Opinión / Columna
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Todo lo Bueno
Edmundo Domínguez Aragonés
Hoyo negro descubren el mayor y modifican teorías
Organización Editorial Mexicana
1 de julio de 2009
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Hace poco más de una década algunos científicos sugirieron la teoría de que todo el Universo es un enorme agujero negro de una clase diferente a los que se han descubierto y estudiado hasta ahora.
Atreven decir que no está rodeado por un "horizonte de sucesos, pero se curva a sí mismo como la superficie de un balón". El resultado es el mismo: no se puede salir de él.
El Universo no tiene una singularidad central. En lugar de ello, tiene una singularidad en el pasado, el Big Bang, a partir del cual comenzó el Universo, y puede colapsarse formando otra singularidad en el futuro, el Big Crunch.
La teoría une a los agujeros negros y el Universo tan estrechamente, que predice que un agujero negro podría crear un nuevo Universo.
Lejos de ser "simplemente desagües cósmicos, es posible que los agujeros negros engendren otros universos. Estos universos recién nacidos podrían "brotar" de los agujeros negros, y tener dimensiones y propiedades diferentes del nuestro.
Dependiendo de la cantidad de materia de cada universo, tendrían diversos tamaños pero, al igual que el nuestro, se expandirían y contraerían produciendo a su vez nuevos universos.
Imaginar los eventos sucediéndose, las colisiones entre galaxias, estrellas y todo lo demás, resulta fascinante más que aterrador porque los seres humanos no se enterarían de nada.
El matemático británico Stephen Hawking, en julio de 2004, sostuvo: "Si uno se introduce en un agujero negro, su masa y su energía será devuelta a nuestro universo, pero en un estado destrozado que contendrá la información sobre cómo era antes de ser capturado, sólo que será irreconocible".
Los agujeros negros son grandes "aspiradoras" de materia en el espacio, con una fuerza gravitacional tan granda que nada, ni siquiera la luz puede escapar. Por esta razón, los hoyos mismos no pueden verse, pero sí pueden ser detectados por los remolinos característicos del material que es atraído hacia ellos.
Así, dos astrofísicos, uno alemán y el otro estadunidense, en estos días han logrado medir la masa de un agujero negro que sería de 6.4 billones de veces la de nuestro Sol, y "es el más grande medido hasta ahora según una técnica fiable", precisaron los astrónomos en la última conferencia de la American Astronomical Society, que se llevó a cabo en Pasadena, California, Estados Unidos, del pasado 7 al 11 de junio.
El agujero se encuentra en el centro de una de las mayores galaxias cercana a nuestra Vía Láctea, la M87, tiene una masa dos o tres veces mayor de lo estimado previamente y el hallazgo lleva a pensar a los sabios "que el tamaño de los agujeros negros en el centro de las otras galaxias vecinas podría haber sido subestimado".
Jens Thomas, del Instituto Max Planck, en Alemania comenta: "Esta conclusión es importante para comprender cómo interactúan los agujeros negros con sus galaxias. Si cambiamos la masa del agujero, modificamos su relación con la galaxia, ya que existe una relación estrecha entre ellos".
Thomas señala que hasta ahora los astrofísicos "nos hemos apoyado en esta relación para teorizar sobre el desarrollo de las galaxias en el tiempo y esta nueva estimación de la masa del agujero medido, podría modificar nuestras teorías".
Hawking, que corrigió su propia teoría, expuesta hace 30 años, explica que aquello que fue atrapado realmente no pasa a otro universo sino que se conserva en el interior y después de una singularidad, es devuelto a ese mismo universo.
Así, la idea de que un agujero negro puede crear otro universo la tambalea Hawking, aunque, sin embargo, ¿quién lo sabe por ahora?
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