Comunidad y cultura
El Parque Hundido. Una "galería" permanente al aire libre
Ahí se pueden conocer piezas arqueológicas de las culturas olmeca, maya y zapoteca, que adornan sus andadores. Foto: Mónica Vega / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
30 de junio de 2009
Redacción El Sol de México
Ciudad de México.- Uno de los principales atractivos del Parque Hundido lo constituyen las reproducciones de las piezas arqueológicas de las culturas prehispánicas del país, como la olmeca, maya, zapoteca y totonaca, las cuales se instalaron desde los años 70.
Ubicado en la Avenida de los Insurgentes, entre las calles de Coronel Porfirio Díaz y Millet, ese centro recreativo, conocido oficialmente como "Luis G. Urbina", se ha convertido en uno de los más hermosos del sur del Distrito Federal, luego de que anteriormente funcionó ahí una ladrillera.
Sin embargo, es de todos conocido como el Parque Hundido, precisamente, porque las excavaciones realizadas en su terreno para sacar material de construcción le provocaron un tremendo socavón, que fue cubierto posteriormente con árboles y otros arbustos.
Entre las reproducciones de piezas arqueológicas están: el Torso Colosal, localizado en Misantla, Veracruz, y que fue realizado por artesanos olmecas; el "Tláloc" de Castillo, descubierto en Teayo, Veracruz, proveniente del periodo postclásico y el cual tiene en un pecho una perforación donde se le colocaba una piedra verde.
De la cultura maya, destaca la reproducción del panel del Dios Kukulcán, originario de Chichén Itzá, Yucatán, que presenta un águila con cabeza de serpiente de cuyas fauces sobresale su lengua bífida y una cabeza humana de rostro joven, que es la imagen del dios Kukulcán, hombre pájaro y serpiente.
Además de los atractivos arqueológicos, su plaza central fue denominada "Dolores del Río", en honor de la diva mexicana, adornada por un busto cuando protagonizó la película "María Candelaria", junto con Pedro Armendáriz.
Al fondo de ese sitio en desnivel se puede localizar el reloj floral, obra artística que marca el tiempo y que fue realizada por artesanos del estado de Puebla, y atrás de él está el asta con la Bandera monumental.
Finalmente, al lado de estos símbolos está la Estela, de Castillo, en la que aparecen dos corazones humanos que simbolizan la unión del agua y el fuego.
Ciudad de México.- Uno de los principales atractivos del Parque Hundido lo constituyen las reproducciones de las piezas arqueológicas de las culturas prehispánicas del país, como la olmeca, maya, zapoteca y totonaca, las cuales se instalaron desde los años 70.
Ubicado en la Avenida de los Insurgentes, entre las calles de Coronel Porfirio Díaz y Millet, ese centro recreativo, conocido oficialmente como "Luis G. Urbina", se ha convertido en uno de los más hermosos del sur del Distrito Federal, luego de que anteriormente funcionó ahí una ladrillera.
Sin embargo, es de todos conocido como el Parque Hundido, precisamente, porque las excavaciones realizadas en su terreno para sacar material de construcción le provocaron un tremendo socavón, que fue cubierto posteriormente con árboles y otros arbustos.
Entre las reproducciones de piezas arqueológicas están: el Torso Colosal, localizado en Misantla, Veracruz, y que fue realizado por artesanos olmecas; el "Tláloc" de Castillo, descubierto en Teayo, Veracruz, proveniente del periodo postclásico y el cual tiene en un pecho una perforación donde se le colocaba una piedra verde.
De la cultura maya, destaca la reproducción del panel del Dios Kukulcán, originario de Chichén Itzá, Yucatán, que presenta un águila con cabeza de serpiente de cuyas fauces sobresale su lengua bífida y una cabeza humana de rostro joven, que es la imagen del dios Kukulcán, hombre pájaro y serpiente.
Además de los atractivos arqueológicos, su plaza central fue denominada "Dolores del Río", en honor de la diva mexicana, adornada por un busto cuando protagonizó la película "María Candelaria", junto con Pedro Armendáriz.
Al fondo de ese sitio en desnivel se puede localizar el reloj floral, obra artística que marca el tiempo y que fue realizada por artesanos del estado de Puebla, y atrás de él está el asta con la Bandera monumental.
Finalmente, al lado de estos símbolos está la Estela, de Castillo, en la que aparecen dos corazones humanos que simbolizan la unión del agua y el fuego.