado la posibilidad de construir acuerdos. Por ejemplo, en España, ahora mismo tienen un grave problema de entendimiento respecto del tema del presupuesto, consecuencia entre otros factores, de la muy deplorable campaña electoral para el Parlamento Europeo. Después del insulto y los ataques personales, es muy poco viable llamar a un acuerdo. Allí está el contradictorio pronunciamiento del Presidente de la República de México, solicitando ayer a los futuros diputados federales acuerdos y agenda común. Pero cada legislador opositor recordará el papel del presidente del PAN.
La desnaturalización de la política y de las campañas electorales en particular, responde en general, a una aceptación de que lo técnico, la imagen, las expectativas y temores de la población, pueden constituir una oferta electoral. Sí, puede ser, pero no podrán en su conjunto, ser la base de un programa de gobierno. Y ese es el principal faltante que observaremos desde el próximo lunes 6: ya ganamos y ahora ¿qué hacemos? Los despachos de publicidad y encuestas cobrarán y emigrarán. Mientras aquí, con nuestros flamantes representantes electos, haremos frente a una muy difícil situación política: la construcción de acuerdos duraderos y amplia visión.
javierolivaposada@gmail.com
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